Lunes, 16 de enero de 2017

| 1988/10/31 00:00

EL REY DE QUEENS

En "Un príncipe en Nueva York", Eddie Murphy utiliza el humor para ridiculizar a la sociedad norteamericana.

EL REY DE QUEENS

Mirando el personaje que el actor Eddie Murphy interpreta en su nueva película, "Un príncipe en Nueva York", uno entiende mejor por qué actualmente sus comedias son las más taquilleras.
Esas historias, donde se suceden las situaciones más divertidas y en ocasiones ridículas, se han convertido en las favoritas de millones de espectadores para quienes, por ejemplo, el personaje de ese heredero que llega a la zona de Queens, en busca de una futura reina, es una especie de conciencia parlante. Entre broma y broma, analiza con lenguaje cáustico los conflictos sociales y raciales que se presentan en esa parte de Nueva York, donde la vida está tan deteriorada.

Algunos dirigentes negros norteamericanos estuvieron molestos con el joven actor, acusándolo de hacer millones a costa de los problemas de su gente. Decían que se burlaba, hurgando en la-soledad de esos personajes (los barberos, el aficionado al boxeo y el béisbol, el cómico de cantina, todos ellos interpretados simultáneamente por Murphy y su compañero de reparto, Arsenio Hall), y que organizaba todo un circo ruidoso alrededor de una situación que no es irreal, que ha sido presenciada por los atónitos neoyorkinos cuando pasan junto a los grandes hoteles en Manhattan: es que la pelicula, dirigida por John Landis (quien estuvo detenido, acusado de negligencia criminal después del sonado rodaje de "Al filo de la realidad", cuando tres actores, entre ellos Vic Morrow, murieron decapitados por un helicóptero en el episodio del personaje furibundo que va pasando de época en época, de guerra en guerra) cuenta la historia del príncipe Akeem, heredero del trono en un mítico reino africano llamado Zamunda. El príncipe llega a los 21 años pero para sus padres (el rey es James Earl Jones, con esa voz profunda y devastadora que tantas obras ha interpretado en el teatro clásico), sigue siendo un niño. Su inmadurez llega al punto que un grupo de esclavos y sirvientes se encarga todas las mañanas de despertarlo, alimentarlo, bañarlo, vestirlo y lanzarlo al mundo, completamente protegido de cualquier mal o peligro .

Cuando intentan convencerlo de aceptar una esposa completamente sumisa, que le dice sí a todo (que jamás lo contradecirá porque en el reino ese es el papel de las mujeres, el vasallaje total), cuando él entiende que el amor es lo de menos y que todos quieren que la felicidad no se le escape, entonces toma la decisión que ha provocado la ira de otros negros: decide irse a buscar esposa entre las mujeres de Queens, obviamente el único sitio de la tierra donde las reinas deben abundar.

De ahí en adelante, el director John Landis, especialista en películas desordenadas, llenas de excentricidades y palabras soeces-creador del mito del desaparecido John Belushi-, toma esos personajes (el príncipe por su puesto no está solo, tiene al lado al fiel e irónico Semmi) y los lanza de cabeza al sitio menos probable. Llega allí donde las diferencias raciales y sociales son más espantosas, donde el ojo ingenuo de los extranjeros que visten pieles de animales verán lo que los demás se niegan a reconocer y, en medio de la miseria que los rodea, surge una comedia romántica que es también una sátira sobre determinadas situaciones.

Después de mirar la carrera del actor Eddie Murphy, llena de locuras, carreras de autos, caceria de asesinos, ladrones y mujeres hermosas; después de observar su meteórico ascenso en peliculas como los dos capitulos de "Un detective suelto en Hollywood", "El niño dorado", "48 Horas", " Raw" entre otras, donde gritaba, gesticulaba y saltaba, es bueno verlo más maduro, más reposado, más dueño de sus excelentes recursos dramáticos e histriónicos, en esta historia que fue escrita por él mismo. A los 27 años de edad, Murphy es todo un fenómeno, uno de los actores mejor pagados, productor de sus propias películas, dueño de una mansión con más de 20 habitaciones, amante incansable que siempre tenía, hasta hace poco, la misma frase para sus conquistas de cada fin de semana: "Esta será una experiencia inolvidable para ti. Sé que estarás preguntándote si estás despierta y yo te comprobaré que sí lo estás". Lo curioso es que todo comenzó cuando tenia 15 años y debutó en un programa de aficionados. De ahi saltó al programa de televisión que es el mejor semillero para los comediantes, el Saturday Night Live, de donde también han salido entre otros, Chevy Chase, Dan Aykroyd, John Belushi, su hermano Jim y Steve Martin. Lo que sigue forma parte de la leyenda.
La misma leyenda que ahora gira alrededor de un muchacho millonario, solitario y aburrido con la fama.

En este personaje de Akeem hay mucho de la personalidad del actor, y el director Landis lo sabe muy bien.
Por eso, la pelicula se siente tan fresca, tan real, como esos muchachos robando las numerosas maletas que los dos extranjeros han dejado sobre la acera, en Queens, donde las reinas no abundan. --

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