Miércoles, 22 de octubre de 2014

| 1992/05/04 00:00

EL SILENCIO DE LOS PERDEDORES

La lista de los artístas de Hollywood que no han recibido el Oscar es quizá mejor que la de los ganadores.

EL SILENCIO DE LOS PERDEDORES


CON LOS PREMIOS Oscar suele suceder algo parecido que con los Premios Nobel.De la misma manera como novelistas de la talla de Franz Kafka, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges y Graham Greene nunca lograron figurar como ganadores ante la Academia Sueca, en el mundo de Hollywood también son muchos los actores y los directores -aclamados por la crítica internacional- que, no obstante, se han quedado por fuera de la lista de galardonados con el codiciado Oscar.
A pesar de que la opinión generalizada fue la de que este año se hizo justicia en la entrega de los Oscares, la historia ha demostrado que no necesariamente los que ganan son los mejores. Tanto que con el paso de los años los perdedores han adquirido cierto "caché" por el sólo hecho de no haber sido nunca considerados por la Academia como merecedores del premio.
Paradójicamente, dentro de este grupo figuran grandes directores, como Orson Welles, Alfred Hichtcock, Charles Chaplin, Stanley Kubrick, Luis Buñuel, Howard Hawks y Francois Truffaut; y actores de la categoría de Cary Grant, Paul Newman, Clint Eastwood, Barbara Stanwick, Marilyn Monroe, Greta Garbo, Fred Astaire y Marlene Dietrich. La destacada lista de perdedores obligó a la Academia a crear un premio de consolación para lograr remendar el error de haber dejado por fuera a tantas estrellas. El premio no es otro que el "Oscar especial como reconocimiento a la labor de toda una vida dedicada al cine", otorgado en su momento a Cary Grant (1969), Orson Welles (1970), Charles Chaplin (1971), Groucho Marx (1973), Jean Renoir y Howard Hawks (1974), Barbara Stanwick (1981), Paul Newman (1985) y Myrna Loy (1990).
Tal vez por la manera caprichosa con que los miembros de la Academia eligen a los ganadores, por la falta de un criterio y de un rumbo fijos en el camino que debe tomar el arte cinematográfico, en muchas ocasiones el Oscar ha atentado contra la calidad del cine para convertirse más en una banalidad. No de otra manera se puede explicar que la obra maestra de Orson Welles, "El Ciudadano Kane", no haya sido ni siquiera nominada a Mejor Película en 1941; o que un año antes hubieran perdido "El Gran Dictador" y "Las uvas de la ira" ante "Rebeca"; o que en 1939 "Lo que el viento se llevó" haya opacado en su totalidad a cintas tan elaboradas como "Ninotchka, "Stage-coach", "El mago de Oz" y "Wutherlings Heights".
Si bien es cierto que se trataba de una época dorada del cine norteamericano, en la que se cosechaban talentos en cada esquina y los Oscares no daban abasto, no sucede lo mismo actualmente. Una época en que los verdaderos talentos son contados con los dedos de la mano y sin embargo, varios de ellos siguen a la espera de figurar dentro de los galardonados, con el riesgo de no hacerlo nunca. Es el caso de Martín Scorsese, quien ha visto cómo sus películas han sido superadas una y otra vez. "Means Streat" fue derrotada en 1973 por "El Golpe"; "Taxi Driver" perdió en 1976 con "Rocky"; "El toro salvaje", considerada por muchos especialistas como la mejor película de la década, cayó en 1980 frente a "Gente como uno". Y por si fuera poco, el año pasado a "Buenos Muchachos" la derrotó una cinta de mediano calibre, "Danza con Lobos".
De continuar así, Scorsese se uniría a la ya larga lista de grandes perdedores de Hollywood, esos que -curiosamente- son más famosos que los galardonados. -

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