Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1983/04/11 00:00

GANDHI

22 millónes de dólares costó realizar un sueño de 20 años del director Richard Attemborough: recrear con fidelidad histórica la vida del líder hindú.

GANDHI

La vida de Mohandas Karamchand Gandhi ha sido llevada al cine por Sir Richard Attenborough, actor, productor y director británico quien, durante 20 años, había soñado con hacer esta película sobre el gran líder espiritual y político de la India. La perseverancia de Attenborough se vio recompensada con el exitoso resultado cinematográfico obtenido. Gandhi es una película de una gran frescura, dectrizante y conmovedora, una película popular en el mejor sentido del término. No sólo por basarse en la vida de un personaje de gran importancia, sino también por la mezcla de sensibilidad, fidelidad histórica e impacto emocional inmediato que hay en ella. Pero aún más, Attenborough proporcionó el irresistible encanto de lanzar un nuevo actor de cine, Ben Kingsley, quien dio de si toda su capacidad para reconstruír las más variadas facetas y actitudes de una vida que cambió la historia de la India.
Gandhi fue un hombre que se preocupó constantemnte por su transformación interior, a la vez que transformaba la situación política de su país.
Esta crucial relación entre lo personal y lo público fue explotada al máximo en el guión cinematográfico escrito por John Briley. La película comienza con el asesinato de Gandhi en 1948, quien tenía entonces 78 años. El reverenciado Mahatma, la familiar figura mundial, con su cabeza calva, sus anteojos redondos, su blanco dhoti y sus sandalias de cuero, alcanzó a esclamar "Hey Rama" (¡Ay, Dios!) antes de que su cuerpo se desplomara desmadejado con su blanca indumentaria teñida en sangre. Inmediatamente la película da un salto hacia atras en el tiempo, hasta 1890, cuando el joven Mohandas K. Gandhi, vestido como un británico, viaja en un tren surafricano. Con su esbozo de sonrisa, su negro cabello cuidadosamente peinado, su corbata londinense y su almidonado cuello, el joven Gandhi parecía más inglés que un inglés.
Cómodamente sentado en primera clase, se sorprende cuando un pasajero le increpa agriamente "vayase negro a primera clase o yo haré que lo lancen afuera", incidente racial que, como él mismo dijo, cambió su vida.
Pero éste es sólo el comienzo de un largo proceso de transformación personal que Gandhi mantuvo a través de media centuria, el cual es recreado con detalle en la película. El estirado y complaciente joven inicia con empeño una labor de agitación política en pro de los derechos de los hindúes en Surafrica. Golpeado por la policía y posteriormente encarcelado, Gandhi va definiendo, poco a poco, el principio de la resistencia no violenta. Así, afirma frente a una exaltada audiencia cuando ésta es atacada por la caballería del ejército: "Puedo morir por la causa, pero ésto no significa que yo esté preparado para matar por ella".
Pero Gandhi sigue siendo todavia una imitación del hombre occidental: "Dios salve al Rey" le dice a la misma audiencia y marcha bajo el lema "Nosotros somos ciudadanos del Imperio" y le inculca a sus hijos y a su esposa que ellos deben ser "como los verdaderos caballeros ingleses".
Pero la violencia de la opresión racial, económica y jurídica va creando un nuevo Gandhi, el Gandhi que pasó a la historia. Un bigote aparece en su cara mientras su abundante cabello negro se vuelve escaso.
El momento crucial llega cuando Gandhi pasa de 13 cárcel a las oficinas del gobierno de Suráfrica para discutir sus peticiones. Con Jan Christian Smuts, hace un trato que desemboca en una ley que cambia la situación degradante en que se encontraban los hindúes en ese país. Años más tarde, Smuts recordaría: "La historia de nuestro enfrentamiento en los primeros tiempos de la Unión Sudafricana es muy conocida. Debo confesar que las actividades de Gandhi por aquellas épocas me causaron no pocas molestias... Candhi descubrió y empleó una nueva técnica... Su método consistió en quebrantar la ley deliberadamente y organizar a sus seguidores de tal forma que constituyeran un movimiento de masas. Se originó una conmoción frenética y fue preciso encarcelar a numerosos hindúes por su conducta ilegal. Para Gandhi todo se desarrolló con arreglo a los planes previstos. Para mí, el defensor de la ley y el orden, se planteó la desagradable situación de costumbre, primero el oprobio de aplicar una ley sin gran aceptación pública y después la perplejidad cuando se revocó esa ley".
En la película, esta es una escena reveladora, interpretada maravillosamente por Kinsley y Athol Fugard, el famoso escritor surafricano quien también es un fino actor. El haber elegido a Fugard para ese papel fue algo acertado. "Soy la única persona en el mundo para hacer el papel de Smut" le dijo a Attenborough, a sabiendas de que Smuts fue un héroe militar, totalitario que, sin embargo, acepto el cambio de la situación de segregación racial.
Luego viene el regreso de Gandhi a la India. Allí empezó a comprometerse con todas las organizaciones y movimientos que aspiraban la indpendencia y advirtió que la libertad de su país tenía que lograr primero la hermandad entre los indostanos de diversas religiones y luego suprimir el secular y arraigado sistema de castas.
El camino hacia la independencia de la India fue largo y doloroso, Los británicos no deseaban renunciar a su más preciosa colonia y, por otra parte, las divisiones internas no facilitaban las cosas. Paulatinamente, la figura del Mahatma fue ejerciendo una mayor influencia moral. Sus ayunos y encarcelamientos conmovieron a la India y al mundo entero y al estallar la Segunda Guerra Mundial, no cupo duda de que había sonado la hora de la independencia.
UUN SUEÑO DE 20 AÑOS
Según Attenborough, hacer una película sobre la vida de Gandhi implicaba para él una gran responsabilidad, pues era consciente de lo que esa figura significaba en la historia de la independencia de los hindúes. "En 1962, dice Attenborough, Motilal Kothari, un hindú residenciado en Londres, me preguntó si yo podía hacer una película sobre Gandhi. Leí una biografía y algunas de las propias palabras del Mahatmay, desde ese entonces, me tomó 20 años terminar la película". Y agrega "Me propuse, al hacer la película, ser lo más fiel posible al espiritu de ese hombre. Quise descubrir la verdad sobre Gandhi por medio del estudio de todo el material existente. Si yo pretendía reducir los 79 años de su vida a una película de 3 horas de duración, debía dejar de lado algunos hechos históricos y para ello era esencial que precisara, mediante una escrupulosa investigación, cuáles eran las libertades cinematográfcas que podía tomarme".
Sin embargo, Gandhi no interesaba a las grandes compañías cinematográficas. Paramount, Twentieth CenturyFox, United Artists y Rank Organization, una y otra vez rechazaron el proyecto. Según Attenborough "ellas consideraron que no era un proyecto comercial. A lgunas propusieron colocar un actor de renombre en el Papel del Gandhi, pero me negué rotundamente. Hace poco la Paramount me dijo que me daba el dinero si Richard Burton actuaba como Gandhi". Finalmente la película fue financiada por dos compañas independientes, junto con la Corporacion Nacional para el Desarrollo del Cine en la India, con la ayuda de la Primera Ministra Indira Gandhi.
Tuvo un costo de 22 millones de dólares y, después de muchos años, Attenborough realizo su más grande obsesión. -
BEN KINGSLEY ES GANDHI
Muchas personas pensaron que Richard Attenborough estaba loco cuando eligió a un autor desconocido en el mundo del cine, Ben Kingsley para el papel de Gandhi.
Una de éllas fue su propio guionista, John Briley. Este quería que una estrella ampliamente conocida tuviera la responsabindad de ese papel, para que la película impactara en el mercado norteamericano.
"Pero ocurrió que Ben fue un hallazgo milagroso", afirmó más tarde Briley. "Durante el rodaje no dejó dudas sobre la grandeza de su personalidad, su compasión y su humor. Se podía pensar que Ben era Gandhi".
Muchos en la India tuvieron ese sentimiento. Una vez, un viejo se arrodilló a los pies de Kingsley y besó sus sandalias. "No. no, dijo Kingsley yo no soy Gandhi, soy un actor". "Si--dijo el viejo--pero usted ha hecho que él regrese a nosotros". Todo esto fue el resultado de un arduo trabajo preparatorio. Kingsley llegó a la India un mes antes de iniciar la filmación, se afeitó la cabeza rebajó 20 libras, oscureció su piel al sol, memorizó prácticamente todo el guión de Briley, llenó las paredes de su habitación con fotografías de Gandhi, vio documentales sobre el Mahatma, gastó dos horas diarias aprendiendo yoga y otras dos horas diarias aprendiendo a manejar la rueca el instrumento que le servía a Gandhi para hilar.
La trayectoria de Kingsley como actor, la había realizado en Inglaterra interpretando personajes de la obra de Shakespeare por lo que su experiencia en el pápel de Gandhi fue totalmente diferente. "No fue mi personaje una creación de un autor --dice Kingsley--sino una gran creación de la historia".
Mirando y escuchando en los documentales al Gandhi real y hablando con las personas que lo conocieron, Kingsley pudo hacerse una idea de la inmensa personalidad de ese hombre. "Tuve que encarnar a un hombre que podía hilar y dictar cartas, un hombre que podia dar a todo el mundo el mismo grado de atención, un hombre que podía ser extraordinariamente calmado y también desplegar una actividad fantástica un hombre que podía permanecér muchos días sin moverse de su cama o caminar rápidamente 200 millas de manera que las personas que le seguían tuvieran que correr para mantenerse junto a él" .
Kingsley combina extraordinariamente intuición y racionalidad en su propia naturaleza. Se preparó como un científico en una escuela de Manchester donde su padre hindú fue un buen físico y su madre inglesa, modelo y actriz. Después de dejar la escuela, Kingsley sobresalió en el teatro local, para finalmente ingresar a la "Royal Shakespeare Company" y más tardea H'Teatro Nacional". Allí interpretó un memorable Hamlet, actuó en la lengedaria producción de Peter Brooks titulada "A Midsummer "Night's Dream" y actuaba en "Nicholas Nickleby", cuando Attenborough lo descubrió.
Este actor, quien en un principio se llamaba Krishna Bhanji, cambió su nombre cuando iniciaba su carrera en las tablas. Kingsley viene de su abuelo paterno quien vivió en el este de Africa. Por una extrana coincidencia su abuelo nació en Gujarat, el mismo Estado donde nació Gandhi.
Kingsley, quién está casado con la directora inglesa Alison Sutcliffe, podrá ser visto nuevamente en una versión cinematográfica de "Betrayal" de Harold Pinter y pronto espera actuar en una pelicula de Milos Forman sobre "Amadeus" de Peter Shaffer. Después de su triunfal Gandhi, las propuestas llueven.-

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