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| 10/23/2015 10:00:00 PM

“La escritura es un viaje irracional”: Juan Gabriel Vásquez

Con ‘La forma de las ruinas’ el escritor vuelve a escarbar en la historia de Colombia. Esta vez examina los magnicidios de Jorge Eliécer Gaitán y Rafael Uribe Uribe.

Semana: En su nueva novela, ‘La forma de las ruinas’, como ya lo hizo con ‘Los informantes’ o ‘El ruido de las cosas al caer’, aborda un tema crucial de la historia del país. ¿Por qué otra vez en una novela sobre Colombia y su historia?

Juan Gabriel Vásquez: Yo escribo sobre el pasado de mi país porque me sigue pareciendo lleno de misterio, de zonas oscuras, de más preguntas que respuestas. Y, además, porque para mí todo esto no es historia lejana: igual que en Los informantes y El ruido de las cosas al caer, me interesa ver cómo el pasado deja de ser pasado y se vuelve parte de nuestras vidas presentes. En esas novelas, igual que en La forma de las ruinas, escribo sobre un pasado que se ha quedado conmigo, que me afecta hoy en día de una manera personal. 

(Vea en entrevista en video con Arcadia, la biblioteca de Juan Gabriel Vásquez)

Semana: Esta vez el narrador es Juan Gabriel Vásquez con nombre propio, ¿por qué una autobiografía?


J.G.V.: Porque la novela nació de situaciones personales inseparables de su anécdota, de sus personajes y de su trama, y en algún momento me pareció que ponerme una máscara podía dañarlo todo. Me pareció que la tenía que contar yo, porque la trama de la novela tiene que ver con mi vida y con mis preocupaciones. Con lo cual quiero decir: no es una novela sobre el 9 de abril, no es una novela sobre Uribe Uribe. Es una novela sobre mi relación personal con esos dos crímenes. Dicho todo eso, hay que recordar que es una novela. Es experiencia pasada por la imaginación.

Semana: Esta novela, que se venderá desde el 3 de noviembre, parece una gran crónica narrada en primera persona… 

J.G.V.: Me gusta esa idea, porque la novela es el resultado de obsesiones mías muy personales. Es un viaje por esas obsesiones. El libro quiere ser tan preciso como una crónica, pero sin privarse de las cosas que puede decir la ficción.

Semana: Entonces, ¿qué tanto hay de novela y qué tanto hay de historia en este libro?

J.G.V.: Precisamente: es que esta no es una novela histórica. Es una novela sobre algunos episodios históricos, pero a mí no me interesa reproducirlos tal como se pueden encontrar en los libros de historia. Me interesa buscar conexiones inesperadas, especular, reflexionar sobre la presencia de esos pasados en el presente. Como se dice en la novela, me interesa la herencia de esos crímenes.

Semana: Es un libro de más de 500 páginas. ¿Por qué esa extensión cuando cada vez las novelas, por mercado, tienden a ser más cortas? 

J.G.V.: Bueno, la novela tiene 550 páginas porque yo las necesité para contar y hacer todo lo que quería contar y hacer. Nunca he escrito una página pensando en el mercado. Escribo pensando en lectores que son como yo, y a mí me gusta que una novela se tome el tiempo de ir hasta el fondo de sus asuntos. 

Semana: ¿Por qué decide amarrar a tres personajes, a tres mártires: Gaitán, Kennedy y Uribe Uribe?

J.G.V.: La escritura de una novela es en buena parte una actividad irracional: uno está persiguiendo ciertos demonios, o tal vez huyendo de ellos, y para liberarse de ellos escribe un libro. Yo llevo toda la vida, por razones familiares o personales, oyendo hablar de estos crímenes, pensando en ellos, viviendo con ellos. Luego surgió un personaje que cree ver puntos en común entre ellos, y la novela cuenta mi relación con él. La forma de las ruinas es un libro de gente obsesionada hasta el límite de la razón.

Semana: Usted, como muchos, cree que el asesinato de Gaitán marca un antes y después para el país…

J.G.V.: Yo no creo que nadie pueda negarlo, ¿verdad? El asesinato de un gran hombre siempre trastorna la vida de un país. Ese es el tema de la tragedia clásica: Julio César, por ejemplo, que tanto se menciona en la novela. El crimen de Gaitán, además, encendió una hoguera que ya estaba lista y preparada, pero no creo que nadie haya previsto la magnitud del desastre que fue la Violencia. Sus 300.000 muertos fueron solo el comienzo de una serie de consecuencias que llegan hasta hoy y nos tocan en la puerta. Sí, creo que hay un antes y un después.

Semana: ¿Hay en su novela algo sobre ese caso que nadie conozca o haya advertido?

J.G.V.: Creo que sí, pero no serán las pistas que pueda advertir un investigador o un historiador. Espero haber descubierto cosas que solo una novela podía descubrir. Quiero que los lectores me acompañen en ese descubrimiento, que gracias al libro puedan ver cosas que antes no habían visto. 
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