Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2001/09/17 00:00

Harry Potter y la piedra filosofal

Ver la adaptación del primer libro de la serie de Harry Potter es tan divertido como hojear el libro.

Harry Potter y la piedra filosofal

Director: Chris Columbus
Protagonistas: Daniel Radcliffe, Rupert Grint, Emma Watson, Richard Griffiths, Robbie Coltrane

Detrás del Exito de los libros de Harry Potter está aquel vergonzoso talento occidental para vender productos, invadir culturas y poner de rodillas a sociedades enteras, pero también, y sobre todo, unos personajes encantadores, un mundo mágico y fascinante, y unos nuevos mitos que han sido inventados con emoción y sentido del humor y que, según parece, nos hacían mucha, pero mucha falta.

Sí, hay bastante de marketing en la operación, pero ¿qué importa? ¿No ocurre lo mismo con La guerra de las galaxias y El señor de los anillos? ¿No se trata de entrar y ser testigo de cómo el bien y el mal se enfrentan para darle equilibrio al universo? ¿No se trata de ver gigantes, perros de tres cabezas, gnomos, troles, unicornios, centauros y dragones? ¿No se trata de conocerlos, comprarlos y jugar con ellos? ¿No salimos todos ganando al final?

La historia de Harry Potter, inventada por la escritora J.K. Rowling en la peor de sus crisis, sigue al niño mago desde que es un bebé, en Londres, y se enfrenta por primera vez a Voldemort, el brujo más peligroso del mundo, hasta que se gradúa de la Escuela Hogwarts de Magia y Brujería, siete años después. Hasta ahora han sido publicados, y leídos por millones de personas en todo el mundo, cuatro de los siete volúmenes que registrarán cada uno de los años que pasará Harry en la misteriosa escuela. Esta película, Harry Potter y la piedra filosofal, parte del primer libro de la serie y cuenta, como éste, los meses en los que el héroe descubre que tiene poderes y que no tiene porqué aguantarse a su horrible familia adoptiva.

Algunos odian el fenómeno y se consumen de rabia ante las bufandas que venden con las inquietantes iniciales del personaje tejidas en un borde. Otros lamentan que un relato que había convertido a los niños de hoy en buenos lectores haya llegado al cine. Los demás, creo, nos divertimos. Disfrutamos la película. Aunque no funcione del todo y no pase de ser una presentación de los personajes que seguiremos durante los próximos años. Aunque, para respetar el libro, jamás se decida a contar una sola aventura. Sí, la disfrutamos. Y lo hacemos porque, gracias a la cuidadosa supervisión de la autora, es una maravillosa puesta en escena de aquel mundo, de aquellos mitos.

Sí, así es. Parece como si los lectores y la autora se hubieran puesto de acuerdo a la hora de elegir las locaciones y el elenco. Ahí, en la pantalla, está el libro que leímos. Así lo habíamos imaginado. Así era la llegada de Harry Potter a Hogwarts, así eran el buen Ron, la sabihonda Hermione, el gigante Hagrid, el maestro Dumbledore y el despreciable Draco Malfoy. Ver Harry Potter y la piedra filosofal no es, pues, ver una película. Es tener en frente una excelente versión ilustrada de la historia. Por eso quien lo haya leído sentirá que todo pasa muy rápido. Como si hojeara un libro.

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