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| 4/15/2006 12:00:00 AM

“Hace mucho que los homosexuales no inventan nada nuevo”

Álvaro Pombo es católico, homosexual, miembro de la Real Academia de la Lengua y escritor transgresor. Hace unos meses España vivió una polémica por la publicación de su novela 'Contra natura' donde critica a los gays.

En Colombia se le conoce poco, o como él mismo dice: "no me conoce nadie". Recientemente ganó el premio Salambó (algunos finalistas fueron Rosa Montero con Historia de un rey transparente y Enrique Vila Matas con Doctor Pasavento, entre otros) así como el Ciudad de Barcelona, por su última novela, Contra natura, en donde explora las relaciones homosexuales en la Madrid actual. Ya a lo largo de su vida literaria Álvaro Pombo se ha hecho merecedor de premios tan importantes como el Herralde de novela (El héroe de las mansardas de mansard, 1983), el Premio de la Crítica (El metro de platino iridiado, 1990), el Premio Nacional de Narrativa (Donde las mujeres, 1997) y el Fastenrath (La cuadratura del círculo, 2001) otorgado por la Real Academia de la Lengua, de la que es miembro desde 2003.

Pero más allá de cualquier reconocimiento literario, Pombo, el hombre de carne y hueso, es el mejor exponente de su infinito talento, versatilidad y lucidez. Esto explica el que sus entrevistas sean seguidas por un público tan amplio como diverso con un fervor casi religioso. Su discurso transgresor, su agudo sentido del humor, su desbocada energía, su irreverencia, lo han convertido en uno de los escritores más escuchados, vistos y requeridos por los medios de comunicación españoles. A esto se suma el éxito y la controversia que han acompañado a su última novela Contra natura, en donde Pombo retoma el tema de la homosexualidad, presente desde su primer libro de cuentos Relatos sobre la falta de sustancia (1977). "Fue con ese libro que salí públicamente del armario", dice Pombo, quien además de declararse homosexual, se declara creyente en la fe cristiana.

Además de homosexual y católico, Pombo es miembro de la Real Academia de la Lengua, y se educó durante el nacional-catolicismo de Franco, todo lo cual lo convierte en un personaje singular, complejo y contradictorio, que se compromete, como autor, con la novela de ideas o ideales, por lo que algunos de sus críticos lo tachan de moralista. "Pero no hay novela sin moral", se defiende él, y su preocupación por la eticidad está lejos de ser sosa o pesada. De hecho uno descansa cuando se encuentra con sus novelas, porque en ellas reside el debate ético del que tanto huye la sociedad de la tolerancia. Y lo mejor de todo es que nada de esto le resta contemporaneidad, veracidad o intensidad dramática a su prosa. "Contra natura' está hecha sobre mi experiencia de la homosexualidad, que es bastante amplia. También leí ensayos sobre este tema. Creo que lo interesante es cómo todo esto se integra para formar un bloque narrativo, una voz determinada". Pombo dice que Contra natura busca contribuir al debate de la homosexualidad con una mirada crítica a la "trivialización" del mundo gay.

La novela aparece aproximadamente un año después de la legislación que permite el matrimonio homosexual en España, un evento que ha sido celebrado por los movimientos gays españoles, y al que Pombo le da el beneficio de la duda: "Creo que los homosexuales de ahora, como grupo, hace mucho que no inventan nada nuevo. El matrimonio homosexual, por ejemplo, es una parodia del matrimonio heterosexual. ¿Acaso los hombres se van a casar de blanco y con un velo de tul? ¡Por favor! La palabra 'matrimonio' revela todo lo que hay de imitación y pantomima en el homosexualismo. Es necesario que haya una renovación conceptual". Pombo aclara que no es una crítica a la legislación en sí misma, pues está de acuerdo con que se legitime la unión de dos personas que se aman, sin embargo, considera que la palabra "matrimonio" confunde más que aclara. Para Pombo el término "matrimonio" trae implícitas una serie de normas en las que la pareja homosexual no encaja. Además de ser una palabra que tiene connotaciones religiosas. "La Iglesia pretende mantener el control de la sexualidad de los individuos, cuando solo la inteligencia humana puede entrar a controlar su propia sexualidad, sus relaciones". Pombo aclara que su novela es sobre el amor entre hombres, un amor diferente del amor heterosexual o del amor homosexual femenino: "El amor de las lesbianas, el amor entre mujeres, es muy distinto. Creo que ellas han sido siempre más sabias en estos asuntos. Los hombres somos demasiado vanidosos, ¡mucho más vanidosos que las mujeres! Llevamos las cosas siempre hacia afuera, tenemos la polla colgando, exteriorizamos todo, o casi todo, y esto tiene que ver con la trivialización de la homosexualidad masculina, con las fiestas del orgullo gay, con todas esas vestimentas de cuero y con conductas afeminadas que resultan falsas. Se ha hecho de ella un espectáculo, un carnaval".

El término 'contra natura' es la expresión con que la Iglesia Católica condena al homosexualismo. En su novela, Pombo le da la vuelta para plantear que no hay nada más 'contra natura' que dejar de asumir el amor en plenitud, con seriedad y honestidad. "Los homosexuales tenemos que afrontar una reeducación sentimental, más allá del ligue, del 'aquí te pillo aquí te mato'. Por más de que una pareja homosexual se case y tenga una relación duradera, no llega a haber una integración plena. No se trata sólo de ser o no rechazado por la sociedad, se trata del rechazo que hace el homosexual de su sociedad". Para Pombo no se trata de repetir modelos existentes como de crear unos nuevos, más afines con la condición del ser homosexual masculino.

A la pregunta de cuánto de sus vivencias personales hay en el libro, responde: "No soy un bohemio. Ya no voy de ligue, y no hago el amor como antes, pues soy un hombre viejo. Soy muy rutinario al escribir. Escribo en condiciones casi de aburrimiento; necesito un estado de calma. Pero no me quejo, mientras haya en mi rutina un buen vino, una conversación agradable y una buena comida. Vamos a ver ¿qué más se puede pedir?". X
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