Sábado, 25 de octubre de 2014

| 1989/03/13 00:00

EL ULTIMO VIAJE

El Gaviero y todas sus aventuras en "La última escala del Tramp Steamer", la más reciente novela de Alvaro Mutis.

EL ULTIMO VIAJE

La nueva novela de Alvaro Mutis, breve y escrita de una manera tradicional, se llama premonitoriamente " La última escala del Tramp Steamer". A la manera de los relatos marinos de Joseph Conrad, uno de los autores favoritos del colombiano, es la historia de un hombre, una mujer y un barco, destruido por el óxido y el abandono, convertido en símbolo de una relación que, desde el comienzo, estaba destinada a hundirse, como la caparazón de ese navío que durante medio siglo toca los puertos y ciudades más exóticos, más inverosímiles.
En este libro están de nuevo la geografía, las emociones, las mujeres, las selvas, los amaneceres y algunos personajes que desde hace varios años, vienen sacudiendo la imaginación de miles y miles de lectores de Mutis, en numerosos idiomas. No hay sobresaltos en la narración. El relato fluye tranquilo y a pesar de la violencia y el desgarramiento que destroza a hombres y mujeres, a pesar de ese infierno que atraviesa un apasionado como el capitán vasco, el lector siente que Mutis ha medido sus impulsos ha guardado la distancia ante los laberintos y conflictos que describe y ha tamizado todo el horror y el temblor del sexo y el amor, para lograr una historia que se lee durante una hora, asombrados del dominio total que tiene del castellano, aunque algunas lamentan su insistencia en echar mano de palabras que definitivamente son usadas por unos pocos.
Hay un tono doméstico, leve, que seguramente molestará a muchos lectores. Pero ese lenguaje coloquial es uno de los principales encantos del libro, publicado por Ediciones del Equilibrista y dedicado a su mejor amigo, García Márquez. Esa es la armazón de una historia que parece dictada desde una hamaca en el trópico, aunque el escenario inicial sea el más distante y opuesto, San Petersburgo, contemplada con sus torres desde la orilla de Finlandia. Será ahí donde el narrador conozca al Tramp Steamer, término utilizado para nombrar los cargueros de pequeño tonelaje, sin afiliación a grandes empresas y que viajan de puerto en puerto buscando carga ocasional. Será un amor a primera vista, una relación extraña, nostálgica y melancólica.
Después habrá otros reencuentros, en los sitios más distantes mientras otro drama, otra pasión se incubaba entre los hierros cansados del barco.Después de Finlandia serán Costa Rica, Jamaica y el caudal del Orinoco los escenarios escogidos por el destino. En la selva venezolana varios años después, el narrador conoce al capitán Jon Iturri, un vasco que conducía el Tramp Steamer. En medio del calor, los mosquitos, la ginebra y el insomnio, el capitán le contará al otro una historia que, sin sorpresa para muchos, tiene el personaje de El Gaviero en la mitad de los acontecimientos.
Es que el capitán se enamora de la hermana de uno de sus socios en el negocio del barco, Abdul Bashur. La muchacha se llama Warda, se ha enfrentado a la familia, se ha independizado. Tiene ojos negros, pelo negro azulado, caderas estrechas, piernas largas y senos amplios, que enloquecen al vasco. Cuando el narrador se topaba con el barco en esos cuatro puertos citados, la pareja estaba viviendo los momentos más emocionantes de su relación.
Mutis es, por encima de todo, un poeta. Y esto se siente en las descripciones minuciosas que hace de puertos, ciudades, calles, bebidas, comidas, rostros, colores, olores, las estaciones, las maravillas arquitectónicas que el narrador va descubriendo en sus largos viajes como asesor de empresas petroleras. El Gaviero asoma discretamente. Es el otro socio, testigo lejano de esa pasión destructora.
El simbolo del Tramp Steamer (el barco en realidad se llama Alción y hace referencia al pájaro mitológico que pone sus huevos en mitad del mar), no es gratuito: el mismo Mutis cuando tenía 10 años, viajó en uno de esos barquitos entre Europa y América. Así llegó, en ese reencuentro con un país que abandonó a los dos años de edad. Y el barco, con su armazón que va descuadernándose, con sus tornillos que saltan, con su pintura que va desapareciendo, es el mejor símbolo de esa relación que agoniza.El hermano de la chica lo sabe y por eso dice: "Lo de ustedes durará lo que dure el Alción". Mutis, quien acaba de ganarse el "Xavier Villaurrutia", el premio literario más importante de México, alcanza otra etapa en su obra narrativa con este delgado libro. Se le siente más reposado, sin menos afán por hacer literatura, por ser artesano de un oficio reconocido. Ahora se ha puesto las pantuflas y narra, para su amigo que pronto lanzará su nueva novela del General.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×