Martes, 21 de febrero de 2017

| 1988/09/26 00:00

EL REY VALLENATO

Toda la historia detrás de la obra de Rafael Escalona, en un libro de Consuelo Araújo.

EL REY VALLENATO

La verdad es que todos, dentro y fuera de Valledupar y el Cesar, sabían que algún día ella escribiría un libro sobre él, su música, sus personajes y sus fantasmas trasnochadores. También es cierto que ella se tomó todo su tiempo, apuntando lo que escuchaba, memorizando lo que veía, siguiendo los rastros de la nostalgia y las evocaciones hasta canalizar todas esas emociones, todo ese material en un libro que esta misma semana comienza a circular, editado por Planeta y con el título explícito de "Rafael Escalona, el hombre y el mito". La autora, obviamente, es Consuelo Araujo Noguera a quien casi todos, gracias a su agresividad y al torbellino que provoca donde se detiene, llaman "La Cacica".
El libro tiene dos estupendos prólogos, el uno mejor que el otro, escritos por Alfonso López Michelsen, uno de los mejores vallenatólogos que existen en el país, y Daniel Samper Pizano a quien la prisa se le nota en un texto lleno de lugares comunes y repetitívos.
Aparentemente, Rafael Escalona es el protagonista del libro. Aparentemente, porque por encima del personaje, su creatividad, el buen humor y el desaforado apetito que siempre ha exhibido ante la comida, el trago, las mujeres y la vida misma, el lector sabe que serán el clima, la música misma y sobre todo, ese entorno físico y humano que literariamente se llama Macondo, los que marquen el ritmo, los que impongan el lenguaje y los que determinen el espíritu de una obra que seguirá siendo consultada durante los años próximos cuando alguien quiera saber de dónde proviene cierto vallenato. Podrán saber cuál mujer lo inspiro, en qué circunstancias fue compuesto, qué importancia tiene dentro del vallenato general y sobre todo, ese trasfondo humano, cultural y doméstico, que convierten la vida cotidiana de Escalona en una verdadera aventura del amor, la muerte, la soledad y otras nociones ya conocidas.
El trabajo de Consuelo Araujo Noguera fue exhaustivo, paciente, dedicado como una hormiga siguiendo un rastro de migajas. Aqui están los cantos de Escalona que figuran con sus mujeres en la obra de García Márquez, especialmente en "Cien años de soledad". Aquí están los personajes reales de esa comunidad costeña y vallenata, personajes que no cambian sus nombres, que siguen siendo los mismos mientras saltan a la cuerda temblorosa de una canción. Aquí está la crónica arrancada a la memoria y la nostalgia por una mujer que ha sido testigo de momentos excepcionales de esa tierra afortunada. Aquí están los mitos, las leyendas, las mentiras, las exageraciones, la verdades, la cruda realidad que proviene del desamor, el descubrimiento del deseo y otras situaciones que después se inmortalizarían con el genio de Escalona. Como un telón de fondo gigantesco, la Costa, con todo lo bueno y todo lo malo que tiene, con su machismo, los celos, la violencia cotidiana, las grandes e interminables parrandas, están las costumbres que han ido cambiando con el tiempo, los personajes como Alvaro Cepeda, Alfonso Fuenmayor, Hernando Molina, García Márquez, López Michelsen, y también, la forma como las costumbres y ciertos valores fueron trastocados por el apetito del poder y el dinero de ciertos grupos, hasta llegar a la conclusión dura que Samper Pizano destaca en su prólogo: el éxito comercial desmesurado del vallenato, termina conspirando contra la sociedad casi pastoril y feudal que lo creó y agrega: "Vemos entonces cómo los fantasmas de la vulgaridad y el lucro empiezan a flotar sobre la escena. En este sentido, lo que Consuelo Araujo Noguera cuenta es también, en cierta medida, la triste historia del país ".
Aun para quienes el vallenato no encierra emoción alguna, este libro es una deliciosa crónica que no sólo agota el tema de Escalona sino, lo más importante, analiza a fondo las raíces musicales de una tierra, que en estos momentos se encuentra con el agua al cuello. Que nadie se sorprenda entre los socorristas si de un árbol que flota en la corriente o bajo las malezas que tumbaron una casa, surgen las notas de un acordeón con la historia de la patillalera o de esa casa en el aire...





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