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| 2/25/1985 12:00:00 AM

EL TOQUECITO LATINO

En el museo Guggenheim de Nueva York, una muestra antológica de Robert Mothervell

Una antología de la pintura y los dibujos de Robert Motherwell (Aberdeen, Washington, 1915), presenta por esta época el Museo Guggenheim, en Nueva York. En la muestra se enseñan 80 trabajos de un largo e importante período que comprende desde 1941 a 1982. Motherwell pertenece a ese gran momento de la pintura norteamericana que se conoce como la Escuela de Nueva York, primer aporte a nivel de grupo, al arte contemporáneo. Con la iluminadora presencia de los artistas europeos del Constructivismo y Surrealismo, los nuevos artistas de ese momento pudieron medir y comparar sus trabajos. No sólo los mundos oníricos de Arp, Miró, Masson, Ernst, Giacometti, Matta, cautivaron con sus conquistas la escena creativa, sino las lecciones de Hoffman, y las contundentes estadías de Piet Mondriam y Marcel Duchamp, quienes decidieron vivir definitivamente en esta metrópoli del Este.
La Escuela de Nueva York logró, retrabajar las dos posiciones más antagónicas del siglo XX, Figuración y Abstracción, logrando dinamizar ambos conceptos, mediante raciocinios que desembocaron en grandes y dramáticos extremos. A esa práctica radical se la llamó también "pintura de acción", que obedecía a una forma de expresionismo no solamente manifiesta a través de resultados estridentes sino al ejercicio mismo de pintar, volviendo a ejercitar el tribal concepto de rito. El mejor ejemplo de esas acciones accidentadas-controladas fue Jackson Pollock, quien utilizando el chorreo, construyó pinturas densas, pastosas y cargadas de dinamismo, para lo cual trasladaba sus grandes lienzos al piso y comenzaba a exprimir óleo. De Kooning, Rothko, Newman, Clyfford Still, y otros, forman el grupo; aunque cada uno dedicó su atención a diferentes aspectos, todos lograron producir formas de pensamiento y materializaciones diferenciadas, capaces de conmover al panorama artístico post-segunda guerra.
Robert Motherwell es un artista que ha estado relacionado estrecha mente en una órbita nuestra, no sólo a través de su fascinación por los problemas políticos y plásticos de España, sino porque al visitar México en diversas ocasiones, ha encontrado allí elementos de inspiración que siempre el artista ha estado dispuesto a reconocer no sólo en los títulos de sus obras, sino en declaraciones escritas. Seguramente esa adopción de conceptos hispano-latinos, ha hecho que su arte sea el más francamente romántico y emotivo de la Escuela de Nueva York. Cargado de experiencias, sus manchas, brochazos, accidentes suscitados, collages, tienen la instantánea de los gestos subjetivos, diferenciados por completo de los acuerdos racionales y objetivos de sus compañeros de generación.
Hace 8 años, Fernando Gamboa, entonces director del Museo de Arte Moderno de México, organizó una espléndida retrospectiva de Motherwell para su Museo. El artista, entusiasmado, reiteró sus afirmaciones culpando a México de la formación de su carácter y del prodigioso sentido del espacio presente en el desarrollo de las formas emanadas de su cultura. En París, el Museo de Arte moderno de la Avenida Wilson, también hace una restrospectiva de su obra en 1979. Estos datos de exhibiciones antológicas, las cuales he presenciado, pueden indicar que este trabajo a pesar de sus dificultades explícitas, ha sido suficientemente reconocido, atentamente estudiado y generosamente difundido.
Su encuentro con México se produce en 1941, donde hace una serie de ventanas, puertas y espacios de muros, argumentos que en nada tienen que ver con una figuración realista, pero si con la rotundidez, pesantez y -sorpresa del espacio, cualidades que van a caracterizar su arte. Siempre a lo largo de su carrera Motherwell volverá a México y usará elementos al azar para armar sus trabajos. En la exposición del Guggenheim un acrílico de 1979 llamado "Noche Mexicana" y la gran pintura Face of the Nigth (1981), dedicada al poeta Octavio Paz, hablan de esa presencia arrolladora. Así como se han observado influencia del uso de los materiales y de algunos de los procedimientos del mexicano David Alfaro Siqueiros en Pollock, Motherwell recibe de la idiosincracia centroamericana un legado, el cual afirma maravillosamente, revelándolo.
El impacto de la Guerra Civil española, el ghetto de intelectuales y poetas, y la lucha por la libertad que conmovió al mundo, provoca en Motherwell su gran serie de "Elegías a la Republica Española", donde su obra adquiere el carácter y dramatismo lírico que siempre mantendrá hasta hoy. A pesar de que las Elegías comienzan a producirse en 1948, es un tema que jamás abandonará y son la columna vertebral de toda su producción.
Las pinturas y dibujos lucen cronológicamente dispuestos en las ramplas del Guggenheim, enseñando coherencia, variedad--se distinguen básicamente 3 series que corresponden a España, Francia y Estados Unidos--y sobriedad, confirmando una vez más su condición de gran artista. -
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