Viernes, 31 de octubre de 2014

| 2013/05/04 03:00

Firmamento de estrellas clásicas

Bogotá se ha convertido en un escenario obligado para los grandes intérpretes del planeta. En las próximas semanas llegarán Lang Lang, Anna Netrebko y Korita Mattila, entre otros.

Anna Netrebko / Erwin Schrott

La noche del pasado viernes en el Teatro Mayor de Bogotá se presentó la Orquesta Sinfónica de Montreal con el norteamericano de origen japonés, Kent Nagano que, desde 2006, es su titular y es uno de los grandes directores sinfónicos de nuestro tiempo.

Hace apenas unas semanas ocurrió lo propio con la Orquesta Simón Bolívar de Venezuela, la agrupación sinfónica latinoamericana más prestigiosa del mundo, dirigida por Gustavo Dudamel en la que de hecho ha sido su tercera presentación en tres años en el mismo recinto.

Por allí han pasado desde 2010, agrupaciones como la Sinfónica del Diván con Daniel Barenboim y figuras internacionales como las sopranos Jessye Norman, Renée Fleming y Deborah Voigt, el barítono Dimitri Hvorostovsky, el tenor Ramón Vargas y pianistas como Gabriela Montero y András Schiff.

Para completar el panorama, en la Semana Santa con un éxito avasallador se realizó el I Festival Internacional de Música de Bogotá que trajo personalidades como los pianistas Stefan Vladar, Jean-Philippe Collard y Boris Berezovsky, violinistas como Viktoria Mullova y Augustin Dumay y la orquesta Filarmónica Nacional de Hungría y la Sinfónica de Róterdam.

Lo que se avizora en la programación es del mismo tono. Para la noche del 18 de mayo Bogotá verá al pianista chino Lang Lang con sonatas de Mozart y baladas de Chopin. El Hogar Infantil Nueva Granada organiza este recital.

La soprano más famosa del mundo desde los tiempos de María Callas es la rusa Anna Netrebko y se presenta el 12 de julio al lado del barítono Erwin Schrott, también prestigiosísimo y de paso su marido, en un concierto de arias y dúos de ópera, patrocinado por el Ministerio de Cultura y la Sinfónica Nacional de Colombia que actuará bajo la dirección de Eugene Kohn.

Sigue la soprano finlandesa Korita Mattila el 3 de agosto, acompañada al piano por Martin Katz, su recital, de tono intelectual, incluye obras de Debussy y Aulis Sallinen.

El cierre de esta programación extraordinaria será con la Filarmónica de Israel que el 13 de agosto debuta en Bogotá bajo la dirección nada menos que de Zubin Mehta, que desde 1958 está en la cresta de la ola.

Una programación así, totalmente inusual en la discreta vida musical de Bogotá y más propia de salas como el Carnegie Hall de Nueva York, el Royal Festival Hall de Londres o el Colón de Buenos Aires no tiene antecedentes en Colombia, donde la posibilidad de aplaudir esas grandes estrellas apenas fue posible en la posguerra, cuando la crisis europea obligó a los artistas a dirigir su mirada a América Latina.

En realidad tras este fenómeno que vive Bogotá desde el 2010 hay dos explicaciones. La primera es la llegada del exministro de Cultura Ramiro Osorio a la dirección del Teatro Mayor por su experiencia en la realización de eventos culturales ambiciosos y de gran magnitud, como el Festival Cervantino de México y el Iberoamericano de Teatro, del que fue fundador junto a lado de Fanny Mikey. 

La segunda hay que buscarla en la crisis económica europea que, como en la posguerra, ha forzado a esas grandes figuras a volver su mirada a plazas como Bogotá, donde el potencial de público es enorme.

Un público, por el momento, más entusiasta que conocedor, lo que a veces juega en su contra, porque no siempre esos enormes artistas han dado lo mejor de sí en el escenario del Mayor, donde algunos de ellos han actuado más con los intereses que con el capital.

Lo cierto es que en materia de vida musical, por obra y gracia del Teatro Mayor, Bogotá juega hoy en las grandes ligas. 

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