Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2006/02/12 00:00

El reinado continúa

Madonna, la reina del pop, sigue despertando pasiones y cosechando éxitos. Su nuevo álbum 'Confessions on a dance floor' ya es primer lugar de ventas en España, Reino Unido y Latinoamérica.

El gran secreto del mundo de la música es cómo Madonna logra mantener su forma física y su vigencia musical a los 47 años.

Desde hace 22 años Louise Verónica Ciccone, nombre de pila de la archifamosa Madonna, ha liderado los grandes éxitos musicales en todo el mundo y es considerada una de las mujeres más poderosas en la industria del entretenimiento. Como cantante, compositora, ícono de la moda, actriz, madre y escritora de libros infantiles, la 'Chica Material' ha conseguido el éxito en todo lo que se propone y tiene el absoluto control de su carrera. El 15 de noviembre lanzó su vigesimooctavo álbum, titulado Confessions on a dance floor y el que desde ya la crítica ha calificado como uno de los mejores de toda su carrera junto con Like a prayer (1989) y el 'multigrammy' Ray of Light , de 1998. Con 47 años, Madonna luce mejor que nunca, baila como una teenager y ha hecho de su música una experiencia cada vez más fructífera y reveladora. En su nuevo álbum evoca su vieja vida en los clubes y discotecas a principios de los años 80, pero ensambla el material pensando en el público de 2005. También es un retorno a su álbum debut de 1983, pero consolidado con la experiencia de toda su carrera musical. Hung up fue la canción escogida para dar a conocer el nuevo trabajo de artista; contiene un sampler de la canción Gimme, gimme, original del grupo sueco Abba, y un video musical alucinante que muestra a la reina del pop en su mejor momento. Éste fue lanzado mundialmente en la entrega de los pasados MTV Music Awards Europe y suena con furia sucesiva en las mejores discotecas. El disco fue producido por el reconocido dj, mezclador y productor Stuart Price, quien también colaboró en su última gira mundial Re-Invention. Él, en compañía de la misma Madonna en la consola de mezclas, creó toda esta atmósfera disco con fuertes influencias de la escena underground de la electrónica actual. Para esta ocasión, y como es de esperarse, la reina del pop cambió una vez más su imagen. Dejó atrás la un tanto seria pinta de su anterior álbum, American life, y llegó con una imagen explosiva, cautivadora y enérgica. El mensaje de Confessions on a dance floor es sencillo y contundente: hay que bailar y disfrutar de la música interminablemente. De hecho, los temas de este álbum nunca paran y están enlazados desde el principio hasta el final como si se tratara de la sesión de un dj. Canciones como Sorry, Push y Get together, que están hechas para bailar, se intercalan con los eclécticos sonidos de Future lovers, Forbbiden love y la casi roquera I love New York. De nuevo Madonna conmueve los cimientos del pop. Lo hace con su disco, pero también con su pinta, que la devuelven a un pasado juvenil, festivo, despreocupado, ochentero. ¿Cómo lo logra? Ese es el gran misterio que sólo domina un puñado de elegidos que cada vez que lanzan un buen disco se reinventan a sí mismos y dejan una huella que va mucho más allá de la melodía y los sonidos de las canciones. Porque Madonna, más que una cantante de éxito, es todo un ícono de la cultura contemporánea.

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