Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1985/10/14 00:00

EL SALON NACIONAL

Cómo se seleccionaron las obras, la opinión encontrada de los jurados y el voto de algunos artistas

EL SALON NACIONAL

Noventa y seis obras, representan el momento actual del arte en Colombia en el vigésimo noveno Salón de Artes Visuales. El proceso para seleccionarlas se inició el año pasado en los seis Salones Regionales de Tunja, Manizales, Pamplona, Cartagena, Neiva y Pasto, en los cuales participaron un total de 2.063 artistas con 2.092 obras. El jurado que escogió la muestra que se expone en el Museo Nacional estuvo integrado por Soffi Arboleda de Vega, Darío Ruiz, Dana Utgova, María Elvira Iriarte, Miguel González, Eduardo Márceles Daconte, María de la Paz Jaramillo, Rafael Moure Ramírez, Alberto Sierra, Eduardo Serrano, Bruno Mazzoldi y Lilia Gallo de Bravo, siendo algunos de ellos miembros del Consejo de Artes Plásticas (vinculado a Colcultura) o representantes de la ciudad sede de cada Salón regional. El jurado encargado de dar el fallo definitivo está compuesto por Beatriz González (pintora e historiadora del arte colombiano), Santiago Cárdenas (pintor y profesor de varias universidades del país), Gloria Delgado (directora del Museo de Arte La Tertulia de Cali), Roberto Guevara (crítico de arte venezolano) y Liliana Porter (pintora argentina).
La idea de organizar el Primer Salón anual de artistas colombianos fue iniciativa de Teresa Cuervo Borda y se inauguró el 12 de octubre de 1940 bajo la administración de Eduardo Santos cuyo ministro de Educación Jorge Eliécer Gaitán firmó la resolución para establecerlo. Desde entonces se ha venido realizando en forma irregular. Los últimos dos Salones dejaron de ser exclusivamente para el pueblo capitalino y emprendieron una gira por todo el país durante un año. Porque uno de los aspectos esenciales del Salón Nacional es la participación que el público tenga en él depositando su voto de opinión.
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De otra parte SEMANA habló con Beatriz González, quien forma parte del jurado definitivo.
SEMANA: ¿Cómo le parece el nivel del Salón Nacional?
BEATRIZ GONZALEZ: Hay un nivel muy alto en cuanto a desarrollo técnico. La parte de creatividad en si no representa mucha originalidad. Es un salón de jóvenes.
S.: Entonces, ¿por qué hay artistas ya consagrados como Leonel Góngora o María de la Paz Jaramillo?
B.G.: Antes, el salón era para artistas de bastante trayectoria. Desde hace unos 5 años, se fue volviendo de gente nueva, especialmente gracias a la idea de convocarlos mediante los Salones Regionales. Por eso actualmente, son pocas las obras de artistas conocidos.
S.: El jurado de los Salones Regionales está compuesto por miembros de, Consejo de Artes Plásticas, el cual está vinculado a Colcultura. ¿Qué opina usted del mismo?
B.G.: Este año, el jurado estuvo integrado por muchos críticos y muy pocos artistas, lo cual no tiene sentido. El artista corre el peligro de que se le rechace como sucedió en Manizales, en donde un grupo de artistas de Medellín no calificó. Entre ellos estaba Marta Elena Vélez, quien fue Premio Nacional. Entonces, me parece que un artista que ya ha concursado debería tener el derecho a exponer, sin someterse a las arbitrariedades de un jurado, que este año lo fue y mucho.
SEMANA le preguntó lo mismo a María Elvira Iriarte, quien precisamente fue uno de los jurados del Salón Regional de Manizales, pero aunque la exposición del Salón Nacional ha estado abierta al público por varios días, ella no la había visto y lo único que comentó fue: "Lo que yo vi en Manizales, era todo supremamente mediocre".
¿Los premios?
Aprovechando la invitación de Colcultura para que el público opine, vote sobre los ganadores del Salón antes que el jurado dé su fallo, SEMANA le pidió a varios artistas su voto.
Luis Caballero: "Si el Salón Nacional es representativo del arte de hoy en Colombia me parece que la situación es triste y dramática. No es posible que "eso" sea el arte vivo colombiano. Artistas hay en Colombia, y muy buenos, que no están representados. Lo que hay en el salón es, en su inmensa mayoría, malo y tímido, o pretencioso y fatuo. Los pocos pintores de mayor o menor trayectoria que yo ya conocía me parecieron Todos por debajo de lo que prometían. Todos paralizados en una fórmula que por ser fórmula ya no tiene interés ni frescura ni fuerza. Los demás, la inmensa mayoría, y espero por lo menos que sean jóvenes, me parecieron tan anodinos que ya los olvidé. A unos por grises, a otros por bobos, y a los nuevos, "salvajes" por su falta de originalidad. Claro que es muy difícil juzgar por una sola obra, pero yo creo que cuando de verdad esa obra dice algo aunque sea sólo una, pequeña o grande, eso se siente y se ve. Me gustó el cuadro de Carlos Salazar por bien pintado. Me gustaron los grabados de Vicente Matijasevik y la escultura de Ernesto Jiménez. Me gustaron, sobre todo, los dos cuadros de Gloria Matallana que no sólo son buenas pinturas sino que además tienen toda la poesía gris y melancólica y caótica de Bogotá. Yo no me siento capacitado para decir quién se merece el premio, y sé que todo premio es siempre arbitrario; pero los perdedores son casi todos y, sobre todo, los que yo hubiera querido que fueran mejores".
Bernardo Salcedo: "Las obras más destacadas son los cuadros de Gloria Matallana, los cuadros de Restrepo y la escultura de Ernesto Jiménez. Las decepciones, entre muchos otros nombres, son Ronny Vayda y María de la Paz Jaramillo, porque a pesar de ser artistas jóvenes ya se repiten. El gran premio, para Colcultura, que por fin ha logrado establecer una cultura propia para el país, otorgando en su plan quinquenal todas las prioridades a la ópera y entremezclando el salón de artistas con la Expedición Botánica en una clara interpretación de la campaña CAMINA".
Galaor Carbonell: "Las pinturas de Gloria Matallana y Carlos Salazar, la escultura de Ernesto Jiménez, y los grabados de Vicente Matijasevic. Las decepciones son todos los artistas que se empeñan en producir una imagen reconocible o logotipo de su producción, olvidando que el propósito fundamental del arte es la creación".
El público opina
SEMANA consultó la opinión de varias personas que estaban viendo la exposición del Salón Nacional. Un dibujante aficionado, de unos 30 años, opinó que esta muestra denota un abuso en el concepto del arte. "Me parece que hay mucho mamagallismo y mucha especulación ¡Los pañuelos de Eleanora Martin Abrahim son el colmo del descaro! A pesar de la subjetividad del arte, se puede respetar y mostrar como algo original lo que ya se ha hecho, pero ¿hasta qué punto la gente está trabajando con seriedad en Colombia?" Y sin embargo, a tres alumnas del colegio ABC barranquillera, de quinto de primaria, todo les pareció muy bonito, especialmente el tapiz "Atuendo para dejar de ser N° 1" de José Joaquín Hernández. Una señora, quien especificó ser de Costa Rica, ser economista y trabajar en un banco, dijo: ""La exaltación que del sexo masculino hace Celso Castro Daza es grotesca. En el arte se deben tratar las cosas bellas y no hay necesidad de llegar a eso". Para un estudiante de diseño gráfico, el problema del Salón Nacional es que cada artista representa una actitud personal y no se puede identificar un movimiento o una corriente que los reúna. Le pareció interesante la obra de Nubia Lamilla de Rodríguez. "Lujo's" que representa objetos cotidianos como un tubo de crema de dientes o un cubo de caldo maggi. A dos pintoras que estaban en los cuarenta, el conjunto de las obras presentadas les pareció interesante por la variedad, aunque "no sabríamos cómo ubicar esta exposición dentro del marco internacional".--

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