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| 3/12/2011 12:00:00 AM

"El riesgo con los niños es manipular al espectador"

Triunfadora en el Festival de San Sebastián, se estrena 'Los colores de la montaña', película que cuenta el conflicto colombiano desde el drama de unos niños. SEMANA habló con su director, Carlos César Arbeláez.

SEMANA: Lo que más ha sorprendido de la película es la actuación de los niños, un tema nada fácil. ¿Cómo lo hizo?

CARLOS CÉSAR ARBELÁEZ: Los volví amigos, porque el tema de la película es la amistad. Durante siete meses me los llevé los fines de semana a Jardín, municipio del rodaje. Ellos nunca supieron de qué se trataba la historia. Nunca les pasé el guion, para que no perdieran naturalidad: se habrían aprendido de memoria los diálogos. A ellos y a todos los actores les decía qué era lo importante que debían decir y tenían libertad para improvisar.

SEMANA: ¿Por qué prefirió usar actores naturales?

C.C.A.: Fue clave usar actores naturales campesinos, eso le da realidad a la película, el público les cree. No es lo mismo que llevar actores de la ciudad a que actúen de campesinos. Al comienzo me dijeron que para la taquilla no era bueno tener solo actores naturales, que había que poner actores de televisión. Casi me los imponen. Finalmente todos fueron campesinos, excepto el papá del protagonista.

SEMANA: ¿Qué riesgos implicó tener a niños como protagonistas?

C.C.A.: Con los niños se puede manipular mucho el sentimiento del espectador: son seres débiles en situaciones extremas. Para evitar esto no mostré disparos, muertes, bombas, hay mucho respeto por su mundo. No hay primeros planos. Utilizamos mucha cámara al hombro, quería que esta fuera un niño más.

SEMANA: ¿Y el reto más grande?

C.C.A.:
No ser pueril. Los niños y la ternura que inspiran permiten manipular al espectador. Para evitar eso opté por mostrarlos como son. Porque los niños en las escuelas son implacables: ponen apodos, maltratan animales. Hay que tener mucho cuidado al retratar ese mundo infantil. En las primeras versiones que hice los niños eran demasiado buenos, pero como cualquier personaje, ellos deben tener su parte buena y su parte mala.

SEMANA:¿Para usted era más importante contar una historia o hablar de lo que pasa en Colombia?

C.C.A.: Cuando comencé a escribir la película, quería sobre todo explicar el conflicto: si los guerrilleros hacían algo en una escena, entonces tenía que escribir otra con los paramilitares haciendo lo mismo. El guion entonces se me empezó a desfigurar. Por suerte, caí en la cuenta a tiempo de que la película no es sobre el conflicto, sino sobre una amistad que se rompe por el desplazamiento. Para eso fue clave adoptar la mirada del niño.

SEMANA: ¿Qué le aportó el que la violencia estuviera presente pero no visible?

C.C.A.: Ayuda a que la historia sea creíble. Por ejemplo: cuando llegan a amenazar al papá, ahí es clave el plano del niño, se vuelve más dramático. En vez de quedarme con los paras o los guerrilleros, me voy con los niños. Víctor Gaviria ha dicho que he "ninguneado" a todos los grupos armados y los he puesto en el mismo costal. No voy a decir tampoco que estoy proponiendo la nueva mirada del cine colombiano, pero sí creo que es un aporte.

SEMANA: ¿Un aporte en qué sentido?

C.C.A.: Una película no va a cambiar la realidad, pero sí puede ayudar a que el que la vea sea mejor persona. Proporciona una sensibilidad nueva hacia algo que a los colombianos ya no les significa absolutamente nada. Mostrar la cotidianidad de una familia permite que la gente se sienta identificada con esa pequeña tragedia.

SEMANA: ¿Tener el conflicto como tema les abre puertas a las películas colombianas?

C.C.A.: En el desarrollo de mi nuevo proyecto, expertos extranjeros me han dicho que es hora de dejar de hacer temas

for export. Aunque nadie lo acepta, hay temas que tienen más aceptación afuera, con los que es más fácil ganar en festivales. Pero no pasa solo en Colombia: ¿quién va a financiarle a un joven afgano una película sobre una niña que no sabe si irse de vacaciones a Italia o quedarse con su novio? Le dirán: se están matando en su país, ¿cómo se le ocurre hacer esa película?
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