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| 4/12/1999 12:00:00 AM

GUERRA DE ESTRELLAS

Tres películas sobre la Segunda Guerra Mundial y dos sobre el período isabelino compiten por los <BR>codiciados premios Oscar.

Que los premios Oscar son el espectáculo más decididamente comercial del calendario
cinematográfico mundial es algo que ya nadie se molesta en discutir. Al fin y al cabo las arengas quedan
cortas en relación con la magnitud del evento, con la enorme expectativa que levanta en cada edición y con el
despliegue de estrellas que lo circunda. El hecho es que el próximo domingo 21 de marzo la ciudad de Los
Angeles volverá a vestirse de gala para aplaudir a los ganadores de la última ceremonia del siglo. Y, como
siempre, los periodistas, los críticos y el público andan haciendo cábalas para adelantarse al resultado
final.Este año dos cintas se reparten el grueso de las nominaciones: Shakespeare apasionado, con 13
candidaturas, y Rescatando al soldado Ryan, con 11. Le siguen La delgada línea roja, Elizabeth y La vida
es bella, cada una con siete, y Armageddon, con cuatro.Por el esplendor de su decorado, por su magnífica
puesta en escena y por un guión suficientemente sólido en su género la comedia de época, Shakespeare
apasionado, de John Madden, ha surgido como un sorpresivo y digno rival de Rescatando al soldado
Ryan, la película de Steven Spielberg sobre el desembarco en Normandía que desde el día de su estreno en
Estados Unidos comenzó a recibir el favoritismo de un amplio sector de la Academia. Ambas disputan los
óscares de mejor película, mejor director y mejor guión original y la rivalidad está como para alquilar balcón.
No cabe duda de que la producción de Spielberg es impresionante, pero la de Madden es menos
pretensiosa; el guión de Rescatando al soldado Ryan está hecho para conmover el corazón del jurado,
pero el de Shakespeare apasionado posee una soltura que causa simpatía, mientras que la dirección es
tan opuesta que las comparaciones terminan siendo ociosas. La tercera en discordia en estas mismas
categorías es La vida es bella, la tragicomedia italiana sobre el holocausto judío que catapultó a su
director, Roberto Benigni, a las cumbres de la popularidad internacional. Aunque podría dar una gran sorpresa
al ganar cualquiera de estas candidaturas, la verdad es que sus nominaciones son de por sí un premio de
amplias dimensiones si se tiene en cuenta lo que significa haber ganado un mercado tan próspero y
prometedor como el estadounidense. Si en los años 60 el cine europeo causaba sensación en Estados
Unidos, entre otras cosas por los desnudos que Hollywood no se atrevía a mostrar, ahora cintas como Cinema
Paradiso, Kolya, El cartero y La vida es bella son el paradigma de un esquema basado en el optimismo por la
vida que calan bien en el país del norte.La delgada línea roja, del director Terrence Malick, es la favorita de
la crítica por su relato intelectual sobre un grupo de soldados en la toma de Guadalcanal. Sin embargo es
tan larga y tan lenta que es poco probable que la Academia, la misma que premió a Titanic el año pasado,
termine galardonándola por encima de Rescatando al soldado Ryan.En realidad, de todas las candidatas a
mejor película, la más estructurada es Elizabeth, de Shekar Kapur, la historia sobre el ascenso al trono de
Inglaterra de la reina Isabel I, pero el jurado no suele tener un gusto tan refinado. La compensación puede
llegar, sin embargo, en la categoría de mejor actriz. Su protagonista, Cate Blanchett, tiene sorprendida a
la crítica, aunque es tan desconocida en el medio que de pronto resigna su suerte en favor de actrices más
curtidas, como Meryl Streep o la misma Emily Watson, quien ya había sido candidatizada por Contra
viento y marea y ahora, en su papel de una violoncelista que sufre de esclerosis múltiple en Hilary y Jackie,
ocupa el primer lugar de las posibilidades dada la tendencia del jurado a premiar este tipo de papeles. Tom
Hanks vuelve a sonar entre los candidatos a mejor actor gracias a su caracterización en Rescatando al
soldado Ryan. El actor de Forrest Gump ya lleva dos óscares en su haber y de obtenerlo este año se
convertiría en la primera estrella en la historia en ganar tres premios en la categoría principal. Sin embargo
sus competidores son suficientemente serios como para arrebatárselo. Sobre todo Edward Norton, dotado de
una versatilidad similar a la de Robert de Niro en su momento, e Ian McKellen, un recorrido actor de teatro
que da vida, con lujo de detalles, al desaparecido director James Whale, autor de películas como La novia de
Frankenstein. Independientemente de cómo queden repartidos los óscares, en esta ocasión no existe una
película archifavorita que amenace con acaparar las estatuillas. Razón de más para que cada lector elija a su
antojo sus preferidas a ver qué tanto coincide su gusto con el de la Academia.
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