Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/01/16 00:00

Joy: el nombre del éxito

La nueva colaboración del director David O. Russell con los actores Jennifer Lawrence y Bradley Cooper sigue a una mujer que recupera las ambiciones de su infancia. ***

Jennifer Lawrence, que interpreta a Joy, es la protagonista principal de la nueva película de David O. Russell.

Título original: Joy
País: Estados Unidos
Año: 2015
Director: David O. Russell
Guion: David O. Russell y Annie Mumolo
Actores: Jennifer Lawrence, Robert De Niro, Bradley Cooper
Duración: 124 min

En las pelí-culas que David O. Russell ha realizado desde 2010 hay un esfuerzo constante por conciliar fuerzas opuestas. Por ejemplo, El peleador, Silver Linings Playbook o Escándalo americano juegan con la tensión entre las estrellas de Hollywood protagonistas –llenas de glamur, belleza y carisma– y los actores no profesionales que ofrecen, en contrapunto, rostros raros, expresiones sin pulir, acentos pintorescos.

En Joy, Russell deja de lado en buena parte estos juegos (aunque todavía aquí y allá sorprende un rostro extraño o un acento ininteligible), en un esfuerzo por balancear dos formas expresivas contradictorias: de un lado está el naturalismo usual de Hollywood –con una mujer abrumada que usa camisas manchadas y vive en una casa descuidada en Nueva Jersey– y del otro está el melodrama estilizado y simbólico, con muecas, gestos y regaños retratados en primer plano como si fueran fragmentos vívidos de una pesadilla filial.

Del lado naturalista está Joy (Jennifer Lawrence) y sus aspiraciones laborales, mientras del otro está toda su familia extendida que depende de ella: su madre adicta a las telenovelas (Virginia Madsen), su exesposo (Édgar Ramírez), su padre dueño de un taller mecánico (Robert De Niro), la novia millonaria de él (Isabella Rossellini) y su media hermana que la odia veladamente (Dascha Polanco). Solo su abuela (Diane Ladd) cree en ella.

Parte de la extrañeza de Joy es que está planteada como una fantasía infantil, una historia de poderes secretos revelados eventualmente, como los que pueden verse en cualquier telenovela clásica de hijos perdidos reencontrándose con el destino que merecen. Pero la fantasía incluye una innovación: “Necesitas un príncipe apuesto”, le dice en la infancia una amiga, y Joy responde “no, es un poder especial que no lo necesita”.

En principio, es refrescante encontrar una heroína que surja sin necesidad de príncipes apuestos –una de las innovaciones bienvenidas de la nueva Guerra de las galaxias–, pero no es una idea que en sí misma garantice nada.

Centrada en el descubrimiento personal que Joy hace de sí misma y en la recuperación de un yo interior abandonado en la niñez, la película nos embarca en este viaje sin decidirse a explorar lo que implica este reencuentro para ella o para su entorno.

Acá, el melodrama estilizado y el naturalismo de Hollywood se cancelan mutuamente sin que el simbolismo de las muecas o el realismo de las manchas alcancen a dar luces sobre el camino de esta mujer o sobre las consecuencias que la fe interior en sus capacidades tiene para quienes la rodean.

La fortaleza de carácter, la sed abrumadora de éxito, la falta de escrúpulos para conseguir lo que se quiere son acá propiedades mágicas que se manifiestan de repente y que no lesionan a nadie.

En su peculiar negativa a contemplar los aspectos destructivos de la ambición, Joy hace un brindis por su heroína femenina, sí, pero en el proceso le roba el carácter y la aplana hasta volverla inofensiva como una muñequita de revista infantil.

Cartelera

**** Excelente  ***½ Muy buena   *** Buena   **½ Aceptable  ** Regular  * Mala



Bus 657 * ½
Para pagar la operación de su hija, un tipo asalta un casino y secuestra un bus en esta película de matones genéricos.

El nuevo Nuevo Testamento ** ½
Cinta del belga Jaco van Dormael con hermosas imágenes y un surrealismo dócil y empalagoso.

Fin de semana en París *** ½
Un matrimonio inglés celebra en París su aniversario 30 en esta reflexión sin sentimentalismos acerca del paso del tiempo. Guion de Hanif Kureishi.

En primera plana *** ½
Cinta que recrea la labor de un periódico de Boston que descubrió, en 2001, que la Iglesia protegía a una red de sacerdotes que abusaban de sus feligreses.

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