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| 9/5/1994 12:00:00 AM

FIN DEL MISTERIO

Sorpresa al descubrirse que una matrona octogenaria de la intelectualidad francesa es la autora de la 'Historia de O', la novela eròtica más controvertida del siglo.

HACE 40 AÑOS SE PUBLICO EN Francia una novela erótica que estaba destinada a escandalizar a medio mundo. Se llamaba 'Historia de O' y había sido escrita por un autor anónimo bajo el seudónimo de Pauline Reage. Inicialmente los lectores parisienses la catalogaron como un libro pornográfico. Pero en un país donde la literatura es quizás más importante que la política, pronto aquella novela llamó la atención no sólo de los círculos intelectuales, sino de toda la sociedad francesa.

En pocos años la obra se convirtió en un éxito editorial, no tanto por el escándalo que generó, como por la forma en que contrastaban en el libro el erotismo explícito con la perfección del idioma, la riqueza de las imágenes y la pulcritud de la prosa. En corto tiempo, los intelectuales se dieron cuenta de que aunque la novela chocaba por su contenido abiertamente sexual, se trataba de una brillante pieza literaria. Rápidamente fue traducida a más de 12 idiomas y durante los años 60 fue la novela francesa más leída fuera de Francia, con varios millones de ejemplares vendidos. Después de las obras del Marqués de Sade, Historia de O se había erigido como paradigma de la literatura erótica mundial.

La novela es la historia de una joven fotógrafa llamada O. dispuesta a acceder a los caprichos de su amante. Sólo porque él se lo pide, O llega a un castillo donde es sometida a toda clase de torturas y humillaciones sexuales. Por el mismo motivo, O se entrega con absoluta sumisión a las perversiones de un amigo de su amante. Pero detrás de todos estos episodios se esconden justificaciones que van más allá del simple erotismo. En realidad, Historia de O es una parábola sobre el sometimiento y la esclavitud humana, que los especialistas no dudaron en aclamar como un libro brillantemente escrito.

Ante el éxito editorial y el prestigio literario, en los círculos de intelectuales comenzó a crearse un gran misterio alrededor del verdadero autor de la obra. Críticos, escritores, periodistas y lectores en general, querían saber quién había hecho una novela tan seductora y al mismo tiempo tan bien escrita.

Menos de un año después de su publicación, Historia de O ganó el premio literario con el que se hace un reconocimiento a los libros nuevos y poco convencionales: el Prix deux Magots. Más tarde, en 1974, la novela fue llevada al cine, bajo la dirección de Just Jabckin y la interpretación de Corinne Clery. La película no tardó en triunfar en la taquilla. En esa época la atención del cine erótico estaba centrada en la figura de Emmanuelle, pero la Historia de O era una Emmarluelle mucho más sofisticada. Sin embargo, mientras la fama de O crecía, el autor de su historia continuaba en el más firme de los anonimatos.

Como cosa increíble, cuando todos pensaban que jamás se correría el velo del misterio, el autor descubrió su identidad. Durante 40 años varias mujeres se habían adjudicado la autoría del texto y en algunos círculos se llegó a pensar, incluso, que el autor no era uno sino varios. Los intelectuales, en cambio, aseguraban que una novela como esa, radicalmente erótica y antifeminista, sólo podía haber sido escrita por un hombre. Y ese hombre tenía nombre propio. Se llamaba Jean Paulhan, uno de los intelectuales más ilustres de Francia, a quien se le conocía también por haber redactado el prólogo de la polémica novela.

Todas estas conjeturas, sin embargo, quedaron anuladas cuando una mujer de 86 años, llamada Dominique Aury, le confesó hace pocos días al reportero John de St. Jorre, de la revista estadounidense New Yorker, que ella era la verdadera autora de la Historia de 0. Reconocida periodista, editora y traductora literaria en Francia, Dominique Aury es considerada una de las más prestigiosas figuras de la intelectualidad francesa, al lado de Simone de Beauvoir. En diversas ocasiones se desempeñó como miembro del comité de varios premios literarios y ella misma fue condecorada por sus méritos con la Legión de Honor de su país. Aury jamás había concedido una entrevista. Sin embargo hoy, quizás con la perspectiva que dan los años, decidió que era hora de sacar a la luz el que ha sido uno de los secretos mejor guardados de la literatura.

La sola revelación de su nombre causó revuelo en el medio literario internacional. Pero la explicación de la historia de su libro es aún más impresionante. Es, simplemente, el fruto de una historia de amor entre dos de los más insignes intelectuales de Francia.

Dominique Aury y Jean Paulhan se conocieron en 1942, durante la ocupación alemana. Ella rondaba los 30 años, era soltera y desconocida, y estaba buscando un editor para publicar una investigación, sobre la poesía religiosa en Francia durante los siglos XVI y XVII. El era un socialista comprometido con la resistencia francesa que se acercaba a los 60 años, se había casado por segunda vez, era un intelectual consagrado y trabajaba con uno de los más respetados editores de Francia: Gaston Gallimard. El padre de Aury conocía a Paulhan y los presentó. La pasión por los libros los unió de inmediato; pero lo que en un comienzo fue una relación meramente intelectual se convirtió pronto en un romance desbordado que no pararía sino con la muerte de Paulhan en 1968.

Gracias a Paulhan, la inquieta investigadora publicó su estudio en Gallimard e ingresó a la prestigiosa editorial, donde todavía trabaja. Y gracias a él, Aury escribió la que sería considerada la primera novela de erotismo explícito escrita por una mujer, en el mundo contemporáneo.

En realidad Historia de O no es una novela. En un principio, la obra fue una carta de amor escrita por una mujer para ser leída por un único lector: su amante. La razón de la carta era igualmente única: el temor de que Paulhan la abandonara. Aury era consciente de que no era joven ni bonita, y también de que su amado era un hombre encantador, al que le fascinaba la belleza y la sensualidad de las adolescentes. En más de una ocasión él le había sido infiel. Pero Aury también estaba convencida de que ella era capaz de seducirlo más con la mente que con el cuerpo. Desesperada por la angustia de una posible pérdida, decidió entonces escribirle una carta, la más apasionada y embriagante expresión de amor que podía ofrecerle.

Paulhan era un fanático lector del Marqués de Sade y había estudiado a fondo su obra. Aunque Aury no lo había leído, tenía como referencia una gran cantidad de libros eróticos que su padre escondìa, y que ella, no obstante, había descubierto y devorado en su adolescencia. Tardó tres meses redactando la misiva, describiendo con maestría literaria las fantasías eróticas de Paulhan, esas oscuras perversiones que él había descubierto en Sade y que ocupaban un oscuro lugar en su imaginación: juegos de esclavitud sexual, de total sumisión femenina; juegos sadomasoquistas, con látigos y cadenas. En pocas palabras, la entrega incondicional de una mujer a un hombre.

Cuando Paulhan leyó la carta, quedó estupefacto: "Es la más ardiente carta de amor que un hombre haya podido recibir", le dijo a Aury.

De la sorpresa por el contenido de la carta, Paulhan pasó al asombro por la perfección y la riqueza literaria de la obra, a tal punto que le sugirió a Dominique publicarla como una novela. Decidieron guardar para siempre el secreto de su autoría. Sin alterar una sola palabra de la carta, Paulhan agregó un prólogo firmado por él, titulado La felicidad en la esclavitud, y llevó el original a Gallimard. Pero la novela era demasiado escandalosa para publicarla. Gallimard era un hombre liberal pero respetaba las buenas costumbres sociales de la época. El rechazo no fue un obstáculo para Paulhan, quien contactó a un joven editor de 27 años, destacado por su ausencia de miedo a la hora de publicar. Se llamaba Jean Jacques Pauvert y había editado las obras completas de Sade. En su concepto, la Historia de O era suficientemente audaz e innovadora como para dejarla pasar de largo.

El libro vio la luz en 1954, en una edición de lujo. Las 2.000 copias iniciales se vendieron en pocos días, lo cual generó al mismo tiempo estupor y escándalo, asombro y admiración. La obra fue condenada en los sectores feministas, por las humillaciones que sufría la mujer en la novela, y perseguida por las autoridades francesas por atentar contra las buenas costumbres. Pero Historia de O sobrevivió a todo esto, tanto en Francia como en Inglaterra y el resto de Europa. La crítica internacional reconocería con los años su altura literaria.

Lo que más ha impresionado al mundo literario 40 años después de publicada la obra, es que toda una matrona de la intelectualidad francesa, como lo es Dominique Aury, haya sido la causante de tan ardiente prosa; y que la historia hubiera sido escrita por el amor incondicional que le profesaba ella a esa otra eminencia gris de las letras francesas: Jean Paulhan.

Curiosamente, la pareja nunca llegó a casarse. Aunque la relación entre Paulhan y su segunda esposa estaba acabada desde que ella quedó paralizada por la enfermedad de Parkinson, él nunca consideró una separación. Aun así, Aury lo acompañó hasta su lecho de muerte.

Revelado el mito de la Historia de 0, es probable que la pareja conformada por Dominique Aury y Jean Paulhan alcance por lo menos la misma popularidad que tuvieron en su tiempo Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, sin duda la pareja de intelectuales más famosa de Francia en los últimos 50 años.
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