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| 2/20/2005 12:00:00 AM

Y el ganador es...

Por cuenta de la nominación de Catalina Sandino, la transmisión de los premios Oscar será uno de los programas de televisión más vistos en Colombia durante 2005. Ricardo Silva, de SEMANA, se atreve a predecir qué sucederá durante la ceremonia.

Es una simple hipótesis: ver a la actriz Catalina Sandino sentada en el auditorio del teatro Kodak de Hollywood, a unas sillas de maestros del cine como Clint Eastwood o Martin Scorsese, nos hará pensar que los premios Oscar son mucho más verosímiles de lo que en realidad son: quiero decir que nos hará caer en cuenta, por primera vez en la vida, de que ese espectáculo televisivo, protagonizado por las personas menos reales del planeta (la modelo que los paparazzi siguen por la calle, el tipo que gritaba "soy el rey del mundo" en la punta de un barco, la actriz que no puede sonreír por culpa de tantas cirugías plásticas), es una sesión solemne como cualquiera, larga, repetitiva, acalorada, llena de gente corriente que lleva el ritmo de su taquicardia con la suela del zapato. El mito del Oscar dejará de existir para nosotros cuando veamos a aquella estudiante de la Javeriana a unos pasos de Kate Winslet: pensaremos "toda esta gente es gente como uno" cuando oigamos el último "después desde cualquier lugar del mundo" del programa.

Aun cuando estas votaciones siempre traigan uno que otro resultado insólito (no olvidemos la siguiente regla de oro: cada año hay una gran sorpresa en el premio Oscar), lo más probable es que Catalina Sandino no llegue a tener el premio en sus manos. Descubriremos entonces, cuando Charlize Theron por fin lea el nombre de la ganadora (dirá "y el Oscar va para Hillary Swank por 'Golpes del destino"), que en el fondo guardábamos la ilusión, o la esperanza, o el morbo de que ganara. Y sentiremos una pequeña decepción. Y de paso cierto alivio: el tema se irá desvaneciendo en la prensa, la protagonista de María, llena eres de gracia comenzará en paz su carrera, y su orgullosísimo profesor de teatro, Rubén di Pietro, ya no podrá escribir el anhelado "I thank my Argentinian teacher" en otro de aquellos avisos publicitarios que ha puesto en los bordes de los periódicos.

¿Qué puede esperarse de unos premios que se parecen más al mundo que vivimos que al cine que vemos? Por supuesto: sería maravilloso que el genial Martin Scorsese se ganara al fin el premio que nunca se ganó Alfred Hitchcock, que el reconocimiento a la obra de Sidney Lumet (¿no es increíble que un mismo hombre haya dirigido Doce hombres en pugna, Tarde de perros y Network?) fuera el clímax de la ceremonia y que la compasiva Entre copas se llevara dos o tres estatuillas de esas para probarles a los estudios que el cine de personajes sí es rentable. Pero esto es lo que va a pasar. Estos serán, de acuerdo con lo que se ha visto, se ha dicho y se ha entregado en las últimas semanas, los principales ganadores de este año:

Mejor película

Golpes del destino.


¿Por qué va a ganar?: es menos obvia que El aviador, su campaña promocional ha sido más inteligente que las otras, y es hora de que la Academia premie, en vez de una superproducción hollywoodense, un melodrama que lo arriesgue todo: celebrar la tercera parte de El señor de los anillos por encima de Río místico, otra gran obra de Eastwood, sigue siendo una vergüenza de la que debemos reponernos. Quién puede dañarlo todo: El aviador es una de esas empresas gigantescas, a la Howard Hughes, que tiene de su lado a la gente de la industria. En un mundo justo: la nominación de Entre copas no sería un simple premio de consolación. La olvidada: Vera Drake es una película extraordinaria.

Mejor director

Clint Eastwood por Golpes del destino.


¿Por qué va a ganar?: no sólo porque ya ha recibido siete premios de primer orden, sino porque ¿quién podría resistirse a un ícono del cine que ha logrado filmar, a los 74 años, una controversial obra maestra? Quién puede dañarlo todo: Scorsese, por supuesto, pero también tendría sentido: no existe otro cineasta en el planeta que merezca tanto cualquier premio. En un mundo justo: la Academia le entregaría a Scorsese los Oscar que le debe. El olvidado: Mike Nichols ha recobrado el pulso gracias a Llevados por el deseo.

Mejor actriz principal

Hillary Swank por Golpes del destino.


¿Por qué va a ganar?: ha recibido 12 importantes distinciones por convertirse en aquella triste boxeadora "sin nadie que vele por ella". Quién puede dañarlo todo: si la extraordinaria labor de Staunton divide a los votantes, como ha sucedido en otras 11 premiaciones este año, el resultado final puede ser la gran sorpresa de la ceremonia: no sería la primera vez que una votación repartida entre dos candidatos muy fuertes le abriera paso a una tercera opción. En un mundo justo: el juego de las votaciones no arruinaría la noche de ninguna de las dos favoritas. La olvidada: Uma Thurman lo hizo todo en las dos entregas de Kill Bill.

Mejor actor principal

Jamie Foxx por Ray.


¿Por qué va a ganar?: parece poseído por Ray Charles, interpreta a un ciego adicto a la heroína y ha ganado 21 de los 22 premios que se han entregado en las últimas semanas. Quién puede dañarlo todo: nadie. En un mundo justo: Di Caprio, en la difícil labor de hacer de Howard Hughes sin sobreactuarse, sería una amenaza. El olvidado: Javier Bardem es lo mejor de Mar adentro.

Mejor actriz de reparto

Cate Blanchett por El Aviador.


¿Por qué va a ganar?: el premio del sindicato de los actores la ha convertido en la más firme candidata. Quién puede dañarlo todo: Natalie Portman ha descubierto, después de recibir el Globo de Oro, que se suelen entregar premios a las actrices que hacen de prostitutas. En un mundo justo: Virginia Madsen, en nombre de las cuarentonas que Hollywood descarta, vería recompensado su trabajo delicado. La olvidada: Kirsten Dunst se ríe de sí misma en Eterno resplandor.

Mejor actor de reparto

Morgan Freeman por Golpes del destino.


¿Por qué va a ganar?: porque esta es una oportunidad única para pararse a aplaudir la carrera de un hombre que ha sido llamado "el mejor actor estadounidense en ejercicio". Quién puede dañarlo todo: otro talento proverbial, Alan Alda, que desde hace más de 30 años es uno de los hombres más queridos en Hollywood. En un mundo justo: Foxx, protagonista absoluto de Colateral, no estaría nominado como actor secundario. El olvidado: el niño de Descubriendo el país de nunca jamás, Freddie Highmore, hace memorables todas las escenas en las que aparece.

*Discuta con Ricardo Silva sobre las nominaciones al Oscar el jueves 24 de febrero a las 5 de la tarde en el chat de SEMANA.COM
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