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| 4/17/2017 5:43:00 PM

“Amazona era lo más emocionante que podíamos hacer con nuestras vidas”

El documental que ganó el premio del público en el Festival de Cine de Cartagena acaba de ganar otra distinción en Ucrania. SEMANA habló con Nicolás Van Hemelryck, uno de sus directores.

Amazona, Noche herida, Señorita María y Paciente, entre otros, son nombres de documentales que hacen carrera por festivales de cine y que empiezan a tener resonancia. Todas son historias diversas y con tan visiones particulares que dejan ver que detrás hay gran talento.

Uno de esos casos, Amazona, dirigida por Clare Weiskopf y Nicolás Van Hemelryck, ganó el premio del público en el Festival de Cine de Cartagena y recién obtuvo una distinción en un festival en Ucrania por, según el jurado, “su grado de sensibilidad y valentía sobre el eterno dilema de la humanidad: el equilibrio entre la libertad personal y la responsabilidad ante los hijos”.

Los documentales en Colombia crecen en su producción, en su calidad y entre el gusto de la gente. Aun así falta mucho camino por recorrer para que la dicha sea completa.

Semana.com: ¿Por qué deciden hacer un documental en Colombia? (generalmente, no tienen gran público y muchos pasan por el anonimato)

Nicolás Van Hemelryck: Creo que el problema de distribución, exhibición, promoción y difusión del documental en Colombia no es ajeno a la ficción, sino algo que comparte todo el cine independiente. Al ser esta nuestra primera película, no contamos con experiencia de primera mano. Sin embargo, durante el proceso de hacerla tuvimos la fortuna de pasar por talleres internacionales de primer nivel donde tuvimos asesores con trayectoria en diversos países. Desde mi punto de vista, en Colombia es necesario recurrir a estrategias innovadoras para que una vez se termine la película, pueda encontrar su público de una manera efectiva y así aumentar el número de espectadores. Si seguimos utilizando los mismos métodos es difícil lograr resultados distintos.

Semana.com: ¿Y por qué Amazona?...

N.V.H.: Nosotros decidimos hacer esta película porque era lo más emocionante que podíamos hacer con nuestras vidas. Una vez vislumbramos la posibilidad de que esta película existiera, no hubo marcha atrás. Y nunca nos dejamos asustar por un panorama que parecía estar en contra, sino por la posibilidad de hacer un sueño realidad: el sueño de hacer películas sobre lo que nos apasiona, de viajar haciéndolas y de hacer de esto una forma de vida. Comenzamos con muchas ilusiones, pero siempre manteniendo los pies en la tierra. Es decir, conscientes que podíamos hacer algo muy valioso siempre y cuando lo hiciéramos con amor, esfuerzo y dedicación. Al principio no pensábamos tanto en la distribución y su oscuro panorama, pero sí en conseguir algo de financiación para comenzar.

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Semana.com: Pero Amazona es un ejemplo de financiación…

N.V.H.: Sí. Después de aplicar infructuosamente al Fondo de Desarrollo Cinematográfico (FDC) de Proimágenes, durante dos años, decidimos intentar otro camino. Fue así como a los tres meses de haber renunciado a todo para dedicarnos exclusivamente a la película, estábamos finalizando un exitoso crowdfunding en el que recibimos el 142 por ciento de nuestra meta proveniente de 28 países. Algo inédito en Colombia en ese momento (la campaña terminó en febrero de 2013). Y conseguimos un poco más de lo que nos hubiera significado ganar el FDC, con dos ventajas: no tendríamos que pasar por la tarea de legalización construíamos una red mundial de apoyo a la película. Y, de ahí en adelante, nos preocupamos siempre por el siguiente paso para no abrumarnos con todo lo que significa hacer una película, siempre teniendo claro el norte de hacer algo potente con alcance internacional. Si hubiéramos sabido el tiempo y el dinero que iba a costar hacerlo, probablemente nunca hubiéramos tomado la decisión.

Semana.com: Salvando las obviedades, ¿Qué tiene el documental que no tenga el argumental, qué ventaja les ofrece?

N.V.H.: Nosotros escogemos la no-ficción por que trabaja directamente con la realidad y eso es lo que nos apasiona: conocer historias, lugares, situaciones, personajes de primera mano y a través de una película decir algo sobre el mundo en el que estamos viviendo. Es decir, son documentales de autor, donde el punto de vista es fundamental, y nunca sería posible que otra persona hiciera una película similar a la que hizo otro director. Entre los muchos matices en que se pueden diferenciar la ficción y el documental, hay dos que nos resultan muy significativas para nuestro quehacer. 

Semana.com: ¿Cuáles?

N.V.H.: Por un lado, hay una diferencia de proceso: la producción de la ficción parte desde una claridad de a dónde se va a llegar: el guion tiene ya definido un punto de partida y uno de llegada. Por su parte el documental o la no-ficción comienza con una pregunta y con un dispositivo (camino, herramienta, punto de vista) para explorar y desarrollar esa pregunta. Pero nunca se sabe a dónde se va a llegar y ese es el motor para recorrer el camino, pues si ya se sabe la respuesta, no tendría sentido desgastarse en realizarlo. 

Por otro lado, hay una diferencia práctica: en ficción el esfuerzo de producción, locaciones, equipos y logística es enorme. Y en nuestro caso eso no nos llama la atención, pues es necesario realizarla en el menor tiempo posible, siempre con unos costos muy elevados. Mientras que en los documentales en que nos interesa trabajar, una vez identificada la situación o el personaje, se necesita tener mucha claridad de los medios para explorarlo y, normalmente, de mucho tiempo para poder encontrar lo que se está buscando. Aunque cada proyecto demandará algo distinto, normalmente será necesario tener equipos muy pequeños y mucho tiempo para la investigación, reproducción, rodaje y postproducción. Y en el mejor de los casos, muchas de estas etapas se entremezclarán y ocurrirán en paralelo.

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Semana.com:¿Por qué no da un ejemplo?

N.V.H: Soy un convencido de la importancia de poder visualizar y editar el material desde el comienzo, para evaluar si la elección del dispositivo está dando los resultados esperados y, así, evitar perder tiempo, energía y dinero. Igualmente esto permite acceder más fácilmente a financiación, pues desde un inicio habrá material para convencer posibles fondos, socios o aliados.

Semana.com: Los números hablan de que en Colombia crece la producción de documentales. ¿Cuál puede ser la razón? ¿Costos? ¿Apoyo? ¿Reto creativo?

N.V.H.: Si no me equivoco en Colombia crece toda la producción de películas, tanto de ficción como de no-ficción. Creo que hay varios motivos, como las razones técnicas que han permitido que hoy en día casi cualquier persona pueda acceder a equipos que permitan realizar audiovisuales con características que puedan alcanzar distribución internacional. En nuestro caso la película la hicimos son una cámara de fotos reflex de gama media. 

También se ha logrado que la gente cada vez más entienda que un documental es algo muy distinto a un reportaje de televisión y que se parece cada vez más a lo que la gente definiría como cine de autor, en el sentido de crear un universo único y suficiente en sí mismo que nos habla del mundo en el que vivimos, que no nos da información, sino que a través de una experiencia nos pone un espejo que más allá de contarnos algo, nos obliga a mirar la forma en la que vivimos y a reflexionar. Tras ver una de estas películas, el espectador no volverá a ser el mismo: entenderá algo, verá alguna cosa desde otro punto de vista o reflexionará sobre su propia historia, sobre su propia condición.

Semana.com: Y la institucionalidad no se queda atrás…

N.V.H: Sí, es fundamental y es que en las últimas dos décadas ha habido un trabajo institucional coherente, sólido y decidido a crear una industria, generar un espacio en el mundo para el cine colombiano y apoyar el talento sin distinción de experiencia, género o geografía. Es decir, se abrieron las puertas y, aunque la competencia es tenaz, cualquiera con un proyecto poderoso puede ganar la oportunidad de acceder a recursos y apoyos institucionales para sacar adelante una película. Lo que se está haciendo en Colombia es motivo de envidia no solo en la región, sino en casi en el mundo entero. 

Semana.com: Amazona ganó el premio del público en el pasado Festival de Cine de Cartagena, Ficci. ¿Qué les gustó a los espectadores?

N.V.H.: Quisimos que la película fuera un espejo y que a pesar de ser una historia tan exótica, con personajes tan poco comunes, tuviera profundidad para ir más allá de las singularidades y permitiera explorar preguntas y conflictos básicos de todo ser humano: el legado de la relación con los padres, la manera de asumir tener hijos o las razones para no hacerlo. 

Pero también la construcción de los dos personajes: en primer lugar y de forma evidente, un personaje tan apasionante como Valeria, que a medida que se desarrolla la historia genera intermitentemente fascinación, desconcierto e incluso rechazo, permitiendo que los espectadores se enganchen con la historia. Pero por otro, y de manera mucho más profunda y sutil, el personaje de Clare, que con gran amor, entrega y honestidad abre las puertas de su intimidad con amor. Y en lugar de reprochar da el espacio para entender y superar. Y eso fue algo que el público agradeció y admiró muchísimo.

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Semana.com:¿Cuál fue el mayor obstáculo al hacer un documental como Amazona?

N.V.H.: Sin duda lo más difícil desde un primer momento fue encontrar la esencia de la película y tener claridad de hacia dónde iba. Esta dificultad permaneció hasta el final del proceso en la sala de montaje, que es donde realmente se escribe el guion y donde se depura el material siempre favoreciendo el desarrollo de la idea fundamental de la película: el equilibrio entre la búsqueda de los sueños (o la libertad) y la responsabilidad (o familia). Hubo muchas ideas, secuencias o elementos que considerábamos importantes, o de los cuales estábamos enamorados, pero es preciso siempre volver a esa motivación inicial y tomar las decisiones en pro de ella. Siempre buscando que nada sobre, estorbe, confunda o desvié la atención. 

Semana.com: Amazona es muy íntimo. ¿Cree que hay temas específicos en los documentales que funcionen más que otros?

N.V.H: Evidentemente un documental sobre un cantante famoso o un deportista será de entrada más llamativo que uno sobre mi suegra. Sin embargo, los documentales que trasciendan en el tiempo lo harán porque nos hablan del mundo en el que vivimos con una fuerza inolvidable, mientras que los temas se olvidan y pasan de moda. En otras palabras, no es el tema lo que es importante en un documental, sino la manera como se aborda, el punto de vista, o aquello que quiere explorar y cómo lo hace.

Semana.com:¿Qué hay que hacer para que el público supere los estigmas sobre los documentales (que son aburridos o muy políticos)?

N.V.H.: Justamente este es un tema fundamental para los documentalistas. Tanto que en este momento nos estamos reuniendo un grupo de documentalistas (DOC:CO) con el objetivo primordial de generar una reflexión y una estrategia con el objetivo de generación de mercado, entendiendo esta palabra más allá de sus connotaciones meramente capitalistas: lograr que más gente las vea. 

Es fundamental vender los documentales como películas, permitiendo que, al igual que en la ficción, haya buenas películas y malas películas y no condenándolos a todos a partir de una mala experiencia. Por eso lo primero es esforzarse por hacer películas maravillosas. A partir de ahí, es necesario crear estrategias novedosas de difusión, promoción, distribución y exhibición para cada película.

Semana.com:¿Qué es exactamente DOC:CO?

N.V.H.: En DOC:CO estamos compartiendo las experiencias de los miembros para evitar repetir los mismos errores, pero también entender los métodos que resultaron exitosos. Igualmente generando alianzas con productores o con organizaciones similares en otro países que están buscando nuevas maneras de que nuestras películas sean vistas. Aunque el camino es largo, y no será nada fácil, estoy convencido que es la única posibilidad de lograr en el futuro resultados exitosos. 

Semana.com:¿Funcionará para Amazona?

N.V.H.: En particular, en el caso de Amazona, estamos construyendo un plan de distribución que tenga diversas estrategias que permitan que en lugar de salir en muchas pantallas, que inevitablemente se reducirán dramáticamente en un corto tiempo, poder comenzar pequeños y tener la posibilidad de crecer a medida que se corre la voz. Igualmente, buscar que más que un simple plan de ir a cine, se generen eventos, debates o conversaciones junto con la película, que de un valor agregado y un sentido de ‘tengo que ir porque es irrepetible‘, a diferencia de ‘ir a cine‘.

Semana.com:¿Qué próximo trabajo tienen entre manos?

N.V.H.: Junto con Clare fundamos la productora Casatarántula para producir documentales de autor. Estamos convencidos de que Colombia está lleno de talentos y de historias que merecen ser contadas, pero que muchas veces se quedan en proyectos sin realizar o en películas que no llegan al nivel que debieron haberlo hecho. Esto se debe muchas veces por errores o falencias de producción. Creemos que hay un espacio que vale la pena llenar y ya estamos trabajando con varios directores y estamos desarrollando nuestra siguiente película. Ahora estamos clavados trabajando en varios proyectos y estamos tan ocupados pensando en la películas que no hemos tenido tiempo ni de hacer nuestra página web.

Está disponible: Habla el director de la película que conmueve en Cartagena

Semana.com: Muchos consideran que el documental será fundamental en el posconflicto. ¿Lo creen así?

N.V.H.: Sin duda el posconflicto necesitará miradas críticas que reflexionen sobre lo que está pasando y sobre la manera en que nos estamos construyendo o reconstruyendo como sociedad. Pero no creo que deba haber un exceso de películas y espero que como en otros campos, no se utilice el posconflicto para desperdiciar grandes cantidades de recursos en proyectos superficiales e incoherentes solo por el hecho de que tratan ese tema.

Puede ver el tráiler:

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