Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1999/12/27 00:00

Grata revelación

Un muy completo libro presenta la obra de la escultora Sophia Vari, esposa de Fernando Botero, la cual poco se conoce en Colombia.

Grata revelación

ASophia Vari los colombianos la conocen ante todo porque es la esposa de Fernando Botero. Se sabe que es escultora pero muy pocas personas en el país están enteradas en detalle de su obra.

Un libro de gran formato editado por Villegas Editores permite acercarse al trabajo de esta versátil artista que desde niña tuvo que asimilar los marcados contrastes entre su Grecia natal, azotada por la Segunda Guerra Mundial y luego por una guerra civil, y la relativa calma que conoció en Suiza e Inglaterra, donde, gracias a la colección del Museo Británico, comenzó a valorar el arte de su país natal cuando terminaba su bachillerato.

Esta artista, que nació en 1940 y se trasladó a París cuando cumplió 20 años, es considerada por los críticos europeos como una innovadora. Se inició en la pintura, luego comenzó a trabajar las formas tridimensionales a través del bronce y el mármol y recientemente incursionó en el diseño de joyas en materiales preciosos y semipreciosos. Desde 1969 ha expuesto su obra en diversas ciudades de Europa y Estados Unidos, en Sao Paulo y, en 1987, en Cali y Bogotá.

En 1978 conoció a Fernando Botero, quien le dio un consejo que resultó definitivo en el desarrollo de su obra: no es necesario pertenecer a algún movimiento en particular, un artista puede desenvolverse y desarrollarse sin necesidad de formar parte de una escuela. Esa libertad de crecer al margen de ideologías o manifiestos le ha permitido madurar una estética personal.

Esto comenzó a notarse en su obra cuando decidió romper con varias de sus influencias (el clasicismo griego, el cubismo, el surrealismo, Rubens, Henry Moore, Alberto Giaccometti, el propio Botero, entre otros) y trabajar su propio estilo. En el libro de Villegas Editores es muy claro ese rompimiento. En las primeras páginas se notan a primera vista varias de estas influencias, que poco a poco se diluyen a medida que emerge el sello personal de la artista.

Sophia Vari, en un español matizado con palabras prestadas del italiano y del francés, dijo a SEMANA que, en su opinión, el arte actual no pasa por su mejor momento. Los artistas jóvenes no se muestran muy rigurosos en el momento de estudiar. “No hay cultura del arte”, dice, y considera que las mejores posibilidades para el próximo futuro las ofrece el arte latinoamericano.

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