Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1998/06/15 00:00

GRETA GARBO EN PANTUFLAS

GRETA GARBO EN PANTUFLAS

Alucinantes entrevistas con grandes personajes de este siglo. Las grandes entrevistas de la historia 1859-1992 Varios Recopilación de Christopher Silvester. Traducción de Herminia Bevia y Antonio Resines Aguilar y 'El País' Madrid, 1997 $ 48.000 n reportaje con Karl Marx o con Oscar Wilde o con Tolstoi o con Gandhi? Pues sí, los hay y resulta alucinante leerlos porque casi podemos ver en pantuflas y hablarles de tú a tú a esos mitos que parecían inalcanzables. El libro reúne 61 entrevistas con otros tantos personajes que alcanzaron la inmortalidad en los últimos 150 años. Por ejemplo, y aquí se justifica una extensa enumeración para mejor informar al lector, figuran también charlas con Zola, Stevenson, Bismarck, Edison, Roosevelt, Clemenceau, Freud, Greta Garbo, Al Capone, Hitler, Mussolini, Stalin, Lennon, Picasso, Mao, Ibsen, Hitchcock... Es decir, hay para todos los gustos y disgustos: científicos, políticos, artistas, literatos, genocidas, delincuentes, estrellas de cine, músicos. El compilador, Christopher Silvester, determina que la primera entrevista que se hizo en la historia, según y como hoy concebimos el género, fue en 1859 a un líder mormón llamado Brighan Young y se publicó en New York Tribune. Con esa arranca el volumen y se cierra, 650 páginas después, con otra al periodista Paul Johnson. En medio de ellos, 59 famosos más se autoalaban, como Wilde; o babean, como Hemingway; o aburren, como Marx; o sorprenden, como Marilyn Monroe. Porque se dan toda clase de situaciones y de posiciones del entrevistado frente al entrevistador y frente a la entrevista misma. Las hay parcas en las respuestas e interesantes, como la de Greta Garbo. Marilyn Monroe, por el contrario, conmueve por su autenticidad y sorprende, como ya se dijo, por algunas de las revelaciones que hace como, por ejemplo, cuando dice que el libro Cartas a un joven poeta, de Rilke, ha sido esencial en su vida. Las hay históricas tanto por el entrevistado como por el entrevistador: Stalin reporteado por H.G. Wells o Mussolini por Emil Ludwig. Y se da también el caso de que el entrevistador sea más importante que el entrevistado, como el reportaje de Djune Barnes al periodista Frank Harris. Aquí doy mi valoración muy personal: la que más me gustó es la charla con Scott Fitzgerald: íntima y conmovedora; la que más me decepcionó es la de Wilde, la cual constituye seguramente el primer autorreportaje conocido; la que más me divirtió es la de Evelyn Waugh; la de Mussolini es para mí la más atractiva desde el punto de vista periodístico; la más irrelevante, la de Picasso; la más aleccionadora, la de Freud, y la más desconcertante, la de Al Capone.

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