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| 9/9/1996 12:00:00 AM

HEROE CON PIES DE BARRO

La vida del más polémico y carismático jugador de fútbol nacional es la metáfora de los últimos años de la historia de Colombia.

Definitivamente el dramatizado colombiano cada vez desciende más de los etéreos cielos del melodrama tradicional para aterrizar en la tierra, en un país que no siempre huele bien, que se revuelca en sus propias contradicciones y que muchas veces pierde la partida. El título de la nueva serie, Higuita: sangre, sudor y lágrimas, habla de ese nuevo enfoque que cada vez le interesa más a directores como Darío Vargas y libretistas como Manuel Arias. Aunque aparentemente esta serie pudiera tener puntos de contacto con el género gringo que saca historias al por mayor de personajes polémicos de actualidad como O. J. Simpson, Lady Di o Elizabeth Taylor, los creadores de Higuita insisten en que quieren ir mucho más allá. "A mí _dice Vargas_ no me interesó dramatizar a este personaje porque sí. Lo que en el fondo quería era hablar de los últimos ocho años de Colombia, de su violencia y sus conflictos, sin hacerlo directamente. En este sentido la vida de Higuita era perfecta por su estrecha relación con los sucesos que ha vivido el país durante esta época".Sin duda, nadie negará el papel protagónico de este deportista, no tanto en las grandes decisiones del Estado o de la economía, pero sí en un denso imaginario popular en el que se mezclan con toda la sutileza y la complejidad la pobreza, el ascenso social, el triunfo y la caída. Higuita, como el gran sacerdote de esa religión dominical llamada fútbol, ha oficiado por casi una década desde su arco y ante millones de tensos espectadores los misterios del azar, la sorpresa y el abismo. Por eso no fue coincidencia que las multitudes lo adoraran hasta la histeria desbordada ni que después, cuando hubo la oportunidad, lo destrozaran sin contemplaciones. Pues a la larga el destino de todo símbolo colectivo, de todo ídolo pop, es el de cargar sobre sus espaldas los sacrificios y exorcismos del monstruo sin cabeza de las masas. ¿Y qué puede haber más apropiado que este material humano, simbólico y dramático para desarrollar un proyecto de televisión sabiendo que la pantalla siempre se ha alimentado de los mismos elementos? Sin embargo Vargas y Arias no han querido desarrollar esta rica veta de conflictos ni en un sentido estrictamente documental ni en otro desbordadamente apologético. Según Arias "apenas se trata de contar una vida, con las libertades de la ficción". Por esto habrá tratamientos poéticos y simbólicos en muchas de las escenas, aunque cada una de ellas corresponda a una intensa y exhaustiva investigación. Así el esperado encuentro con Pablo Escobar se resolverá con el artificio de una sombra. También habrá otros elementos de ficción como un carro fantasma de vidrios oscuros y sin placas que estructurará el hilo de la muerte tan presente en este relato. Por medio de estos recursos y de experimentaciones en el lenguaje del comic, esta producción de Teleset intentará hablar del alma de una época, de un sitio tan mágico como el barrio Castilla de Medellín y su cancha Maracaná, de un país irracional, adicto con la misma intensidad a la autodestrucción que a la vida. E Higuita, quien cobró una gruesa suma por los derechos, estará de nuevo en horario triple A para ayudar a exorcizar a los colombianos de sus temores y tragedias con un elenco de primera línea, como Juan Pablo Franco (Higuita), Patricia Ercole (Magnolia) y Catherine Siachoque, entre otros.
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