Martes, 17 de enero de 2017

| 1994/09/05 00:00

FUGA DE ABSOLON

Una visión futurista sobre la crudeza de las prisiones, mezclada con una parábola sobre el bien y el mal.

FUGA DE ABSOLON

EL TEMA DE LAS CARceles y las fugas ha acumulado un amplio repertorio en la historia del cine. De todas ellas, las más populares han sido las realizadas sobre las fugas de la cárcel de Alcatraz, de las cuales la más famosa es la interpretada por Clint Eastwood; y la renombrada Papillon, basada en el best seller de Henri Charriere, con la actuación de Dustin Hoffmann y Steve McQueen.

Algunas se han dedicado sólo a la acción, pero otras han ofrecido verdaderas polémicas acerca de la culpabilidad, la justicia y la moral. La última película del director Martin Campbell reúne las dos modalidades y le agrega otra: la de la jungla como cárcel natural, sin rejas ni celdas de castigo, pero sin posibilidad de fuga.

La película Fuga de Absolom es la historia de un ex combatiente del ejército estadounidense, sentenciado a prisión perpetua por haber asesinado a su superior. Su rebeldía a aceptar cualquier tipo de mando lo llevó a ser castigado con su reclusión en una isla anónima, sin posibilidad de escapatoria. La cinta se desarrolla en el año 2002 y los sofisticados sistemas de seguridad y rastreo hacen imposible la fuga.

Interpretado por Ray Liotta -el delator de Buenos Muchachos-, el filme integra el paradójico primitivismo de los reclusos del futuro inmersos en la profundidad de una selva, con el salvajismo humano por la supervivencia. Diferente de otras películas del mismo corte, en las cuales el héroe es condenado por un crimen que no cometió, en Fuga de Absolom todos son criminales y todos deben, en definitiva, expiar sus culpas con condenas impuestas por individuos tal vez peores.

Lo mejor de la cinta es, quizá, la mezcla de la acción con estos elementos morales sobre la sociedad contemporánea. No obstante, persiste la manía de ciertas películas del género, en el sentido de insinuar las circunstancias que originan la violencia sin ofrecer una explicación profunda de sus causas.


LA HISTORIA DE MOWGLI
EL LIBRO DE LA SELVA, LA FAMOSA novela del escritor Rudyard Kipling, ha sido varias veces llevada a la pantalla. El director Alexander Korda la filmó con la actuación del actor hindú Sabu. Mientras tanto, la Walt Disney la realizó en dibujos animados, popularizando la figura del inocente Mowgli en el mundo entero.
Ahora, la misma Walt Disney ha hecho una nueva versión con personajes de carne y hueso. Según los especialistas, se trata de una de las producciones más completas sobre la historia de aquel niño, criado por fuera de la civilización, en la mitad de la selva.
En esta oportunidad, Mowgli es interpretado por Jason Scott Lee, protagonista de Dragón, la vida de Bruce Lee. El reparto lo completan Sam Neill (El piano), Cary Elwes y John Cleese. La nueva historia de Mowgli estará lista en diciembre.


¿Y DONDE ESTA EL ASESINO?
Esta película es la saturación de la idiotez como fòrmula de risa.

QUIZAS YA viene siendo hora de cambiar de argumentos humorísticos para hacer reír con idioteces. Si la fórmula había funcionado a las mil maravillas en películas como ¿Y dónde está él piloto?, ¿Y dónde está el policía? y Supersecreto, en la última versión, ¿Y dónde está el asesino?, el sistema de burlarse del cine por medio de exageraciones y bobadas alcanzó su punto más bajo.
Protagonizada por Emilio Estévez y dirigida por Gene Quintano, ¿Y dónde está el asesino? no hace sino repetir el sinnúmero de rutinas humorísticas de las películas antecesoras. No existe ninguna originalidad, salvo la parodia central: dejar en ridículo las tres partes de la película de Richard Donner, Arma mortal .
A pesar de las burlas extraídas de cintas como Bajos instintos y El silencio de los inocentes, no existe un sólo chiste que no sea un lugar común, aparecido en anteriores versiones de este género inclasificable pero aceptado por el grueso público.
La idiotez como receta cómica puede ser un buen pretexto cuando existe la sorpresa. Pero después de tantas versiones iguales que combinan la misma poción para la risa fácil, esta última es la saturación de la fórmula. Y es probable que nadie más acepte otra película cuyo título comience con la frase ¿y dónde está...?


COTIZADO
El actor español Antonio Banderas aceptó el trabajo en Los reyes del mambo sólo para probar suerte fuera de su país. Y le fue bien. Luego de aprender inglés en menos de seis meses, logró destacadas actuaciones en proyectos como Filadelfia y La casa de los espíritus. Lo curioso es que Banderas había asegurado que regresaría a España después de trabajar en la última película de Neil Jordan, Entrevista con el vampiro, con Tom Cruise. Pero al parecer eso no será posible, pues las nuevas propuestas le están lloviendo. El actor está tentado de aceptar el ofrecimiento de Oliver Stone para hacer el papel del Che Guevara en Evita. Y al mismo tiempo, es probable que sea protagonista de dos filmes más: la segunda parte de El mariachi y otra adaptación de una novela de Isabel Allende, dirigida por Betty Kaplan.

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