Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2002/06/17 00:00

"Hay que personalizar la noticia"

Tras su paso por Colombia el escritor argentino Tomás Eloy Martínez habló con SEMANA de su libro 'El vuelo de la reina' y sobre una de sus grandes pasiones: el periodismo.

El escritor y periodista argentino Tomás Eloy Martínez explora el tema de la soberbia en 'El vuelo de la reina', su reciente novela

Tomas Eloy Martínez es uno de los autores más prolíficos de la actualidad. El Premio Alfaguara de Novela que obtuvo con su libro El vuelo de la reina es apenas un reconocimiento a su amplia trayectoria, que incluye un estrecho vínculo con el periodismo. La novela narra la historia de G.M. Camargo, director de un importante periódico de Buenos Aires que se obsesiona con Reina Reimis, una joven periodista que trabaja en su diario.

SEMANA: ¿Cómo nació la novela?

Tomas Eloy Martinez: Todo surgió de una imagen: un hombre que mira a través de su ventana a una mujer desnuda. A eso se unió la idea de construir un personaje arrogante y soberbio, un periodista que lo quiere controlar todo y que encontrará en otro ser humano, una mujer, a alguien que será su equivalente.

SEMANA: ¿Por qué escogió como trasfondo el periodismo?

T.E.M.: Me parece que la mejor manera de la observación de la realidad es a través de un periódico. Los personajes están hechos de relámpagos, de flashes. La estructura va y viene. Está trabajada sobre la base de datos que se van omitiendo al lector. En el primer capítulo no sabes quién es la mujer. Es como si omitiera datos pero dando pistas para la construcción de un rompecabezas.

SEMANA: ¿Quiso hacer una revisión al periodismo a través de la novela?

T.E.M.: No. Lo que quise mostrar era el riesgo de la omnipotencia periodística. El riesgo que en algún momento un medio de comunicación se asume a sí mismo como fiscal de la República. En el momento en que los demás poderes, como el judicial o el ejecutivo pierden respeto, la prensa se convierte en el último refugio de la fe y de la respetabilidad. Eso es un peligro.

SEMANA: ¿Qué opina del llamado periodismo literario?

T.E.M.: Hay un solo periódico en el mundo en este momento que tiene un crecimiento de circulación sostenido: es The New York Times. Simplemente porque, creo, el mejor argumento para ponerse en la instantaneidad informativa es la narración de la noticia. Ese periódico tiene todos los días seis o siete noticias en la primera página y la mitad son relatos. Cuando tú personalizas la noticia logras un proceso de identificación con el personaje. Claro está que eso no lo puede hacer cualquiera. Hay que tener una cierta sensibilidad. El periodismo no es fácil. Cualquiera escribe sobre un hecho que vio en la calle, el cómo lo cuenta es lo que marca la diferencia.

SEMANA: En la novela se confunden la realidad y la ficción, ¿era su propósito?

T.E.M.: Yo hago una apuesta estética muy clara: moverme entre la ficción y la realidad. La novela debe moverse entre dos aguas que se mezclan entre sí. Por ejemplo, el presidente argentino: nada de lo que hace en la novela sucede en la realidad por más que uno lo pueda asociar por un rasgo u otro. Hay que dejar algo para la confusión.

SEMANA: ¿Por qué quiso referirse en su libro a la situación colombiana?

T.E.M.: Me interesó contar algo en el Caguán porque, por alguna razón, el amante me resultó colombiano y me pareció que conocerlo cerca de la zona del despeje era interesante porque era el lugar menos propicio para el amor. Me pareció interesante una historia romántica en medio del calor, en medio de esa atmósfera como de bazar persa.

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