Lunes, 23 de enero de 2017

| 1988/09/26 00:00

GABO EN LAS TABLAS

En Buenos Aires, controvertido debut de la primera pieza teatral de García Márquez.

GABO EN LAS TABLAS

La historia sucede un tres de agosto, al amanecer, mientras el calor alcanza los 35 grados y la humedad, un noventa por ciento. El escenario,Cartagena, y los personajes son dos, Graciela y su marido quienes regresan a casa de una cena informal. Ella viste un traje sencillo de tierra caliente, con joyas muy cotidianas y está muy maquillada. Se le ve pálida, temblorosa y se nota que está desesperada por hablar, que necesita desahogarse de todo cuanto ha reprimido durante los últimos años Mientras el hombre permanece sentado en la boca del escenario, la mujer comienza una cantaleta de 90 minutos, que será un recorrido de todos sus años de casados, en los cuales hay de todo, menos amor. El monólogo de la mujer (el marido jamás despegará los labios), es apoyado al fondo del escenario por numerosos empleados que se afanan por culminar los arreglos que desembocarán en una fiesta para celebrar las bodas de plata de Graciela y su marido, durante la cual deben ser servidos 60 bueyes artificiales importados del Japón. Mientras la mujer sigue hablando y hablando compulsivamente, haciendo ese balance- triste, irónico y cómico- de su vida conyugal, los empleados finalizarán su trabajo y aparecerán los invitados que se van ubicando para la cena. El marido, callado.
La obra se llama "Diatribas de amor contra un hombre sentado" y el título lo refleja todo. Se trata de la primera experiencia teatral de Gabriel García Márquez y fue estrenada en Buenos Aires, el pasado fin de semana, con la actuación de Graciela Dufau, para quien fue escrita especialmente esta pieza, que más tarde será representada en Colombia y La Habana.
Todo comenzó en diciembre de 1986 cuando ella, Graciela Dufau, una de las más grandes actrices argentinas, representaba en La Habana su espectáculo de una sola persona, "La Maga". En medio del público, discreto y conmovido estaba el escritor colombiano. Varios días después, la actriz y su esposo, el director teatral Héctor Urquijo, fueron invitados por el novelista a cenar en la casa que mantiene en La Habana, donde en medio de los postres, les soltó la sorpresa: "Desde hace más de 30 años ronda mi cabeza una imagen que siempre he querido trabajar literariamente, la de una mujer dándole una cantaleta al marido y cuando te vi en tu obra, pensé que nadie mejor que tú puede hacer este personaje".
Fue un amor a primera vista y como resultado natural nueve meses después el escritor la llamó para decirle lacónicamente: "La escribí, ya la tengo lista", y colgó. Ella y su marido regresaron a La Habana, se encerraron para hacer varias lecturas del texto y la conmoción de Graciela Dufau era tremenda. Al principio dijo que no, que estaba escrita para actrices más grandes que ella, pero el escritor la convenció: "No se trata de emplear a grandes actrices, está hecha a la medida para ti, si no la haces, la guardo y la convierto en un cuento satírico".
Quienes vieron los ensayos dicen que es tierna, cínica, humorística, muy humana y demuestra el profundo conocimiento que tiene García Márquez de la sicologia femenina. Lo que en principio era para dos horas, fue reducido a hora y media, es más soportable para el espectador común y corriente quien se asombrará al descubrir que la pieza tiene música, la música que le gusta al escritor, La complainte de la Butte, Yesterday y el famoso "Mambo" de Pérez Prado, quien se está muriendo.
No opinó lo mismo la prensa bonaerense que en sus reseñas sobre la obra, que se estrenó el pasado sábado, no se mostró satisfecha con el resultado. El diario La Nación afirmó que se trata de un melodrama superficial, reiterativo y tedioso, aunque "es cierto que por momentos asoma el talento creador del colombiano en frases y pinceladas de indudable valor poético". El mismo diario afirma que la labor de Graciela Dufau sólo alcanza "logros parciales" y el vespertino El Heraldo, también de Buenos Aires, entró en la discusión al afirmar que "García Márquez sigue siendo un narrador, no un dramaturgo".
Otros que han visto, o mejor, han escuchado o leído la cantaleta afirman que pocas veces este escritor había alcanzado un nivel de ternura y lirismo como en esta obra y que, por encima de todo, Gabo sigue siendo fiel a si mismo, le es fiel a todas las mujeres que ama a través de sus libros, las verdaderas y las de ficción.
La verdad es que en la pieza original sólo aparece la mujer con su sonsonete pero el director Urquijo, por simples motivos escénicos sugirió la presencia física del marido a lo cual García Márquez aceptó: "Al fin, si lo piensas, él actúa mucho más que ella que no hace sino hablar".
Muchas mujeres se sentirán identificadas cuando la protagonista, quien tiene ya 45 años, dice al resumir su larga cantaleta: "Me voy como vine sin nada".

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.