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| 3/1/2017 8:23:00 PM

“En esa carpa pueden encontrar el próximo grupo que les volará la cabeza”

Brian Aubert, líder de los californianos ‘Silversun Pickups’ habló con Semana.com sobre por qué llegar a Colombia los alegra y por qué en un festival es sabio explorar más allá de lo que se conoce.

Han pasado 11 años desde que en la escena musical de Los Ángeles surgió una banda de rock alternativo con alma, espíritu, carne, hueso, y una voz casi andrógina que deja marca en su dulzura y sus gritos. El Sencillo Lazy Eye de su álbum debut Carnavas (2006) los dio a conocer y, hoy, con una discografía de cuatro discos (el más reciente Better Nature, de 2015), ofrecen un tapiz de altos picos emocionales y descargas sonoras que viajan desde lo contemplativo hasta lo rebelde y hastiado.

Brian Aubert (guitarra y voz), Nikki Monninger (bajo y voz), Christopher Guanlao (batería) y Joe Lester (teclado), también ofrecen una dedicación sin igual a tocar su música en vivo. Arman un tapete que puede recordar colores de Smashing Pumpkins pero que termina en un lugar único. ¿Cuatro integrantes, mujer bajista? Desde la formación también recuerdan a los Pixies, pero se trata de los Silversun Pickups, que el viernes 24 de marzo se tomarán Estéreo Picnic para dar su primera presentación en Colombia, luego de que se viera frustrada su presentación en el cancelado Lollapalooza. Uno de los grandes shows rockeros del Festival calienta motores, está emocionado, y esto compartió con Semana.com.

Semana.com: Son una banda de nicho en Colombia, describa quiénes son, qué proponen en sus producciones y en sus presentaciones en vivo.

Brian Aubert: Lo que tengo seguro es que quienes vayan al festival encontrarán una banda muy feliz. Hemos tratado de ir allá hace mucho tiempo. Llevamos diez años de gira, y hemos conocido muchos colombianos que han ido a vernos a Estados Unidos, hemos hecho amigos, y el hecho de que al fin vaya a suceder nos tiene profundamente emocionados. Sobre quiénes somos, es difícil decirlo, es difícil intelectualizar lo que hacemos. Hacemos música, a nuestra manera, como hemos querido. Somos una banda de rock que se esmera por tomar giros extraños.

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Christopher Guanlao (batería), Nikki Monninger (bajo y voz), Joe Lester (teclado) y Brian Aubert (guitarra y voz). Crédito: Jason Shea.

Semana.com: ¿Después de una década, sigue siendo un reto de enfrentar una audiencia nueva?, ¿Cambian algo con respecto a los shows exclusivamente suyos?

B.A.: Cambiamos ciertas cosas con respecto a los festivales. Cuando tienes tiempo puedes explorar todos los rincones oscuros de tu propuesta, y enfrentas a una audiencia que pagó para verte a ti y exponerse a eso.

En un festival somos tan solo una pieza más del rompecabezas. Además, nos gusta mucho tocar frente a gente nueva pues se muestra curiosa, te mira, y la experiencia es inmediata e inesperada.

Los festivales son más grandes que cualquier banda y son divertidos pues, a veces, suceden en el medio de un tour (que te enfrenta a escenarios grandes medianos, chicos), y te quiebran esa dinámica y te enfrentan a esa gente que no te conoce.

Especialmente en Colombia, país al que casi llegamos el año pasado (Lollapalooza), trataremos de hacer el nivel aceptable de entrevistas, pero también trataremos de gozar de los otros espectáculos, absorber la experiencia entera.

Semana.com: Mirando el cartel de Estéreo Picnic, ustedes son uno de los contados actos de rock. Desde su experiencia, ¿se va reduciendo el espacio para el rock en estos festivales eclécticos?

B.A.: El paso del tiempo es evidente cuando regresamos a festivales que frecuentamos durante los diez años de nuestra carrera. Pienso en esa evolución, y si me pregunto “qué influencia hoy más” respondo sin convencimiento, pues todo cambia muy rápido estos días. Hay bandas que que eran gigantes cuando empezamos y ahora si acaso asoman la cabeza, otras pocas se mantienen.  

Como conclusión, si estás involucrado en una escena que crece demasiado, muy ‘mainstream’ es algo de temer, pues el riesgo de desaparecer es altísimo. La gente parece olvidar cada vez más rápido. Hemos tocado por un largo tiempo pero nos sorprende lo largo que hemos durado pues nos sentimos como una banda nueva.

Semana.com: A ustedes no los han olvidado, siguen pataleando...

B.A.: Creo que no nos ha importado preguntarnos cuál es nuestro lugar. Nos encargamos de nuestro mundo, nuestros fans, nuestros discos, y así vamos, y no pensamos en cómo engranamos en el gran esquema. A veces nos vemos y nos preguntamos, ¿cómo seguimos? Pero seguimos.

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Semana.com: Han sacado discos cada tres años, casi matemáticamente, ¿es premeditado?

B.A.: En nuestras cabezas y experiencia, si nos toma cinco años grabar un disco, pues eso toma, y solo sale cuando está totalmente listo. Pero explico nuestro ciclo así: salimos mucho de gira. Nos toma un año escribir y grabar un LP, y salimos de tour por dos años. Una vez ese ciclo se completa podemos volver a casa, a escucharnos pensar, y luego de un poco de tiempo, volvemos. Es bueno tomar aire, dejar al disco disiparse un poco.

Tres años además es un ciclo de crecimiento interesante, a nivel de vida... respondes al mundo distinto, cambian varias perspectivas, y esto sirve mucho pues lo último que queremos es grabar lo mismo. Hasta ahora, así ha sido. Si saliéramos menos, seguramente produciríamos más en estudio, pero amamos tocar en vivo.

Semana.com: ¿Cómo abordan la elección de canciones que tocan en sus festivales?

B.A.: Es difícil. En un festival la idea divertida es hacer un gran show, tener un gran impacto. En nuestros shows dejamos que el ‘flow’ dicte la parada, pero en un festival se debe considerar la ventana de tiempo, las canciones que la gente quiere escuchar, y se debe tratar de conservar algo de ese ‘flow’. A veces se logra mejor, a veces en el escenario uno se da cuenta de que no funcionó para nada.

Honestamente, con la experiencia hemos mejorado mucho, pero a veces se prueban cosas y se sigue fallando, y se aprende. Cada show es un animal distinto, y cuando se acaba, se acaba. Lo que pasó no se repetirá y tanto artistas como espectadores se quedan con eso. En el papel hay un plan, pero frente la audiencia se siente si el giro que decidimos no fue o no el más acertado. Pero tranquilos, seremos geniales en Colombia.

Semana.com: Entonces, no se torna repetitivo el circuito de festivales con los mismos artistas...

B.A.: Es extraño. En Estados Unidos hay festivales que tienen dos fines de semana consecutivos (Coachella, Lollapalooza Chicago, Austin City Limits), y es muy extraño. Pasa el primer fin de semana, con su vibra particular. Al volver todas las bandas son las mismas pero la experiencia es totalmente distinta, y todas las bandas coinciden en esto. Es casi como otro escenario por el clima, la gente, el aire, el show...

Aparte, pensar en una banda como una máquina aceitada que me asusta. Prefiero que haya lugar a lo inesperado a que todo esté programado milimétricamente como un show de Las Vegas. Y como banda aprendimos hace un buen rato, que no se debe tener esperar x o y cosa del espectáculo, no cargarlos de expectativas. Uno nunca sabe cómo se va a sentir.

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Semana.com: ¿Ha cambiado mucho su gusto musical? ¿Disfruta la música en vivo?

B.A.: Localmente, en Los Ángeles, siempre vemos nuevas bandas, aunque el clima ha cambiado. Sigo siendo un gran fan de ver toques en vivo, por eso, lo triste del festival es que hay que hacer prensa y muchas veces eso nos aleja de los otros conciertos.

En los festivales me gusta ir y ver a mis favoritos, pero también me gusta mucho romper esa idea. Es bueno aventurarse a una carpa distinta, donde puedan encontrar el próximo grupo que les volará la cabeza. Para mí sucedió con la banda Savages. Entré y las vi y quedé boquiabiertos. Con mis amigos nos la jugamos, y luego de ese show quedamos tan contentos que dijimos Game Over Coachella.

También me sucedió con Future islands, Courtney Barnett, War on Drugs, grupos que quizás no había escuchado mucho y fueron experiencias increíbles. Vayan, exploren, pueden encontrar su show favorito del festival.

Foto: Cortesía silversunpickups.com.

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