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| 1/31/2015 10:00:00 PM

A la sombra de Pistorius

El británico John Carlin es uno de los periodistas más importantes del mundo. Conoció a Mandela e hizo la biografía de Nadal.

Fue corresponsal de The Independent en Sudáfrica entre 1989 y 1995, donde conoció como nadie a Nelson Mandela de quien escribió dos libros: 'El factor humano' y 'La sonrisa de Mandela'. También hizo una biografía del tenista Rafael Nadal. Es columnista de El País de Madrid en donde escribe sobre diferentes temas. Recientemente acaba de publicar un libro sobre el atleta Oscar Pistorius, llamado “Pistorius, la sombra de la verdad”.  

Semana: ¿Por qué decidió escribir un libro sobre Oscar Pistorius?


John Carlin: Las historias del ascenso y caída de los héroes son muy potentes. Pistorius triunfó superando todas las barreras posibles: a los 11 meses de edad le cortaron las piernas y aun así llegó a unas semifinales de Olímpicos donde compitió con los más veloces del mundo. Su caso inspiró a los discapacitados del planeta. Y, terrible, cuando está en la cúspide mata a su linda novia, una modelo, el día de San Valentín. Es una historia inverosímil.

Semana: Pero su libro también sirve para ver a la Sudáfrica de hoy…

J. C.: Sí, era también una oportunidad de escribir de la Sudáfrica 20 años después de alcanzar la democracia. Y quería ver sus ambigüedades. A Mandela cuando lo enjuiciaron dijo: “Soy un hombre  negro en el tribunal de un hombre blanco”. Y ahora Pistorius dice: “Soy un hombre blanco en el tribunal de una mujer negra” (la juez del caso era negra). Eso habla de la evolución de ese país.

Semana: ¿Quién es Pistorius?

J. C.: Pedí un año sabático para hacer el libro y así visitar varios países para hablar con mucha gente que lo conoció y hacer el mejor retrato posible de él. Sin duda, es un personaje muy interesante, pero muy inseguro y vulnerable. También generoso y cortés, pero a la vez egocéntrico y furioso. Él todo lo lleva a los límites de la realidad.
 
Semana: ¿Su libro esclareció algo?

J. C.: No, no iba a competir con todos los recursos que tienen la policía y la fiscalía sudafricana. Lo único que me llamó la atención fue ver en su cuarto la imagen de su novia, la que mató y por la que lo condenaron a cinco años, como si la tuviera en un altar. Ocho meses después de la tragedia, seguía obsesionado con ella.

Semana: ¿el libro le hizo cambiar la forma de ver el caso?

J. C.: Antes de hacer el libro estaba convencido de que no, el hecho no había sido accidental, pero lo conocí y hoy diría que es posible que no la haya matado con premeditación, que puede llegar a ser cierta su versión de que disparó porque pensó que era un intruso que se metía en su casa.

Semana: Terminó Pistorius, ¿qué libro viene ahora?


J. C.: Me agota pensar en la idea de hacer otro libro, pero justo hoy se me ocurrió un tema para hacer uno nuevo. Ayer liberaron a Eugene de Kock, al asesino del Aparteheid más peligroso, un tipo que con sus escuadrones de la muerte les quitó la vida a más de 100 personas. Él pensó matarme alguna vez, me tenía chuzados los teléfonos, me perseguía. Y aunque no lo crean él es un gran intelectual. No será fácil, pero intentaré convencerlo de que se deje entrevistar.

Semana: ¿Con la muerte de Mandela cambió algo para usted?


J. C.: El día que murió no contesté miles de llamadas y correos que me hicieron. Yo tengo un problema: soy el único periodista del mundo que habla español y que sabe de Mandela.

Semana: Le tocó el tema de la reconciliación en Sudáfrica, ¿será posible en Colombia?

J. C.: Reconciliación implica amistad e intimidad y eso en un caso como el colombiano, de tantos años, es difícil. Preferible que se hable de convivencia pacífica y civilizada, que no implica afecto.

Semana: ¿El Mundial para qué le sirvió a Sudáfrica?

J. C.: Hay que pensar, cuando se hace un evento de estos, que la vida es corta y que se va a pasar sabroso. Eso es una decisión filosófica de cada país. Así haya gente que viva en una choza, jamás se arrepentirá de haber tenido un mundial.

Semana: hablando de fútbol, usted critica en sus columnas constantemente a Mourinho. ¿Por qué?


J. C.: Por las cosas que dice, por el fútbol que practica. Los equipos de Mourinho son soldados juiciosos que van a la batalla, mientras que los de Guardiola son ballet, es decir, arte.

Semana: ¿Y qué pasa con Nadal?

J. C.: Está batallando contra lesiones y sus inseguridades. A él siempre lo veo como el chico de la calle que batalla contra un aristócrata, Federer.

Semana: ¿periodista o escritor?

J. C.: En este Hay Festival me siento como un fraude ante tanto novelista. Soy periodista descarado, mercenario, que escribe libros, que escribe de cualquier tema, menos de economía. Por lo demás, escribo de deportes, cultura, gastronomía. De hecho, el premio más importante que me gané en mi vida fue por un tema de cocina.

Semana: Aquí en Colombia critican al que es todero. Se dice que el que sabe de todo, no sabe de nada…

J. C.:
Así soy yo, es vergonzoso, mis jefes aún no me han pillado. Yo vendo palabras y la gente aún me sigue comprando.
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