Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2003/11/24 00:00

Eso sí merece un Grammy

Finalmente llega al país la grabación que le valió a la colombiana Martha de Francisco la nominación a los Premios Grammy 2003.

Martha de Francisco, radicada en Europa desde hace muchos años, es una de las ingenieras de sonido ('tonmeister') más respetadas del mundo.

No muchos están al tanto de que en los Grammy hay un capítulo consagrado a la música clásica. Este año habría sido la oportunidad para enterarnos pero la nominación de Shakira no lo permitió, pues en la categoría 'Opera' competía otra colombiana, la productora Martha de Francisco que, en lo suyo, que es la ingeniería de sonido, es uno de los nombres más respetados del mundo. Compitió con la grabación Alceste, de Christoph Willibald Gluck del sello Philips, con la sueca Anne Sofie von Otter en el papel protagonista y la batuta de una de las vacas sagradas de la dirección de orquesta, el británico John Elliot Gardiner.

Una nominación es más importante de lo que parece. La Recording Academy por principio no es muy afecta a seleccionar discos no realizados en Estados Unidos, por lo que exigen condiciones francamente excepcionales para las excepciones. En el medio clásico europeo se asume que la nominación tiene casi la importancia del premio mismo. Las cifras no mienten: este año, de 12 categorías, 11 premios se quedaron en Estados Unidos, y no hay que ser muy experto para saber que en estos terrenos la calidad de las grabaciones europeas no tienen rival. Para seguir en estadísticas, Philips, una de las disqueras más respetadas del mundo, en los últimos 20 años apenas ha sido nominada en dos oportunidades, una de ellas con Alceste.

Una anécdota: durante la fiesta que siguió a la ceremonia de entrega, cuando el creador de los premios conoció a Martha de Francisco, aludiendo a la dificultad de su categoría le dijo: Eso sí merece un Grammy", y puso sobre su traje un pequeño Grammy de oro que ella conserva.

Universal Music, grupo del que forma parte Philips, ha tenido el acierto de traer al país esta Alceste de Gluck. Gran oportunidad para conocer la que, en palabras de Gardiner, está entre "las óperas que son famosas pero poco conocidas".

Efectivamente, es la ocasión de apreciar una música que para Carlo Maria Giulini es "algo sagrado" y que de hecho es el gran "manifiesto" de la reforma que planteó Gluck en Orfeo y Euridice de 1762.

Es un proyecto artístico de profundo aliento, realizado a partir de una investigación musicológica de Gardiner, quien trabajó el original vienés de 1767, la versión "revisada" de París de 1776 y la de Berlioz de 1861. Se grabó en la Sala Barbican de Londres luego de representaciones en el Teatro Châletet de París durante la temporada 1999, en una aplaudida producción de Robert Wilson, quien "logró la majestuosidad que demanda un drama que bebe casi de manera directa en la tragedia de Eurípides".

Tampoco falla el puntal definitivo, las voces. Encabeza el elenco una de las glorias del canto hoy, Anne Sofie von Otter, una refinada Alceste, por su voz y musicalidad y porque capta y transmite la interioridad, entrega y nobleza de quien sacrifica su vida por Admète, su marido, magníficamente interpretado por el tenor Paul

Groves. El elenco cuenta con figuras como el barítono Dietrich Henscher en la breve parte de Hércules y Ludovic Tézier como Apolo, además de la actuación definitiva del coro Monteverdi y The English Baroque Soloist.

Todo es un asunto de convicción y, precisamente, es esa convicción y la verdadera dimensión trágica de Alceste lo que captó Martha de Francisco, productora favorita de colosos como Alfred Brendel, Jessye Norman, Gustav Leonhardt, Neville Marriner, Håkan Hardenberger, Simon Rattle y, claro, Gardiner. Esta colombiana ¡sí merece un Grammy!

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