Miércoles, 18 de enero de 2017

| 1983/04/11 00:00

HERGE MURIO

Pero Tintín vive en libros traducidos a 25 idiomas.

HERGE MURIO

Siempre fue el mismo. Sus pantalones bombachos, su copete rubio y su piel sin arrugas vieron evolucionar ese medio siglo de historia en el que los billanos que sobrevolaban las estepas de Africa se convirtieron en el Carreidas supersónico y los Ford modelo fueron reemplazados por los grandes autos americanos de los años 50. Aunque siempre se presentó como reportero, Tintín le dio la vuelta al mundo sin que se conociera ninguna de sus cuartillas. En cambio, a lo largo de los 23 libros que relatan sus aventuras, los lectores conocieron lugares como el Congo, Chicago o La India y países inventados como Nuevo Rico y San Teodoros en América del Sur, Syldavia y Borduria en Europa del Este. En estos países ocurrían hechos ficticios, aunque basados en la realidad, como la guerra del Gran Chapo. En cambio, participo de alguna manera en hechos de la vida real como la invasión de Manchuria por los japoneses y la "guerra de liberación" de los judíos en la Palestina británica. Tintín se adelantó unos 20 años al programa Apollo 11 y piso la luna en los años 50. Cada libro nuevo era más intrincado, menos ingenuo y Milú, su Fox Terrier blanco, poco a poco perdió el don del habla y al final se limitaba a pensar.
Mientras Tintín seguía igual con el paso de los libros, éstos eran cada vez mejor dibujados y los detalles más realistas hasta el punto que aquellos que no conozcan Ginebra y la región de'l lago Leman pueden darse una idea precisa de esta parte de Suiza leyendo el "Asunto Tornasol". Otros libros como "714 Vuelo para Sidney" o "Coke en Stock" traen hermosos dibujos de aviones, barcos y templos subterráneos, mientras que en "La Isla Negra" se lo ve vestido de escocés, en "el País del Oro Negro" luce atuendos árabes y en el "Templo del Sol" un eclipse lo salva de la muerte en un ceremonial inca, cuando le pide al sol que deje de brillar, vestido como un Inca de los tiempos de Atahualpa y Pizarro.
La vision política de los libros de Tintín se caracteriza por la defensa de monarcas débiles que se ven acosados por coroneles y conspiradores revolucionarios pero crueles. "El Cetro de Ottokar" es un ejemplo de lo que es capaz Tintín para evitar la caída del rey de Syldavia y en "Stock de Coke" hace posible que el Emir recupere el poder que le usurpó el terrorista Bab-el Ehr.
En Suramérica se limita a observar los sucesivos golpes de estado que turnan en el poder al general Tapioca y al general Alcázar. Tintín también colabora con los científicos en "La Isla Misteriosa", descubre un tesoro que justifica sus viajes por el mundo sin necesidad de trabajar y cambia su apartamento de ciudad por el castillo de Moulinsar, en las Ardenas belgas, gracias a los tesoros obtenidos en "El Tesoro de Rackham El Rojo" .
En los primeros libros Tintín va solo por la vida, acompañado de Milú.
Pero poco a poco van apareciendo personajes que no faltan en los libros siguientes, como Hernández y Fernández, el profesor Tornasol y su inseparable amigo el capitán Haddock, una enciclopedia viviente de injurias y maldiciones que da la vida por un trago de whisky. Otros personajes como la cantante de ópera Madame Castafiore, el vendedor de seguros Serafín Latón y Abdallah, el travieso hijo del Emir, aparecen de vez en cuando como la mayoría de sus enemigos. Estos son coroneles como Sponz, una especie de Jaruselsky en busca del poder y la gloria, Allan, el lugarteniente traidor del capitán Haddock, el doctor Muller que nunca le perdonó a Tintín la desmantelación de su banda de falsificadores de billetes.
Pero el más temible de todos es Roberto Rastapopoulos, un genio del mal que aparece como director de cine en "Los Cigarros del Faraón" y que se dedica al tráfico de estupefacientes en Asia, secuestra barcos enteros llenos de negros musulmanes que van a La Meca para convertirlos en esclavos y arma planes siniestros para quitarle la fortuna al multimillonario Lazlo Carreidas. A todos los derrota pero casi nunca logra capturarlos porque los cree muertos. Tintín, sin embargo, murió de repente. Su creador Hergé murió en Bruselas a la edad de 76 años.
Su visión del mundo algo ingenua quedó reflejada en los libros de Tintín, su máximo personaje. Es la visión de los europeos medios que soportaron la guerra y la ocupación escuchando las trasmisiones clandestinas de la BBC de Londres, en la que Churchill alertaba al mundo contra la amenaza del totalitarismo nazi y comunista. El mundo de Tintín esta lleno de mitos que nunca mueren alternados con excelentes burlas de cierto tipo de personajes, como los conductores italianos, los mafiosos de Chicago, los industrializadores y yankees del Far West, los científicos puros y los vendedores de mercancía que recorren el mundo con una maleta llena de baratijas europeas que asombran a los árabes. La minuciosidad de las viñetas, las expresiones de los rostros la fluidez del lenguaje y la agilidad de los argumentos de los diferentes "tintines" hicieron que 60 millones de ejemplares fueran vendidos en 25 idiomas. Realmente pocos personajes de este tipo han logrado una popularidad tan universal. Al lado de Asterix, Lucky Luke y Achilles Talón, Tintín es una respuesta de los países francoparlantes a la invasión de historias norteamericanas, que si bien los superan en cantldad, no logran nunca la calidad y la sutileza de las viñetas originadas en París y Bruselas. -
Eduardo Arias -

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