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| 3/14/2015 5:15:00 PM

“El conflicto ha sido un tema descuidado en el cine”

Felipe Aljure, uno de los grandes realizadores naciones, estrenó en el Ficci ‘Tres escapularios’, una película que aborda el conflicto armado. SEMANA habló con él.

SEMANA: ¿Cómo entender que un hombre de su capacidad apenas haya hecho tres películas desde 1991, cuando estrenó ‘La gente de la Universal’?

Felipe Aljure: Hemos hecho un cine completamente libre y eso ha implicado imponernos cargas financieras que en otros esquemas habríamos podido evitarnos, pero la libertad creativa no nos lo permitió pues han sido películas apasionadas que necesitaron crecer libres para ser coherentes.

SEMANA: Se habla mucho de las deudas que le dejaron ‘La gente de la Universal’ y ‘El Colombian Dream’. ¿Cómo sobrevivió y por qué reincidió?

F. A.: No sé cómo hicimos, pero día a día fuimos pagando una y otra cosa, dimos la cara, recibimos mucha comprensión y solidaridad de la gente y, al final, pagamos miles de millones que nunca vimos juntos, pero el cosmos los mandó poco a poco hasta saldar cada centavo de unas deudas cuyas cifras ni siquiera nos cabían en la cabeza. La reincidencia es inevitable pero debo decir que en esta última película, “Tres escapularios”, la hicimos con los 700 millones de pesos de un premio de las convocatorias nacionales de cine y la buena producción de Susi Arango y María Clara Aristizábal, junto a la liviandad, bajos costos y versatilidad de los nuevos equipos, nos permitieron por primera vez hacer una película como la queríamos y terminarla sin deber un sólo peso.

SEMANA: En un sondeo que hizo SEMANA con 65 críticos estos consideraron que sus películas deberían estar entre las 20 mejores del cine colombiano. ¿Cómo toma este hecho?

F. A.: Chévere, pero en dos años podríamos estar en la lista de las 20 peores dependiendo de a quién le pregunten. Sabemos que es una opinión de la subjetividad del momento. No creemos que seamos mejores que otras películas, pero celebramos estar en el imaginario de esta ronda de críticos.

SEMANA: En ‘La gente de la Universal’ usted hizo a Bogotá protagonista, como pocos. En ‘El Colombian Dream’ hizo un derroche de efectos visuales, como pocos. ¿Cuál cree que es el sello de ‘Tres escapularios’?

F. A.: “Tres escapularios” es una película que habla del acto de matar y del sicariato ideológico. La hicimos con una cámara de fotos y escogimos no esconder esa condición sino celebrarla dado que la película es contemplativa. De modo que hicimos una película de planos quietos en donde las profundidades del plano, los fueras de foco y las pantallas partidas son las claves visuales que marcan este largometraje.  
SEMANA: Usted entró en la línea de los directores que se le miden a abordar el conflicto. ¿Por qué?

F. A.: Porque es un tema descuidado en el cine.  Nos parece viejo por habernos acostumbrado a él y por lo tanto como sociedad no lo tocamos más y lo damos por hablado. En ese engaño de la percepción hemos confundido 40 años de guerra con "tema de hace 40 años" y 500 años desde la Conquista con "tema viejo de hace 500 años". Sin embargo, hoy siguen los muertos que empezaron a producirse en la guerra desde hace 40 años y siguen los dramas de nuestros indígenas por los atropellos cometidos hace 500 años contra ellos en la Conquista.

SEMANA: Pareciera normal…

F. A.: No es normal vivir en un país en negación colectiva capaz de ignorar los muertos reales que nuestra guerra produce cada día. Aunque en las capitales hayamos escogido ver la guerra en televisión y cambiar de canal cuando nos aburrimos del tema, en los territorios la guerra es real y no hay control remoto que les permita cambiar de canal: sólo les queda vivirla. Tampoco es normal que vivamos entre voces indígenas que llevan gritando 500 años que esta tierra es de ellos y que se la hemos usurpado y que por creer que es un tema viejo nos tomemos la libertad de ignorarlos mientras su tragedia sigue. "Dejemos así" es más fácil, pero es injusto y es torpe ignorar un tema que está en la raíz de nuestros problemas sociales, de pobreza y de inequidad.

SEMANA: ¿De dónde sacó la frase: "Matar es malo, pero si lo haces por una noble causa, engrandece"?

F. A.: Es parte del guión y representa uno de los ejes conceptuales de la película. Tiene una carga de sorna e ironía frente a las ideologías oficiales e insurgentes en donde el asesinato de seres humanos está sacralizado por lo ideológico y la nobleza de las causas.
 
SEMANA: ¿Usted cree que mostrar la violencia es una forma de exorcizarla?

F. A.: Creo que la violencia no hay que exorcizarla, hay que enfrentar sus raíces y su origen.

SEMANA: No hay nada que genere más polémica que una historia sobre conflicto. ¿Al hacer ‘Tres escapularios’ cuáles fueron las premisas de lo que no debía hacer?

F. A.: Pintar a cualquier grupo como el malo o como el bueno.

En la guerra no hay ni buenos ni malos. Nuestra guerra sólo produce víctimas y muertos colombianos lo que la hace aún más absurda. Hablar y escuchar es más inteligente y efectivo.

SEMANA: ‘Tres escapularios’ es un Road Movie, ¿qué le atrajo de este género?

F. A.: El desarraigo de los personajes del Road Movie como un elemento alegórico de la situación de no pertenencia de nuestros desplazados y combatientes. Siempre en movimiento por muchos lugares pero sin pertenecer a ninguno.

SEMANA: Se está haciendo cine en Colombia como nunca. ¿Más cantidad que calidad? ¿Arrancó una industria?

F. A.: Se está haciendo más cine y hacer es la mejor escuela. Es temprano para evaluarlo, pero va por buen camino.

Nos acaban de quitar la mordaza financiera y tecnológica de modo que estamos hablando con fruición, pero cuando el polvo se asiente vamos a ver con más claridad los resultados y ya haremos los balances.

SEMANA: Ante tanta tecnología e inmediatez, ¿para dónde cree que va el cine?

F. A.: El contenido siempre será importante. La necesidad del ser humano de comentar su condición en el planeta tierra y la gran ignorancia que rodea este hecho que nos determina la vida y lo cotidiano, va a ser el motor permanente de todas las artes y el aparato de representación. Lo demás son mutaciones tecnológicas que van a mejorar las oportunidades de interactuar con esos contenidos y nos van a generar nuevas vivencias y experiencias realzadas mientras lo hacemos.

SEMANA: ¿Cuántos años más vamos a esperar ahora para ver una nueva película de Felipe Aljure?

F. A.: El cosmos lo determinará. Yo quiero que sea muy pronto, pero los creyentes dicen que el hombre planea y Dios se ríe.
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