Martes, 24 de enero de 2017

| 1983/08/01 00:00

JUICIO A "EL JUICIO"

La reaparición del famoso programa de televisión, después de tres años de ausencia, no ha despertado el mismo entusiasmo de sus días de gloria

JUICIO A "EL JUICIO"

"Segundas partes nunca fueron buenas" dice el refrán y parece que con la segunda versión de "El juicio" esta verdad popular se está cumpliendo. Después de los primeros programas sobre inseguridad, en los cuales se enfrentaron contendores de la talla del ministro de Justicia, Bernardo Gaitán Mahecha por el sector oficial, el acusado, y Juan Martín Caicedo Ferrer, por el sector privado, el fiscal, la sensación que quedó entre los espectadores fue la de que faltaba algo.
El regreso de "El juicio" se esperaba con entusiasmo. Era como el retorno del hijo pródigo. Los tres años anteriores habían sido de letargo en lo que se refería a programas de opinión con polémicas como plato fuerte.
Desde hacía un tiempo venían circulando rumores sobre su reaparición.
Muchos nombres se barajaron para el papel de moderador que antes desempeñara José Fernández Gómez. El primer candidato fue él mismo, pero la astronómica cifra de 100 mil pesos que exigía por programa impidió un acuerdo con la programadora. Yamid Amat, Daniel Arango, Juan Gossain y Edgar Artunduaga figuraron también en la lista de los posibles. Pero la mayoría de ellos, se anticipaba, iban a quedar enredados en los ires y venires de la licitación de TV. Finalmente se llegó a un candidato ideal, Andrés Holguín. Sin embargo, sus múltiples compromisos académicos y viajes no garantizaban su permanencia en el programa, que no podía quedar sometido a repentinos y sucesivos cambios. Así, César Simmonds Pardo, quien fuera su gestor y director durante los años anteriores, asumió transitoriamente la conducción del programa.
El origen del espacio databa de 1974. Entonces, Simmonds Pardo se encontró con un programa homónimo que se realizaba en México, en el cual dos oponentes juzgaban personajes históricos. La idea le pareció interesante, pero pensó que en Colombia no "pegaría" la parte histórica. Presentó entonces una alternativa dentro del mismo formato: debatir los grandes temas nacionales. De ahí surgió el programa que durante 6 años había de ser uno de los más sintonizados y controvertidos. Se inició con un debate sobre el Congreso y todavía muchos recuerdan los que se hicieron sobre la bonanza cafetera, el divorcio, Cuba la TV, y el fútbol. El horario-los miércoles a las 9 pm. primero, y luego a las 10:30 lo favorecía y la millonaria audiencia llegó a considerarlo como modelo de libertad de prensa. Sin duda alguna, "El juicio" era tema habitual en los mentideros políticos y en las reuniones sociales.
Inclusive se afirma que un candidato a Ministro fue "descabezado", después de que en un serie de programas fue "batido" por el oponente.
Sin embargo, el entusiasmo que despertaba el espacio no ha acompañado a los primeros programas de esta segunda etapa. A pesar de la importancia del tema y del dominio que tenían del mismo los dos invitados principales, la discusión, en el fondo, resultaba un poco estéril. No sólo había consenso en cuanto a que la Inseguridad había llegado a un punto realmente crítico en el país, sino que era difícil señalar con precisión un culpable directo y soluciones concretas a corto plazo. La disquisición se perdía, a veces, en teorías de carácter abstracto que le restaban fuerza a la polémica. Faltaba, tal vez, un campo más real de desacuerdo, posiciones más radicales. La teleaudiencia echó de menos las acaloradas y agitadas discusiones de la primera época.
Pero las deficiencias de esta primera serie de programas no estuvieron circunscritas a la selección del tema. Los ingredientes que antes lograban su propósito ahora no lo han conseguido: desde la solemnidad de la presentación hasta la terminología jurídica utilizada por las partes han dejado la sensación de que el programa es más una imitación de sí mismo que una continuación.
Algunos televidentes entrevistados por SEMANA han observado que esta nueva versión carece de cierta fuerza y afirman que ésta radicaba, en gran parte en el pasado, en la personalidad del moderador de entonces, José Fernández Gómez, cuyo papel como tal era precisamente lo contrario. Fernández Gómez interrumpía, impugnaba, destacaba contradicciones, aclaraba, ponía a los participantes contra los palos, tomaba partido; siempre al bate, le daba al programa la dinámica y la agilidad que hasta ahora no se han visto.
César Simmonds, quien tiene el mérito de haber sido el director del programa durante todo el tiempo y de haber ganado con él varios premios (Simón Bolívar, AP, Antena) afirma que el público ha cambiado y que deliberadamente está desempeñando su papel en forma mas discreta. Pero algunas de las críticas apuntan a que al programa le falta más acción, a que ha dejado de ser un verdadero ring verbal.
"Eso es bueno para los televidentes, afirma Simmonds, pero no para los participantes que exigen poder redondearsus ideas. Sin embargo, reconozoo que el programa debe moverse un poco más. Seguímos pensando en un moderador. No podíamos aplazar por más tiempo la emisión del programa".
Aunque las primeras salidas de "El juicio" podrían calificarse como un poco tibias, aún es prematuro fallar definitivamente. Lo que sí parece cierto es que en esta oportunidad se están jugando una carta para la próxima licitación. -

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