Viernes, 20 de enero de 2017

| 1989/01/16 00:00

GENIO Y FIGURA

El MAM acaba de publicar el trabajo más completo sobre la trayectoria de Andrés de Santa María.

GENIO Y FIGURA

Hace algunos años EduardO Serrano había escrito algunos comentarios acerca de la obra de Andrés de Santa María. Deslumbrado por el descubrimiento de la dimensión de Santa María como "el artista del país de más honda y fértil repercusión nacional e internacional", divulgó en aquella ocasión sus opiniones en un primer libro en donde dio cuenta de sus aportes a la visión del pintor bogotano.
Pero pronto comprendió Serrano que aquello era insuficiente. Entonces se entregó a una larga, paciente y celosa investigación para dar por fin fundamento irrecusable y transparencia a su trabajo: escribió un nuevo libro, "Andrés de Santa María", que hoy podemos considerarlo definitivo sobre el pintor. En una edición del Museo de Arte Moderno de Bogotá, apoyada por la Flota Mercante Grancolombiana, este volumen extraordinario nada tiene que envidiarle a los más lujosos que puedan encontrarse en cualquier ciudad del mundo.
El autor ha comprendido la importancia y la influencia que el artista ejerció sobre su época; compañero de los impresionistas, introdujo definitivamellte el modernismo en el ámbito artístico del país y entonces como verdadero biógrafo e historiador, el autor hace más estrechas las relaciones entre vida y obra del artista.
Si aquí está impresa una formidable colección de fotografías que reproducen 279 lienzos del pintor, con verdadera fidelidad en su color, ellas aparecen como testimonio de los argumentos estéticos, de la cultivada visión cromática, de la técnica elaborada, de la concepción artística del pintor, que Eduardo Serrano va estudiando con una pasión que va cobrando fuerza en la medida que la vida y obra de Santa María asciende hacia las más elevadas cumbres de su arte.
Ningún otro pintor colombiano ha llevado su arte a un grado de permanencia en la historia artística del país como lo ha alcanzado Santa María. Este es uno de los argumentos mejor desarrollados en el libro. Permanencia y presencia que son el fruto del reconocimiento universal de un gran valor artístico, pero también del reflejo de un mundo que si bien no pintó en su variedad y cambiante amplitud tradujo de él su espíritu, sus luces y sombras su estado del alma. Entonces poco importa que Andrés de Santa María permaneciera fuera del país durante largos períodos de su vida, si en sus cuadros expresaba inevitablemente una tonalidad especial, puesto que, por más que se busque en otros lugares, su modelo siempre sera reencontrado en su ámbito íntimo, en el lugar donde se daba el movimiento de su alma.
Y si podemos encontrarnos una y otra vez ante un Santa María especulando con una idea de la luz o del color, con una atmósfera, de inmediato comprendemos que se trata claramente de la resonancia de un mundo propio. Las leyes de su pintura obedecen, más que a escuelas o movimientos fácilmente clasificables, a necesidades íntimas del sentimiento instintivo. Digamos de una vez que esta es una de las batallas que Eduardo Serrano libra con sus mejores argumentos, precisos, concluyentes y generosos a lo largo del libro. Y este es un aporte valioso porque rescata y sitúa a Andrés de Santa María en su verdadera dimensión universal.
Es difícil desvincular al artista y su obra de todo un acontecer social, cultural y político, sin que se pierda de vista una perspectiva, en donde serán posibles las más intensas relaciones e interpretaciones. El hecho de comprender la circunstancia del hombre y su sociedad, debe ayudar al observador de la obra a ahondar en las posibilidades de entender el tema y su sentido: de tal manera la obra de arte satisface con mayor vigor el sentimiento estético y lo enriquece al llevarlo de la anécdota al contraste que ofrece con la vida.
Una simpatía especial del autor del libro con el destino del artista, una comprensión plena, diriase mejor, guía el decurso de estas reflexiones que basadas más que en teorías, son consecuencia de haber establecido con vehemencia aquella relación del artista con su mundo.
En "Andrés de Santa María" se consagra la vida, la obra y la pasión de un pintor, se relatan los acontecimientos importantes de su existencia, las etapas de su carrera, dejando de paso un esbozo de lo que fue el país -arte, política, cultura- en aquellos años. Se valoriza también su obra y se establece definitivamente la importancia del pintor que, en otra época injustamente olvidado, hoy resurge como una de las mayores figuras en toda la historia del arte colombiano.
Y esta edición, elegante y hermosa como pocas, recupera para el lector la posibilidad de visitar uno a uno los cuadros de Andrés de Santa María que son al fin y al cabo el mejor argumento para su gloria.

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