Martes, 2 de septiembre de 2014

EL REY DEL HUMOR

| 1990/03/05 00:00

EL REY DEL HUMOR

Con "Los reyes de la noche", Eddie Murphy logra una de sus mejores comedias.

"Los reyes de la noche"
Escrita, dirigida, producida y
protagonizada por Eddie Murphy.
La época, 1938. La ciudad, Nueva York. El lugar, el club nocturno Sugar Ray. Los personajes, Sugar Ray (Richard Pryor) y su hijo adoptivo, Quick (Eddie Murphy). La trama gira alrededor de la rivalidad de las bandas de hampones que, elegantemente, vestidos y acompañados de las más hermosas mujeres, intentan quedarse con el dominio del bajo mundo. Es decir, el dominio de las apuestas, las cajas de juego, las mujeres vestidas de seda roja que sueñan en las escaleras alfombradas, mientras una orquesta de negros toca la música de Ellington y la champaña burbujea en las copas que pronto se estrellan contra el suelo.
Eddy Murphy, considerado el mejor cómico negro de Hollywood, es uno de los grandes fenómenos del cine norteamericano y en menos de 10 años se ha convertido en el número uno, en el más taquillero, en el más controvertido y también en el que tiene un mayor olfato para convertir en oro todo lo que toca, es decir, todo lo que filma, desde su primera aparición como el joven hampón sacado de la cárcel apresuradamente para que ayude a Nick Nolte a la captura de un asesino que se escapó en "48 horas", pasando por las dos películas de "Un policía suelto en Hollywood", "En busca del niño dorado" y, sobre todo, "De mendigo a millonario", en la que es víctima de la apuesta de un par de ancianos avaros y ricos, quienes se encargan de torcerle el destino a dos muchachos, un corredor de Bolsa y un mendigo de la calle. En esas películas, con esos personajes y especialmente ahora, con "Los reyes de la noche", Murphy demuestra todos los recursos cómicos que puede desarrollar, aún en la más tonta de las escenas. Un simple gesto con las cejas o los ojos, un movimiento de las manos o esa risa que lo carácteriza, una mezcla de cinismo y desfachatez, convierten la peor de sus películas en una cuidadosa serie de situaciones que se van enredando cada vez más.
"Los reyes de la noche" está llena de los personajes que Murphy conoció de niño, cuando caminaba por esas calles en busca de ocupación. Los grandes mitos de la nostalgia, la música, la moda, el licor, el sexo, el humor y el sarcasmo, la muerta misma de forma heroica, son algunos de los elementos que componen la trama lineal de una historia que tiene algunos nexos con "El golpe", aquella comedia donde Paul Newman y Robert Redford se encargan de engañar a Robert Shaw. Aquí el humor, y en ocasiones el suspenso, se alimenta con la relación de ese Pryor cansado y ese Murphy devastador, armando la trama para que el policía blanco y los rivales que tienen los ojos puestos sobre el cabaret se enreden en sus propios pies. Con una reconstrucción cuidadosa de los años treinta, una banda sonora, que fue compuesta por uno de los grandes músicos norteamericanos, Herbie Hancock (tiene varios discos como pianista al lado de Dexter Gordon y Miles Davis), reconstruyendo algunos temas de Armstrong y otros de la época, se logra recrear un ambiente que hizo historia. La nostalgia, el humor, el cinismo, la elegancia y sobre todo la inmoralidad, sostienen esta crónica egocéntrica.

"Entrega Mortal"
Protagonizada por Gene Hackman,
Tommy Lee Jones y Joanna Cassidy.
La película norteamericana "Entrega mortal" (The Package) comienza mal porque, para desgracia de su guionista, el Muro de Berlín ya no existe y el espectador siente que la trama arranca desfasada de una realidad que pretende ser ominosa. Luego, ese mismo espectador sabe que lo están manipulando. Que la historia que le están contando no es la que aparentemente quiere ser y que el muchacho que es secuestrado de la cama y llevado de prisa a su país no es él. Su nombre se lo colocan a otro y este, entregado como un paquete a un oficial de Inteligencia, tampoco será él mismo y así sucesivamente. Y entonces el espectador, que en ese momento comienza a sentirse incomodo en la butaca, piensa qué puede hacer un gran actor como Gene Hackman en una película como esta. El espectador, entonces, recuerda gestos y situaciones similares de Hackman en otras películas mejores, como "Contacto en Francia", no sólo con la cacería en el tren de ese asesino que caerá en el momento justo, también con una escena que se considera antológica entre las películas de hampones, esa donde Hackman y el otro policía están muertos de frío en la nieve, pateando el suelo para no congelarse, comiendo un perro caliente mientras el mafioso francés, Fernando Rey, cena en la tibieza de un elegante restaurante y sonrie y bebe vino y sabe que lo están vigilando. Entonces el espectador se queda en su butaca por que es Hackman quien amará a esa mujer tan hermosa y llamada Joanna Cassidy (la misma de "Bajo fuego") y eso hay que verlo,.

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