Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1989/11/13 00:00

INVITACION AL RITO

En Bogotá, una reveladora exposición de la pintora francesa Helene Delprat.

INVITACION AL RITO

La joven francesa Hélene Delprat presenta en la Galería El Museo una de las exposiciones más originales e intrigantes que se han visto en el país en los últimos tiempos. Se trata de una muestra rica en contenidos humanistas, de profundos interrogantes artísticos, y claramente reveladora de los valores e intereses que han determinado las innovaciones pictóricas de los años 80.

Delprat atrae primero la atención del observador mediante unas superficies misteriosas y oscuras, en las cuales una texturación previa enriquece con grumos y asDerezas la espontanea aplicación del acrílico. Las pinceladas amplias y francas conforman una especie de magma cavernoso y lúgubre donde aparecen las figuras sin conexión narrativa, sin asomo de anécdota, pero dejando la impresión de que en cualquier momento podrían desaparecer absorbidas por el pigmento. Unos pequeños puntos o rayas cortas que en ocasiones cubren la totalidad del lienzo son inequívoca señal del ritmo acelerado de sus interpretaciones.

Su obra "cita" libremente de la imaginería y esquemas decorativos del arte africano (máscaras, escudos, objetos rituales), un recurso cuyo papel preponderante en el advenimiento de la abstracción ha sido reconocido de manera unánime. Es decir, la artista no sólo utiliza motivos étnicos y expresiones de otras culturas, sino métodos y procesos ya empleados en la historia del arte moderno (especialmente por Picasso), extendiendo el concepto de apropiación artística, tan caro al post-modernismo, a un nivel inesperado y particular.

Delprat, sin embargo, no persigue con estas apropiaciones una alternativa para la perspectiva convencional ni la simultaneidad de visiones que con tanta frecuencia y ligereza se le atribuye al cubismo. En su obra se trata sencillamente de reconciliar su vocación por los contenidos figurativos con la abstracción dominante durant tantos años en el arte internacional así como con la expresividad e intrepidez de los movimientos pictórico contemporáneos.

Su temática es tan privada y personal, que al intentar desentrañarla e observador se siente como un intruso Por ejemplo, su inclusión de símbolos y actitudes cristianas (como cruces la figura del orante arrodillado que se repite en varias obras) permanece hermética y cerrada, sin ninguna clave para su entendimiento. En otras palabras, sus representaciones se sitúan enigmáticas en los inquietos territorios donde la realidad se mezcla con la evocación y la mitología. Son representaciones que sugieren las profundas verdades de un mundo espiritual y físico al que sólo llegamos a través de la inspiración o el instinto.
Pero es claro que su pintura constituye una invitación a los ritos, un emocionado reconocimiento de la necesidad humana, que trasciende barreras culturales, de atender al culto y a la magia.

En el proceso físico e intelectual de pintar, Hélene Delprat expone su habilidad de articular premisas sobre la universalidad de la fe, de las creencias y de las prácticas rituales. Su obra consigue estimular la imaginación e inquietar espiritualmente, al tiempo que evidencia una energía creativa fluida y fértil. Su exposición debe visitarse no sólo para conocer un trabajo artístico en plena evolución y con miras, obviamente, ambiciosas, sino para experimentar la fuerza y la vitalidad de uno de los lenguajes más sobresalientes en el nuevo panorama pictórico internacional.

Eduardo Serrano

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.