Martes, 17 de enero de 2017

| 1983/01/03 00:00

FELICIDAD DE BOLSILLO

Las fotonovelas, convertidas en lectura predilecta de los colombianos, se han puesto a tono con los tiempos, echando mano de la pornografía y el drama social.

FELICIDAD DE BOLSILLO

Jaime tardó mucho tiempo en darse cuenta, pero finalmente llegó a estar seguro de que estaba enamorado de su propia hermana. El problema de Ursula, en cambio, es que no puede seducir a un apuesto sacerdote que permanece inconmovible ante sus atractivos. Por su parte, Rodrigo a pesar de estar casado, se ha enamorado de Lirio, la muchacha bella y salvaje a quien salvó de ahogarse en la laguna. Baby pierde la virginidad siendo adolescente en una loca fiesta de la cual después no querrá acordarse, y trata de esconder su secreto durante su vida de casada.

" LA ALEGRIA DE LEER "
Estas historias apasionan a los colombianos, y los acompañan a todas horas del día, desde la siesta hasta el viaje en buseta. Todas las semanas en los kioskos se encuentran cientos de ellas, en fotonovelas o en libritos dibujados tipo comics. Para mucha gente, son el mejor remedio para los ratos de aburrimiento, y es frecuente ver en las oficinas a secretarias y mensajeros que las sacan subrepticiamente del cajón, o adolescentes que las esconden entre el libro de álgebra.
Aunque Bogotá no es el mejor mercado, los vendedores de revistas y periódicos del centro y el sur de la capital concuerdan con que este tipo de publicacion tiene una gran acogida, y uno de ellos --con un puesto bien ubicado en pleno centro--admite que gracias a estos libritos le entran $ 40.000 libres al mes. Además, la venta al primer cliente es sólo la fase inicial de un proceso más amplio de circulación que incluye ventas de segunda mano, intercambio de las ya leídas e inclusive--caso frecuente sobre todo en la Costa--alquiler por un rato, en las tiendas de barrió.
Las editoras que se disputan este dinámico mercado son La Foca, Cinco e Icavi, y entre las tres publican 32 títulos diferentes cada semana, que incluyen historietas de vaqueros, de misterio (como la serie "Escalofriantes relatos del más allá", o "Posesión diabólica") y de denuncia social (como "Yo acuso" e "Injusticia"). Pero los temas que más venden son el amor y el sexo. En este renglón, se publican desde dulzarronas novelitas sentimentales, que cuentan dramas de madres abandonadas, de jóvenes incomprendidos e historias de adulterio de trágico desenlace, hasta fotonovelas pseudopornográficas con escenas de cama donde los temas, ya más subidos de tono, incluyen incesto, prostitución y homosexualidad.
No sólo las mujeres son adictas a esta lectura, sino que a los hombres también les interesa vivamente. Hay, sí, inclinaciones según el tema: mientras las mujeres compran las historias románticas, los hombres se inclinan por las aventuras, misterio y vaqueros y por las más audaces en materia de erotismo. También hay particularidades locativas, como por ejemplo que la venta en provincia es mucho mayor que en la capital, y el lugar que bate los records es la Costa Atlántica.

DE MEXICO CON AMOR
El colombiano Henry Molano quebró tras tres años de ser autor y editor de fotonovelas nacionales. Tenía que inventar los guiones, contratar los actores--entre los que se contaban, años ha, Billy Pontoni y Gaspar Ospina--, alquilar interiores para ambientar la historia, que por lo general eran habitaciones de hotel y seleccionar vestuarios. Inclusive inventaba los "sexi-horóspocos" que servían de gancho en cada edición. Pero su esforzada industria no pudo resistir al aluvión de fotonovelas e historietas que empezaron a llegar de México.
El Hollywood de las fotonovelas es México, donde se ha montado una verdadera industria millonaria con lo que los editores llaman "los libritos".
Las editoras de este género cuentan con enormes estudios, y una verdadera constelación de estrellas menores viven del oficio. De tal manera que traer de allá las fotonovelas e imprimirlas en Colombia, resulta más fácil y rentable que recurrir a la rudimentaria artesanía nacional. Además, los ojos verdes, mechones negros y mentones hendidos de actores mexicanos como Jorge Rivero y Jorge Moreno coparon definitivamente el corazón de las colombianas. Y de las venezolanas y las ecuatorianas, países que también importan toneladas de fotonovelas mexicanas.

¿QUE FUE DEL PATO DONALD?
"Los libritos" han desplazado en buena medida a los comics tradicionales, como el "Pato Donald", "Roy Rogers" y "La Pequeña Lulú", que hoy día parecen demasiado elementales e ingenuos, aun para los niños. Un menor que ve a todas horas por televisión crímenes horrendos y tórridas historias de amor, mal puede interesarse por leer las travesuras infantiles de Hugo, Paco y Luis, o las inverosimiles peleas entre la Bruja Agata y esa niñita de bonete rojo y anacrónicos bucles que es la Pequeña Lulú. Asesinatos por celos, mujeres en ropa interior y fugas de narcotraficantes están más a la altura del interés de cualquier niño.
Pero no todo es horror y tragedia. Los dramas que se desencadenan durante las primeras treinta páginas de la fotonovela, siempre se solucionan en la última como por arte de magia. Por mucho que haya sufrido el lector, no hay "librito" que no lo consuele con un esperanzado y tranquilizador final, que sufre leves variaciones de una versión a otra: "Y aquella casa donde sólo anidó el rencor y la soledad, ahora se llenó de luz, porque encontró un amor intenso y auténtico".

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