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| 8/4/2007 12:00:00 AM

Esto huele mal

La nueva película de Jorge Alí Triana es una comedia entretenida sobre algunos de los más visibles vicios del país.

Título original: Esto huele mal.
Año de estreno: 2007.
Dirección: Jorge Alí Triana.
Actores: Diego Bertie, Cristina Campuzano, Valerie Domínguez, Diego Cadavid, Víctor Hugo Morant, María Eugenia Dávila, Naty Botero.

Es entretenida. Se deja ver sin problemas desde cuando comienza hasta cuando termina. Tiene un par de escenas de antología. Y seguro que los espectadores colombianos la recibirán como la Soñar no cuesta nada de este año: una película sobre la infidelidad que, sobre la base de un hecho reciente de nuestra historia, se ríe de algunos de los más visibles vicios del país. No por eso, sin embargo, será fácil pasar de largo un par de actuaciones penosas, un par de momentos que no funcionan como deberían y un final aparatoso que trata de explicarnos que lo que hemos visto es verdaderamente importante. La gente con espíritu crítico le encontrará, incluso, algunos cabos sueltos.

Pero es entretenida. Parte de la divertida pero desoladora novela de Fernando Quiroz. Y cuenta, como ésta, la historia de un hombre infiel que se enreda en sus propias mentiras en la noche del atentado al club El Nogal. El tipo le dice a su esposa que va a estar en el club, en una reunión de trabajo, para poder verse con la atractiva amante con la que se ve desde hace un año. Y en un desliz, con las defensas abajo, se ve obligado a sostener la mentira (se ve forzado a decir que estaba en el club durante la explosión, a reconocer que se encuentra traumatizado, a verse apaleado por un estallido del que se enteró por los noticieros) para que su vida perfecta no se venga abajo de un momento a otro.

Se deja ver sin problemas. La mentira aparatosa da lugar a una serie de efectivas escenas cómicas (la que termina con la pantalla en blanco, a punta de ceniza, es especialmente buena) que enredarán más y más la vida del héroe. El ritmo está bien. La angustia crece. Los esposos protagonistas discuten, en el carro familiar, en uno de los mejores momentos de la historia. Y entonces, desde el comienzo del tercer acto, nos damos cuenta de que (tal como sucedía en Soñar no cuesta nada) la trama se ha quedado sin aire. O mejor: que se dirige a su final sin haber resuelto del todo los dramas de los personajes principales.

Si Esto huele mal hubiera sido más fiel a la novela de la que parte, creo, habría sido una película mejor, más atenta a sus personajes, más dolorosa. Pero no se convertiría en el éxito de taquilla en el que seguramente se va a convertir. Mientras que la novela de Quiroz al final "castiga", entre comillas, a ese infiel que en verdad es un pobre ser humano como cualquiera de nosotros, el largometraje de Triana termina por condenar, sin comillas a la vista, a una sociedad que, en vez de preocuparse por conocer la verdad, aplaude las versiones espectaculares de los hechos. Mientras que la novela nos recuerda nuestra miseria, el largometraje nos pone por encima de ella.

Que no estaría mal, ni más faltaba (la taquilla es la taquilla), si el final no se sintiera filmado sin ánimo, de afán, como si los realizadores les hubieran perdido el cariño a esos personajes.
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