Sábado, 21 de enero de 2017

| 2015/09/29 00:00

“Desconfío del periodista que se cree estrella”

El periodista español Enric González es uno de los grandes invitados al Premio Gabriel García Márquez de Periodismo. Semana.com habló con él de la actualidad, retos y prejuicios que marcan hoy a esta profesión.

Enric González.

Sin exagerar, es una leyenda viviente no sólo del periodismo español, sino del mundo. González -nacido en Barcelona en 1959-, desde los 17 años trabaja en las salas de redacción y con el paso del tiempo se convirtió en el corresponsal más importante que ha tenido en su historia El País de Madrid, desde ciudades como Londres, París, Nueva York, Washington, Roma y Jerusalén. También cubrió la Guerra del Golfo Pérsico y el genocidio de Ruanda. Todas estas experiencias las ha reunido en una serie de libros entre los que se destacan Historias de Londres (1999), Historias de Nueva York (2006), Historias del Calcio (2007) e Historias de Roma (2010).

Justamente el próximo jueves, a las 11 de la mañana en Medellín, en el marco de los Premio GGM, Enric González hará parte de una charla llamada ‘Un refugio para el buen periodismo’, en el que hablará de cómo los libros periodísticos se han convertido en un formato efectivo para contar historias y en las que en un reportaje no hay espacio suficiente. Semana.com habló con él.

Semana.com: ¿Lo satisface el periodismo que se hace hoy en revistas y diarios del mundo?

Enric González:
Si hay que responder en general, no. Pero el mundo es muy grande y hay de todo. Hay medios (The Economist, Etiqueta Negra, New Yorker, Financial Times, la propia revista SEMANA y un larguísimo etcétera) que, con medios y fines muy dispares, y con sus inevitables momentos bajos, ofrecen buen periodismo y un valioso servicio al público. 

Semana.com: ¿Siente que el periodismo tradicional ha sido desplazado por los .com?

E. G.:
No acabo de entender la diferencia entre periodismo tradicional y periodismo no tradicional. Los .com pueden ser buenos, regulares y malos. El soporte no hace el producto.

Semana.com: ¿Las redes sociales hacen periodistas o forman opinadores?

E. G.:
La frase “periodismo ciudadano” es un perfecto oxímoron y, a la vez, una redundancia. Que uno cuente algo no le convierte en periodista. Pero hay periodistas que no cuentan con otro medio para contar sus historias que las redes sociales.

Semana.com: Existe un gracejo que dice "estudien muchachos o van a terminar de periodistas...

E. G.:
Ya lo decía mi madre. Y mi madre suele tener razón.

Semana.com: Hace poco el escritor Juan Villoro decía que el periodista que es especializado tiende a desaparecer, que cada vez necesita saber de más cosas. ¿Coincide?

E. G.:
Coincido en parte. Necesita saber de muchas cosas y, a la vez, estar especializado en algo. Este oficio es cada vez más difícil.

SEMANA: Cómo hace usted para escribir de casi todo: política, economía, fútbol, libros, cine, en fin...Si se tiene en cuenta que hay directores de medios que no creen en los 'toderos'…

E.G.:
Fui especialista económico durante más de una década. Luego sucesivas corresponsalías, con su esencia básicamente ‘todista’, me llevaron por el mal camino.

SEMANA: ¿Usted aún cree en el periodismo independiente?

E.G.:
Sí. ¿Cree usted en el periodismo dependiente?

Semana.com: Se dice que usted renunció a ‘El País’ de Madrid por solidaridad con sus compañeros (despedidos, prejubilados y algunos a los que le rebajaron el salario). ¿Esa fue la razón?

E. G.:
No. Me fui por solidaridad conmigo mismo. Me fui porque no quería trabajar en un periódico que prescindía de tantos periodistas buenos. Me fui porque me pareció que el diario estaba degradándose más allá de lo tolerable.

Semana.com: ‘El País’ sigue siendo considerado el mejor que se escribe en nuestro idioma. ¿Existe discusión?

E. G.:
El País sigue teniendo bastantes periodistas excelentes. Lo otro podemos discutirlo cuando usted quiera.

Semana.com: A veces se cree que el verdadero periodista es aquel que hace la gran investigación o aquel que hace la gran denuncia…

E. G.:
No. No. No.

Semana.com: ¿Y aquel que hace una buena crónica de un partido, o una buena reseña de una exposición?

E. G.:
Pues que es un periodista perfectamente útil y respetable. 

Semana.com: La crónica a veces es vista con recelo (muchos aseguran que antes que recrear, estas inventan mucho)

E. G.:
Los malos cronistas inventan. Los buenos cronistas, no. La crónica está sometida a las mismas dudas que el conjunto del periodismo.

Semana.com: También existe la percepción de que hoy los periodistas se creen más estrellas que las mismas estrellas…

E. G.:
Desconfío del periodista que se cree estrella. Desconfío muchísimo.

Semana.com: Lo peor del periodismo son los lectores dijo una vez usted, ¿por qué?

E. G.:
Me refería al lector en conjunto, como público. Porque prefiere lo fácil. Porque busca confirmar sus prejuicios. Porque una sociedad educada genera de forma natural buen periodismo, y una sociedad deficientemente educada genera lo contrario.

Semana.com: ¿Qué historia suya debería leer un periodista?

E. G.:
Ninguna en especial. Me limito a hacer mi trabajo. Nada es memorable.

Semana.com: ¿Por qué razón en Colombia no se consiguen sus libros?

E. G.:
Cosas del negocio editorial, supongo. No lo sé.

Semana.com: Sus historias sobre el fútbol son muy celebradas. ¿Aún disfruta este deporte, como lo hacía antes, teniendo en cuenta tanta corrupción, tantos equipos manejados por magnates, tantos técnicos tacaños con el espectáculo, tanto show y casi siempre ganando los mismos equipos?

E. G.:
Como espectador, lo paso peor como antes. Como periodista, todas estas miserias que cita en la pregunta ofrecen un auténtico filón.

Semana.com: ¿Se suma a la idea de que el Barcelona de Guardiola es el mejor equipo de la historia?

E. G.:
Uno de los mejores, sin duda. Elegir a un solo equipo como el mejor de la historia me parece temerario.

Semana.com: ¿Por qué el fútbol debe ser visto como algo más que un deporte?

E. G.:
Porque lo es. Porque es depositario de sueños colectivos, porque ha heredado las funciones de fabricante de mitologías que antes desempeñaba el cine, porque es un negocio planetario, porque es un trasunto de la guerra…

Semana.com: ¿Está usted en contra de la independencia de Cataluña?

E. G.:
Creo que no conviene a los catalanes. Simplemente. Yo también tengo sentimientos independentistas, pero los sentimientos suelen generar malas decisiones políticas.

Semana.com: Pareciera que usted no le gusta España...

E. G.:
España me gusta. No me gusta su aparato estatal, un monumento a la disfunción. España es un país muy mal administrado.

Semana.com: Imperdonable no preguntarle sobre lo que pasa en Europa. ¿Qué cambiará en Europa con la llegada de los migrantes de Siria, Iraq y otros países?

E. G.:
A largo plazo, quizá una preponderancia de lo islámico. Lo importante aquí es el tipo de islam que se impondrá entre los musulmanes. Mientras Arabia Saudí posea su actual influencia, soy pesimista.

Semana.com: 
Usted ha cubierto diferentes conflictos. En Colombia, aparentemente, se firmará la paz en marzo. ¿Qué viene para el país y qué viene para el periodismo colombiano acostumbrado a un conflicto de 60 años? 


E. G.:
Los periodistas deben fiscalizar. Deben vigilar que se cumplan los pactos, que no se hagan trampas, que no se mienta. Los periodistas no tienen otra función que hacer honestamente su trabajo. Para el país viene, si se concreta la paz, una larga y no demasiado agradable digestión. Ha corrido demasiada sangre como para olvidarla con una firma. Espero que vengan también décadas de paz y prosperidad.

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