Lunes, 23 de enero de 2017

| 1998/11/02 00:00

EL RETO DE SHAKIRA

Con sus segundo disco Shakira busca consolidar la magnitud de su éxito anterior.

EL RETO DE SHAKIRA

Con un antecedente de cuatro millones de copias vendidas, además una serie de acreditaciones que incluyen premios internacionales y la portada de decenas de revistas, entre ellas la prestigiosa Time, para nadie era un secreto el reto que Shakira enfrentaba con su segundo trabajo discográfico. Sin correr muchos riesgos y pronto afectada por el fantasma de Pies descalzos, la artista barranquillera ha salido bien librada, con un disco interesante que además prueba que ha logrado establecer un estilo que bien o mal le ha de resultar efectivo. El resultado musical no podía ser diferente. ¿Dónde están los ladrones? _así se llama el álbum_ es una colección de canciones matizadas en un aire claro de fusiones pop-rock, un trabajo equilibrado de principio a fin en medio de baladas y piezas rítmicas a las que les ha colocado más fuerza. Las guitarras han ganado en vitalidad y los arreglos hablan de la posibilidad de abrir otros frentes. De ahí que Ciega sordomuda, el tema de apertura, haya incorporado trompetas a lo mariachi (¿acaso necesita ganarse otra vez a los mexicanos?); que Ojos así, el de cierre, haga una referencia clara al ancestro libanés de la vocalista en una pieza que recuerda a la cantante Ofra Haza, en esa alianza disco-rock con aires orientales, y que Moscas en la casa alcance a guardar algo de ambiente bolerístico. Por supuesto, el fuerte de Shakira está en las piezas rítmicas, las cuales se antojan ahora más intensas, más roqueras si se quiere, así hagan remembranza de su disco anterior, como es el caso de Que vuelvas, versión dos de Estoy aquí. Si te vas y el tema que da título al álbum son las más efectivas en esa línea, mientras Inevitable y Octavo día son las canciones que marcan el equilibrio entre lo suave y lo duro El resto lo ofrece Shakira con su naturalidad a la hora de escribir letras cotidianas y su estilo vocal, una amalgama de matices con inconfundibles inflexiones y vibratos. Un sello que fascina a sus seguidores, enerva a sus detractores y, entre otras cosas, tiene todas las posibilidades de acercarse al suceso de su anterior disco, una eventualidad que podría confirmar con lujo de detalles su condición de ser el artista colombiano más exitoso de todos los tiempos.

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