Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/01/29 18:04

“No me gusta ser un escritor nostálgico”

El autor japonés Takashi Hiraide ofrecerá una charla el sábado 30 de enero en el marco del Hay Festival Cartagena. SEMANA habló con él.

Autor japonés Takashi Hiraide. Foto: Esteban Duperly / Hay para Contar Foto: Archivo particular

‘El gato que venía del cielo’ (2001) no deja de sorprender al mundo editorial. Esta novela, la primera del poeta japonés Takashi Hiraide, pasó de ser un libro desapercibido a un fenómeno de ventas cuando se tradujo al inglés, francés y español.

La novela trata sobre la vida de una pareja de treintañeros (un editor y una correctora) que ve cómo cambia su vida monótona tras la aparición del enigmático gato de los vecinos.

Hiraide es uno de los invitados principales del Hay Festival. El jueves 28 de enero ofreció una charla en Medellín con Álvaro Robledo. Y este sábado conversará con el mismo escritor, a las 12:30 p.m., en el Hotel Santa Clara de Cartagena.

SEMANA: ¿Por qué le tomó tanto tiempo escribir una novela y entrar en el mundo de la literatura?

Takashi Hiraide: Tenía que seguir conectado a la poesía incluso al escribir una novela. Creo que hay un campo muy rico entre la prosa y la poesía. Unirlas toma tiempo.

SEMANA: ¿Qué gana y qué pierde al escribir a los 65 años?

T. H.: Mi mente aún tiene 14 años. Nada cambia. Los libros que escribí ya no me pertenecen, tan solo gané experiencia en luchar contra la injusticia en ciertas actividades humanas como el uso del lenguaje.

SEMANA: ¿Por qué hoy es tan difícil encontrar una prosa tan simple y fluida como la suya?

T. H.: En general, la gente no piensa que las cosas sutiles tienen un poder enorme. Incluso en una gran construcción tiene que existir sutileza en la calidad. Pero las cosas pequeñas están muy separadas de la totalidad

SEMANA: El escritor japonés Kenzaburo Oe (Nobel de literatura en 1994) dice que El gato que venía del cielo es pura poesía. Y hoy la poesía no se logra fácilmente ¿Uno lo podría definir a usted como un escritor clásico, un escritor nostálgico?

T. H.: No me gustaría ser un escritor nostálgico. Pero en cierto sentido soy un escritor clásico pues busco ser auténtico. Hoy, en Japón, tratar de ser autentico en la escritura se ve como algo un poco anacrónico. Oe me introdujo alguna vez como “un poeta que experimenta con producir una nueva prosa desde la poesía”. Y eso es, quizás, lo que soy: un escritor clásico y un poeta experimental.

SEMANA: ¿Usted es el personaje de El gato que venía del cielo? ¿Se inspira en su vida?

T. H.: Soy muy cercano al personaje pues en esta novela solo hay hechos que ocurrieron en mi vida. Pero no somos iguales, porque también hay otras cosas sobre mí que no he escrito.

SEMANA: Actualmente los escritores crean novelas desde grandes historias y nuevos tipos de estructuras. Pero la suya es una historia simple en todos los aspectos ¿Cómo explica el éxito de su libro?

T. H.: Ese tipo de escritura se llama “Watakushi-Shosetsu”, es decir, el “Yo-novela”. El “Yo” en el estilo japonés, a diferencia del europeo, se expande y se desvanece en los materiales, detalles y cosas que rodean su existencia. Vale recordar las descripciones que hago del jardín o de la casa en el libro. A muchos lectores europeos se les acaba la paciencia con eso.

Mi escritura está compuesta por dos antípodas: una, la amalgama de prosa y poesía que aprendí de la literatura europea; la otra, el “Yo-novela” japonés que prefiere el registro a la ficción. Creo que esta complejidad es vívida para los lectores extranjeros.

SEMANA: ¿Y cómo llegó a la prosa?

T. H.: Empecé como un joven cuyos poemas se catalogaban como “poesía del lenguaje” o “radicalismo en la poesía moderna”. Aún tengo influencias de René Char y Paul Celan. Pero también encontré la esencia de la poesía en la prosa: en Poe, Kafka, Benjamin, y el mismo Char.

SEMANA: La literatura japonesa es una oda a las costumbres de ese país. Usted también lo hace ¿Es difícil despegarse de esa característica?

T. H.: Desde la Restauración Meiji (cambio de la estructura política y social japonesa en 1868) se han perdido muy buenas costumbres, maneras y palabras. Algunas intentan sobrevivir pero el poder que las destruye es cada vez más fuerte. Creo que eso explica esa especie de oda desde la literatura…pero no quiero estar en la nostalgia: también me interesa mucho el verdadero estado de las cosas, el proceso de cómo se destruyen las cosas y las palabras.

SEMANA: ¿Su novela trata sobre la soledad de una pareja?

T. H.: Quizás. Pero en este caso los dos están escribiendo poesía. Así, la “soledad del poeta” se duplica o se multiplica.

SEMANA: En su obra se representa un Japón triste, en tiempos turbulentos tras la muerte del Emperador Hirohito ¿Qué tanto le afectó esto a su país?

T. H.: La era Hirohito fue tan larga que casi todo el mundo en Japón tuvo la primera experiencia de un gran cambio. Yo sentí la magia del tiempo…y eso es difícil de analizar.

SEMANA: No hay un animal tan mágico y misterioso como el gato, tanto que para muchos es sobrenatural ¿Qué es el gato para usted?

T. H.: La novela responde por mí, pero esa es una respuesta aislada, abandonada. Entre más pensemos en el gato, más nos obsesionamos con él.

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