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| 4/18/1988 12:00:00 AM

EL TESORO DE LA SIERRA

El pasado y el presente de los Tayrona en el libro de Alvaro Soto sobre Ciudad Perdida.

Quizás no se haya realizado en el país un descubrimiento arqueológico en los últimos tiempos de tanta importancia como el que en 1976 se llevó a cabo en la Sierra Nevada, al encontrarse los vestigios de una civilización de características tan especiales como las de quienes habitaron aquel asentamiento recién descubierto: Ciudad Perdida. A partir de aquel año se ha venido realizando una vasta labor de rescate y consolidación en el asentamiento arqueológico más grande descubierto hasta el momento. Allí todo es fascinante. El entorno y la arquitectura, la fauna y la flora, los vestigios materiales de aquella cultura y también las hipótesis de su fuerte cohesión social que les permitió enfrentarse a las luchas de la conquista por más de 100 años. Todo un mundo inquietante, cruzado por trastos de mitos lejanos y cosmogonías entrañables, todo un mundo cubierto hoy por el misterio, hacia el cual un grupo de antropólogos han orientado sus observaciones al dirigir su esfuerzo investigativo para realizar nuevos hallazgos y trazar las primeras hipótesis sistemáticas y coherentes.
Aunque la región de la Sierra fue explotada en los años 20 por Mason, es a partir de los años 40 cuando Gerardo y Alicia Reichel-Dolmatoff, y más adelante Bischof, se adentran en una labor de investigación creando un interés arqueológico y antropológico específico sobre esa zona. Sin embargo sólo hasta 1973 se inician los trabajos del Proyecto Arqueológico de la Sierra Nevada a través de la Estación Antropológica de la Sierra explorando más de 200 asentamientos arqueológicos. De estos centros, Ciudad Perdida -o Buriticá 200 como se le denomina científicamente- constituye el más importante de los descubrimientos. Es cuando el nombre de Alvaro Soto Holguín aparece asociado a este magno proyecto. Soto Holguín es en aquel momento director del Instituto Colombiano de Antropología y como tal, pone en marcha las labores de rescate y preservación de tan valioso tesoro arqueológico. Con su experiencia, esta actividad científica adquiere un alto grado de coherencia y pronto se constituye como el hombre clave que da impulso y orientación a los trabajos de Ciudad Perdida. Pero, ¿cómo fue el descubrimiento?, ¿cuáles las características de lo encontrado?, ¿qué estrategias se crearon para su recuperación? A estas preguntas y a tantas otras que se derivan del descubrimiento de Ciudad Perdida, viene a responder el libro que Alvaro Soto acaba de publicar. Si hemos visto aparecer otras publicaciones, interesantes y meritorias, acerca del tema, ninguna hasta hoy nos parece, logra el grado de comprensión, profundidad y exhaustividad que alcanza este estudio. "La Ciudad Perdida de los Tayrona", de Alvaro Soto.
El autor nos deja ver cómo el hallazgo de las ciudades arqueológicas de la Sierra Nevada corresponde a un "momento histórico", en el que la antropología busca una convergencia interdisciplinaria para obtener dentro del panorama general de los nuevos hallazgos, consideraciones históricas, ecológicas, culturales antropológicas y arqueológicas. El libro de Soto satisface ampliamente estas visiones, pues no ignora en los hallazgos los términos que van a configurar su realidad histórica y sus contextos.
Si Alvaro Soto y sus colaboradores buscaron reconstruir los cambios sociales e históricos de los Tayrona -teniendo en cuenta los hallazgos- que conforman los vestigios de su cultura material-, también siguen el rastro de la situación actual para comprender cómo actúan las fuerzas desintegradoras de sus núcleos sociales y así, configurar una estrategia válida para la preservación de su cultura viva. Así, este libro es el mejor testimonio acerca del pasado y el presente de una cultura que merece tanto respeto como atención.
Hay que decir que, tras tantos años de estudio y de trabajo sobre esta región de tanto valor arqueológico y humano, el esfuerzo de Alvaro Soto y de su equipo ha sido recuperado con creces: el libro "La Ciudad Perdida de los Tayrona" es el valioso resultado de ese trabajo, pero también habría que ver en el premio que una titánica labor se otorga a sí misma.
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