Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1982/10/25 00:00

ESCENARIO ATRACTIVO

Se comienzan preparativos para la V Bienal de Medellín.

ESCENARIO ATRACTIVO

Realmente estimulante ha resultado para la comunidad artística colombiana el anuncio hecho por Oscar Mejía, director de la Cámara de Comercio de Medellín acerca de los preparativos que se realizan en esa ciudad para la celebración de la V Bienal de Arte. La Bienal (contra todo prejuicio y negativa predicción), se ha convertido en el evento más significativo de cuantos se realizan en el país en esta materia, tanto por lo que representa como impulso creativo, como por la envergadura y coherencia de su acción didáctica e informativa.
Es un hecho, por ejemplo, que gracias al certamen existe en el país una visión más o menos acertada del panorama artístico internacional contemporáneo. La Bienal, dado su énfasis en las últimas tendencias, ha logrado familiarizar a nuestro público con los movimientos más innovativos y por ende más característicos del arte actual. Y es gracias al evento que en Colombia se han podido apreciar y discutir directa y oportunamente -no por medio de reproducciones ni después de haber sido santificados por la fama -un buen número de logros del arte más reciente como los que significan los trabajos de Davie, Genovés Hanson, Katz, Kepes, Levine, Motherwell y Soto (para no incluir los múltiples aciertos de su última versión).
En cuanto al panorama latinoamericano se refiere, es indudable que la Bienal de Medellín conforma, con la de Sao Paulo (y las de Cali y de San Juan en su especialidad gráfica), el escenario más atractivo y reputado de nuestra creatividad visual. Gracias en gran parte a este certamen, además, se han podido registrar y señalar con precisión muchas de las diferencias y similitudes que marcan el desarrollo artístico del continente. Y es claro que ha sido inmensurable la contribución de la Bienal en cuanto a la identificación de esa voluntad latinoamericahista, o de ese deseo de identificarnoxs culturalmente, el cual se manifiesta (aún cuando ya no solo de manera anecdótica y temática) en el acento regional que ha distinguido a nuestros experimentos y pronunciamientos de vanguardia.
Ahora bien, si la Bienal ha conseguido informar y enseñar en el país sobre un buen numero de aspectos del arte más reciente, no ha sido menos importante su labor en relación con el impulso que ha inculcado y con los caminos que ha descubierto para la expresión artística local. La Bienal ha promovido la actividad creativa en Medellín hasta el punto que ésta ahora presenta un digno contrapeso, en cantidad y calidad, para la actividad artística capitalina. Y si se examina con cuidado el arte del país en los últimos diez años, también resulta cristalina su injerencia en la orientación que éste ha tenido en dicho lapso así como en muchas de las metas y objetivos que actualmente lo nutren y motivan.
En efecto, con los años setenta, es decir, al mismo tiempo con la consolidación de la Bienal de Medellín, el arte hecho en Colombia se abrió en muchas direcciones desconocidas hasta entonces. La precisión Hiper-realista, la agresividad Neo-Figurativa, la riqueza geométrica de los patrones o diseños repetidos, y en especial, las infinitas posibilidades de expresión y de creación que representa el Arte Conceptual en cada una de sus distintas acepciones, se iniciaron y cimentaron en Colombia debido, en buena proporción a la oportunidad de ver y de exhibir trabajos no convencionales que desde sus comienzos ha ofrecido la Bienal. El rompimiento con algunos de los soportes del arte más tradicional como la base en la escultura y el bastidor en la pintura, también comienzan en el arte colombiano al unísono con el certamen. Y a partir de la Bienal el arte del país adquiere cierta escala como de gran evento, cierto aire de confianza y cierta ambición de validez en cualquier parte, los cuales tampoco eran comunes previamente.
Por último, es importante destacar que la Bienal de Medellín ha sido un certamen ascendente en cuanto a su configuración, realización y contenido. Cada certamen ha sido superior al anterior como esfuerzo de actualización y de avanzada. Cada Bienal ha sido más amplia y más coherente en su aspiración de concretarse a lo mejor. Y cada Bienal ha sido más profesional en su organización, al tiempo que se han hecho más definidos sus parámetros más profundas sus razones y más extensos sus alcances.
No implica, desde luego, lo anterior que no existan planteamientos con respecto a la Bienal de Medellín que deban revisarse ni que no contenga aspectos susceptibles de cambio o de mejoramiento. Pero es indiscutible que Leonel Estrada y Oscar Mejía han concebido, estructurado y cimentado una Bienal estrechamente vinculada con el desenvolvimiento de nuestra expresión artística, como es indiscutible que la Bienal se ha ajustado cada vez más claramente a los requerimientos de un evento que no sólo aspira a dar una visión del arte actual sino a influir en su rumbo y desarrollo. Por todo ello es apenas natural que el solo anuncio de que se ha empezado a discutir y a preparar la próxima edición de la Bienal de Medellín sea causa de entusiasmo y de optimismo en los círculos del arte del país.
Eduardo Serrano

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