Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2001/08/27 00:00

Gato encerrado

Se descubre en Estados Unidos mercado de réplicas de esculturas de Fernando Botero que los incautos podrían tomar por originales.

Gato encerrado

Fernando Botero está indignado. Las réplicas de dos de sus esculturas de pequeño formato están a la venta en un almacén ubicado en la zona Design District de Miami. Según él, el hecho se trata de “una estafa”. Las esculturas que aparecen firmadas por Botero y con un sello de la fundición italiana falsos están exhibidas para la venta por un precio de 15.000 dólares cada una.

Tanto la persona que consignó las obras como la propietaria del almacén en ningún momento han dicho que se trata de dos obras originales del artista colombiano, pero sí se creó un malestar entre los expertos del arte por las obvias señales en las esculturas que no respetan el perfeccionismo característico del trabajo de Botero. Pero mucho más absurdo resulta ser el precio que piden por ellas. Si se tratara de réplicas como las que se venden en los almacenes de los grandes museos del mundo, su precio sería de alrededor de 100 dólares.

Según Fernando Gutiérrez, director de la Galería Marlborough en la Florida, “hay una serie de cosas raras en las dos esculturas. La firma de Botero es diferente a la del maestro y la numeración de las obras es errada”. El malestar de Botero también se debe a que las obras salieron de Colombia con la autorización del Ministerio de Cultura en noviembre de 2000. Y en el almacén donde se exhiben está el ‘Formato de control de exportación bienes contemporáneos de libre circulación’ que da fe de ello.

Según la dirección de Patrimonio Nacional del Ministerio, ellos sólo se encargan de emitir la autorización de libre circulación. “Aquí no certificamos originalidad, ni autenticidad de los objetos que van a salir del país. Nosotros consideramos patrimonio cultural de la Nación los objetos y las obras que representen el período de la conquista, la colonia, la república, y artistas nacionales e internacionales que ya hayan fallecido. Los vivos no, como en el caso de Botero”, aseguró Esteban Gómez, de la Dirección de Patrimonio.

‘El caballo’ tiene 28 pulgadas de alto, 21 de largo y 26 de profundidad, mientras que las dimensiones de ‘La niña sentada’ es de 10 pulgadas de alto y 12 de diámetro. En el almacén también han informado sobre dos esculturas más que no se han exhibido aún pero que también son réplicas de obras de Botero. La preocupación se ha multiplicado pues se habla de una red de imitadores que buscan vender las obras a precios altos (obviamente, mucho más bajos que una obra original, que en el caso de estas obras sería de unos 200.000 dólares), aprovechando la ignorancia de algunos compradores.

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