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| 12/6/2014 10:00:00 PM

Exodus: dioses y reyes

La versión de Ridley Scott de Moisés muestra el encuentro sobrecogedor de este hombre con su dios, aunque también deja lugar para bastantes peleas, cabalgatas y explosiones. ***

Título original: Exodus: Gods and Kings
País: Estados Unidos
Director: Ridley Scott
Guion: Adam Cooper, Bill Collage, Jeffrey Caine y Steven Zaillian
Duración: 150 min
Reparto: Christian Bale, Aaron Paul, Sigourney Weaver, Ben Kingsley, John Turturro.

La historia de Moisés es complicada por muchos factores. De un lado, es una historia doble de padres severos (dios con Moisés, Moisés con su pueblo) a quienes no les importa el consenso o el cariño; solo exigen sumisión absoluta. De otro lado, es una historia conocida con momentos muy diferentes pero sin una conexión orgánica entre ellos. No es una historia sino muchas y unificarlas no es fácil.

En su versión, el director Ridley Scott comienza retomando la premisa central de su popular Gladiador (2000): la tensión entre dos semihermanos por el cariño y la admiración de su padre. Uno de ellos es Moisés (Christian Bale), sobrino del faraón Seti (John Turturro que, con el más típico acento de Nueva York, parece haber sido raptado de otra película), y el otro es Ramsés (Joel Edgerton), hijo del mismo.

Al principio, Exodus retrata a Moisés como un hombre racional, que no cree en supercherías ni en deidades. Cuando una adivina lee el futuro en las entrañas de un ave, le pregunta con una sonrisa burlona a Ramsés por qué cree en semejantes cosas.

Tras descubrir que no es sobrino del faraón sino un hijo del pueblo hebreo, Moisés termina exiliado en un lugar del desierto donde encuentra por primera vez a su intimidante dios que se le aparece, en un intento de la película por mitigar su poderío, como un niño saludable que habla con acento inglés.
Es una apuesta inesperada pero exitosa: al ponerle una máscara de inocencia, la faceta más terrible de este dios exigente e iracundo se hace tolerable.

El paso de la racionalidad a la fe se da instantáneamente, no estamos ante una película sobre conversiones religiosas ni siquiera sobre dudas existenciales. En vez de indagar en experiencias místicas, Exodus hace lo posible por convertirse en una película de espadas y sandalias tradicional, a pesar de su historia excesivamente fracturada.

Las sesiones de peleas, las explosiones (aparentemente el vino egipcio era extremadamente inflamable) y los entrenamientos tácticos de los hebreos para pelear una guerra de guerrillas, no tienen nada que ver con la relación sobrecogida que hay entre Moisés y este dios tan temible y poderoso que lo visita con su cuerpo de niño.

Este poder, la película lo muestra de manera impresionante con la invasión de las plagas. Hay cocodrilos que se retuercen sensualmente mientras devoran pescadores, ranas oscuras y brillantes subiendo escaleras, nubes de mosquitos por todas partes, epidemias de dermatitis. En ese momento, Moisés confirma que el dios de su pueblo no gusta de perdones ni de olvidos. Cuando oye que enviará la última plaga, Moisés solo acierta a decir que es “demasiado…” y dios le contesta enojado “¿demasiado cruel? ¿Demasiado inclemente?”.

Esta relación entre los dos, que parece por momentos abrumar a Moisés (interpretado por Bale con su convicción y pasión habituales) es lo mejor de la película que, a pesar de desviarse en peleas y explosiones, logra dar una idea de lo traumáticos que pueden ser esos encuentros entre los humanos y sus dioses.

Cartelera **** Excelente  ***½ Muy buena   *** Buena   **½ Aceptable  ** Regular  * Mala

Vigilancia extrema ** ½

Esta película de acción coreana sobre un escuadrón de policías dedicados a las chuzadas es entretenida y visualmente sofisticada aunque bastante superficial.

Climas ***

Cinta peruana, compuesta de tres segmentos, que examinan la vida de tres mujeres, con una sutileza a veces excesiva.

Magia bajo la luz de la luna
***

Lo nuevo de Woody Allen es un ejercicio simpático y poco sustancioso sobre un mago escéptico, experto en desenmascarar médiums.

Un hermoso domingo ***

Un hombre y una mujer acostumbrados, cada uno por su lado, a una vida itinerante, se ven obligados a enfrentar sus pasados.
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