Viernes, 20 de enero de 2017

| 2016/03/12 20:40

Fanny y Alexander: la obra que desafió al cine

Uno de los recomendados para este fin de semana en el Festival Ibearoamericano de Teatro es esta obra sueca: una adaptación de la icónica película de Ingman Bergman que tiene el mismo nombre.

Fanny y Alexander se presenta entre el 11 y el 14 de marzo en el Teatro Colón.

Fanny y Alexander (1982), la última película del gran director sueco Ingman Bergman, fue primero una historia de 312 minutos, dividida en cuatro partes, que se proyectó en televisión. Luego fue una película, en una versión más corta, presentada en salas de cine. Y ahora es una obra que el grupo Uppsala Stadsteater, de Suecia, trae al Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

Semana.com habló con el director Linus Tunström, quien asumió el riesgo de adaptar al teatro esta obra icónica de la historia del cine. Fanny y Alexander narra la vida de una familia rica en una pequeña ciudad sueca que tiene que soportar la muerte del padre, el nuevo matrimonio de la viuda con un obispo, y las consecuencias que ésto trae para dos niños felices –Fanny y

Alexander– que son atropellados repentinamente por la desdicha.

SEMANA: ¿Cómo llegó a su vida Fanny y Alexander? ¿Cuál es su historia con esta película?

Linus Tunström: No recuerdo si vi la versión de televisión o de cine primero. Yo era un niño, por supuesto, y como para muchos suecos algunas escenas se me quedaron vidas en la memoria: las celebraciones de Navidad, la sexualidad, la violencia latente de los obispos, el hermano loco encerrado lejos que lucía como un David Bowie, el enorme y divertido egocentrismo de Gustav Adolf (el lujurioso propietario de un restaurante)…

SEMANA: Hay decenas de versiones de Fanny y Alexander en el teatro. ¿Por qué la suya ha sido especialmente bien recibida y aplaudida por la crítica y el público?

L.T.: Nuestra producción logró combinar la generosidad y la opulencia del mundo burgués, que mucha gente asocia con la película y se sienten atraída hacia él, pero no se queda atascada en una manera nostálgica de tratarla en el escenario. Creo que los diferentes niveles de la historia deben estar allí; los tres mundos: el erótico, teatral y también mentiroso del mundo familiar; el frío y afilado mundo de los obispos, y el fantástico mundo de Isaac (un judío que es una especie de salvador en las vidas Fanny y Alexander), visto a través de la subjetiva mirada mágica del niño. Esto se logra gracias a la niveles de teatralidad.

SEMANA: ¿Cómo lidia usted con las expectativas de esas personas que no pueden evitar comparar su obra con la película?

L.T.: En Suecia la gente sintió que logramos mantener la esencia de la película –lo que ellos inconscientemente esperaban– pero también que logramos acceder a otra capa de la historia gracias al tono juguetón que utilizamos y que revela algunas cosas que estaban bajo la superficie.

Fanny y Alexander se presenta entre el 11 y el 14 de marzo en el Teatro Colón.

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