Viernes, 19 de diciembre de 2014

| 1991/12/30 00:00

EN CHISTE Y EN SERIO

Una manera divertida de conocer temas difíciles en los libros de Javier Covo.

EN CHISTE Y EN SERIO

Freud (para inconscientes), Einstein (relativamente fácil), Van Gogh (para esquizoides), Leonardo Da Vinci (al fresco), Beethoven (para sordos), Mozart (manontroppo). Los nombres de estos personajes, universalmente famosos, tocados por un subtítulo finamente irónico, conforman los primeros seis títulos de una curiosa colección de biografías ilustradas, concebidas de una manera muy particular por su autor, Javier Covo Torres y publicadas por El Ancora Editores.
Aunque un aspecto humorístico está presente a lo largo de las obras, éste aparece como ocurrencia marginal, como comentario chispeante que, por momentos da gracia y causticidad a los episodios narrados. De esta forma, los hechos relatados jamás pierden lo que sustenta a cualquier biografía, su verdad histórica. Sin duda, Covo se ha documentado ampliamente acerca de sus personajes biografiados y no sólo ha consultado manuales de historia en la investigación de los sucesos, sino que ha visitado los registros gráficos y fotográficos, pues de allí proviene el rico acompañamiento con que ilustra sus biografías. De tal suerte que es bajo la técnica del collage como mejor puede definirse su trabajo.
Covo, que es caricaturista y diseñador de tiras cómicas, ha echado mano de su excepcional talento expresivo, para hacer de estas biografías pequeñas, obras maestras en su género, que satisfacen, con gran derroche de simpatía, la curiosidad de aquellos que quieran saber acerca de esos personajes ilustres, tantas veces mencionados, cuáles fueron sus obras, cómo la fortuna --o el infortunio- obró sobre ellos, cómo fue su infancia, su familia, su ciudad y por qué han influído de tal manera en la historia social y en la historia de las ideas. Sin embargo, quien busque la obra erudita, profunda, exahustiva científica y especializada, aquí no la encontrará, porque no es éste el propósito del autor. Es, más bien, hacer fácil lo difícil, comprensible lo que no es comprensible en una obra de alto vuelos. O sea, que Covo enseña divirtiendo y divierte enseñando. Y un talento así es raro en nuestro medio, tan solemne, recargado, pretencioso, cuando no artificioso y arrogante cuando se trata de abordar algún tema de trascendencia.
Habría que decir que en Javier Covo (Cartagena, 1958) se encuentra la confluencia afortunada del humorista innato y del intelectual con una valiosa capacidad de comprensión sintética, lo que le da ese don natural de buen narrador. Sus invenciones, sus variaciones editoriales (combina y articula diferentes lenguajes), los mismos testimonios gráficos, retratos, grabados, reproducción de manuscritos, etc., van creando un mosaico de auténtico atractivo, con el que representa vida, obra y circunstancias de los personajes de la historia, y lo hace con la audacia y el ingenio de un autor que ha convertido la historia, sin que ésta nada pierda, en historieta, amistosa, grata, divertida, y sin embargo fiel a su destino: jamás renuncia a la verdad que enseña.

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