Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1992/03/23 00:00

EN LLAMAS

"Cándido y los incendarios", de Max Frisch, abre la temporada del Teatro Libre de Bogotá, en su sede de La Candelaria.

EN LLAMAS

A PESAR DE LA distancia estética que los separa, Max Frisch es catalogado como el sucesor de Bertolt Brecht en el escenario europeo.
Sus primeras creaciones teatrales fueron estrenadas en 1945. Y en ellas, los temas sobre la responsabilidad social y la culpa colectiva ya empezaban a marcar su perfil. Un perfil que se hizo explícito en 1949, cuando apareció su obra "Cuando la guerra terminó", en donde se nota su inquietud por concientizar a la sociedad acerca de su responsabilidad en los dramáticos acontecimientos que había sufrido Europa.
En adelante, Frisch continuó con el ímpetu de reflejar en sus obras el comportamiento y los caminos de autorrealización del individuo en su entorno social, así como la influencia de éste en las posibilidades existenciales del hombre. ¿Cómo afecta el entorno al hombre? ¿Cuál es su reacción frente a las necesidades sociales? -
Tal es el cuestionamiento de Frisch en su obra "Cándido y los incendiarios" (1958), que por estos días presenta el Teatro Libre de Bogotá en su sede del centro. Dirigida por José Domingo Garzón, la obra utiliza un argumento simple (la amenaza de dos incendiarios que se camuflan de vendedores para ingresar a las viviendas y arrasarlas con fuego) para mostrar al público algunas de las actitudes individuales típicas de una sociedad en decadencia. Un acomodado habitante del barrio, advertido por los periódicos y por los bomberos sobre el riesgo de los incendiarios, recibe en su casa a dos sospechosos vendedores, convencido de que es imposible que a él le sucedan tales cosas. "Las tragedias siempre las sufren los demás", parece ser el lema de aquellos burgueses para quienes todo sucede más allá de sus fronteras, sin tocarlos.
La fuerza del drama recae sobre Hernán Pico (el dueño de la casa) y Fernando Pautt (el incendiario), cuyas actuaciones sobresalen por su impecable sentido artístico. Sin embargo, el montaje posee altibajos notables y la presencia de algunos personajes, o bien es un tanto forzada con respecto al contexto general (como el caso del filósofo) o bien pasa inadvertida (como el caso de Anna). No es una obra brillante, pero su inquietud acerca de la pasividad individual frente a las calamidades cotidianas, cae como anillo al dedo en una sociedad como la colombiana. -

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