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| 11/24/2012 12:00:00 AM

El redescubrimiento

El premio Roger Caillois que acaba de recibir Juan Gabriel Vásquez confirma el buen momento de la literatura colombiana en Europa. Hoy no es raro que autores nacionales sean traducidos para los lectores del viejo continente.

Hace dos semanas en el Instituto Cervantes en Dublín se lanzó la novela El ruido de las cosas al caer de Juan Gabriel Vásquez, o The Sound of Things Falling, como fue traducida al inglés. A los pocos días se supo que Vásquez había ganado el premio Roger Caillois, uno de los más relevantes otorgados en Francia a autores extranjeros, no solo por esa novela, publicada por la editorial Seuil a comienzos de año, sino por el conjunto de su obra conocida en Europa. En 2009 la editorial Bloomsbury UK había traducido Los Informantes y el año pasado Historia secreta de Costaguana.

En 2009 Los Informantes de Vásquez fue finalista del premio inglés Independent Foreign Fiction Prize. El ganador fue Evelio Rosero, el primer colombiano en ganar este importante galardón, por su novela Los ejércitos, traducida al inglés por Quercus Publishing en 2008. Los jurados definieron su historia sobre la vida en Colombia en medio del conflicto como "una novela de amor, guerra y duelo hermosamente elaborada y con un lenguaje suave". El año pasado tradujeron Los Almuerzos, otra obra de Rosero, catalogada por Maya Jaggi de The Guardian como "una sátira de la iglesia católica colombiana que incorpora humor, pathos y poder". Rosero ha sido traducido también al francés, alemán, portugués y varios idiomas escandinavos, entre otros.

Peter Schultze-Kraft, quien tradujo a Gabriel García Márquez al alemán, ha traducido seis libros de Tomás González desde 2005. La luz difícil, el más reciente, fue publicado en septiembre de este año y ha recibido muy buenas críticas. González fue el único escritor colombiano invitado este año a la Feria del libro de Fráncfort. En octubre de este año González y Schultze-Kraft se presentaron en varias ciudades de Alemania, Holanda, Francia y Suiza para promocionar sus novelas. Andreas Platthaus del diario alemán Frankfurter Allgemeine alabó Los caballitos del diablo de González en uno de sus artículos y escribió: "Este libro, sin dimensiones épicas algunas, tiene, sin embargo, un tono épico".

A finales de octubre, el bogotano Santiago Gamboa viajó a Londres donde lanzó la traducción de su novela Necrópolis. No es la primera vez que una de sus novelas sale en Europa. De hecho sus libros han sido traducidos al francés, alemán, italiano, checo, ruso, noruego, griego, danés, sueco y rumano, entre otros, pero nunca había sido traducido al inglés. Necrópolis ganó el premio de literatura La Otra Orilla en el 2009 y la versión en francés fue publicada en 2010. Los lectores galos conocen a Gamboa desde finales de los años noventa con la traducción de Perder es cuestión de método.

En octubre llegó a Francia ¡Que viva la música!, la icónica novela de Andrés Caicedo, publicada 35 años después del suicidio de su autor por ediciones Belfond, con traducción de Bernard Cohen. La novela conserva su título original en español, lo que Cohen atribuyó a la imposibilidad de expresar en otro idioma la musicalidad de la frase. Los ingleses también podrán leerlo: Penguin Books se encargó de traducirlo y lo incluyó en su sección de clásicos, leídos en escuelas del Reino Unido y otros países de habla inglesa. Además, Recorded Books produjo, también en inglés, una versión en audiolibro descargable por internet.

Otro de los lanzamientos de escritores nacionales en Europa se dio en julio. Héctor Abad Faciolince publicó en Inglaterra Tratado de culinaria para mujeres tristes, que llega por primera vez al público anglosajón por la editorial Pushkin Press. Traducido por Anne McLean, quien también ha trabajado con libros de Rosero y Vásquez, entre otros. La novela de Abad El olvido que seremos llegó a Inglaterra en 2010 y Jullius Purcel, crítico de The Observer, la catalogó como "cálida, ingeniosa y conmovedora". Esta novela tiene también versiones en portugués e italiano, y en Francia se publicó hace dos años la novela Angosta por la editorial Evene.

Antonio Ungar presentó la versión en alemán de su Tres ataúdes blancos, publicado por la editorial S. Fischer Verlag y traducido al alemán por Sussane Lange. Hizo parte del festival de literatura de Berlín en septiembre, donde el autor participó en un conversatorio en el que se realizó una lectura del texto en español y alemán. La novela se tradujo también al francés, italiano, turco y neerlandés.

Otras novelas colombianas fueron publicadas en Europa en años pasados como Sin Remedio, la reconocida obra de Antonio Caballero que llegó a Francia en 2009, con traducción de Jean-Marie Saint-Lu para la editorial Belfond. Christine Ferniot de Télérama, la definió como "magníficamente construida. Es una obra de la incomprensión con un humor que sacude al lector". Demasiados Héroes de Laura Restrepo se publicó en inglés e incluso en holandés y sus libros, en especial Delirio, han sido leídos en varios idiomas. Jorge Franco, Fernando Vallejo y Andrés Felipe Solano también están incursionando en Europa. Un mercado que los colombianos parecen estar colonizando sin remedio.
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