Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1995/02/13 00:00

JUNIOR

Embarazar a Arnold Schwarzenegger por simple curiosidad no tiene mucho sentido.

JUNIOR

LA IMAGINACION del hombre y los consecuentes avances científicos han provocado a través de la historia más de una reacción escandalosa. En lo que atañe al sexo, el más reciente había sido el de la posibilidad de cambiar de género, hasta cuando los médicos anunciaron la factibilidad de embarazar a un hombre.
Semejante idea ha levantado una polémica en el mundo y generado toda clase de artículos en los medios de comunicación. Pero, aunque muchos especialistas coinciden en que se trata únicamente de una posibilidad virtual y remota, la sola mención del asunto dio pie para que Hollywood se encargara de presentar al primer embarazado del mundo.
Ese embarazado es nadie menos que Arnold Schwarzenegger, curiosamente uno de los símbolos inequívocos de la masculinidad hollywoodiana. Bajo la dirección de Ivan Reidman, Schwarzenegger hace el papel de un científico en busca del antídoto perfecto para mejorar la fertilidad humana, en Junior, la más reciente comedia del musculoso actor austríaco después de Mentiras verdaderas. Motivado por su socio de investigaciones -un ginecobstetra protagonizado por Danny DeVito-, Schwarzenegger accede a ser, en secreto y por corto tiempo, conejillo de indias de su propio experimento.
A Reidman la teoría científica le tiene sin cuidado. La tensión de la comedia se centra en las reacciones orgánicas, sicológicas y hormonales que le suceden al embarazado. Todo esto sin contar con una historia paralela: la relación entre Schwarzenegger y una atractiva y despistada colega, interpretada magistralmente por Emma Thompson, la misma de Lo que queda del día.
Esta interpretación es tal vez lo mejor de la película. Salvo algunas secuencias cómicas y la curiosidad de observar encinta al otrora Terminator, Junior no posee mayor atractivo. En el fondo se trata de una directa campaña contra el aborto, en la cual el embarazo de un hombre, tal y como es presentado, no tiene mucho sentido.


NACE UNA ESTRELLA
UN GRUPO DE COLOMBIANOS, trabajadores del séptimo arte, se acaban de unir para realizar un proyecto interesante: la Escuela del Lenguaje y el Oficio Audiovisual. La institución comenzará sus labores en febrero y estará abierta en dos jornadas con cursos libres para todas aquellas personas interesadas en profundizar sus conocimientos en el área cinematográfica. La escuela funcionará por medio de módulos teórico-prácticos, los cuales serán dictados por profesionales de reconocida trayectoria, como los realizadores Jaime Osorio, Ricardo Coral y Walter Rojas; las documentalistas Nohra Rodríguez y Martha Rodríguez, los actores Fernando Solórzano y Enrique Carriazo y el crítico cinematográfico Augusto Bernal, entre otros. Mayor información en el teléfonos 711 15 79 de Bogotá.

ANDRE
Una película con el mismo corte ecológico de Liberen a Willy.

EL AÑO PASADO era la historia de una ballena y su deseo de hallar la libertad con ayuda de un niño amigo, en Liberen a Willy. Ahora se trata de una foca y su amistad con una niña, en Andre, la película de George Miller dedicada a los animales y su relación con el hombre.
La historia está basada en un suceso verídico ocurrido en un pueblo costero de Estados Unidos en 1962: una cría de foca queda huérfana y es adoptada por una familia al perder a su madre en una red de pescadores. La película narra la vida de la foca en medio de los cuidados de su familia adoptiva, de los inconvenientes que acarrea su crecimiento y -sobre todo- el retorno a su hábitat natural. Todo esto matizado con una forzada e inoperante historia de la rivalidad entre dos amigos que no tiene lugar en el desarrollo de la cinta.
Como en todas las películas de su especie, Andre ofrece momentos de ternura, de felicidad, de risa y de llanto para los pequeños espectadores. Pero está mal contada, como hecha en borrador, le falta limpieza, al igual que muchas de la misma especie. Tal vez con el pretexto de de que la película es para público infantil, Miller cayó en el error de asociar la simplicidad del relato con la facilidad de ejecutarlo. Y lo cierto es que contar lo simple es, a veces, mucho más difícil que lo complicado.


SIGUEN LAS MEJORES
El Museo de Arte Moderno, de Bogotá, en el auditorio Los Acevedo, continúa su ciclo cinematográfico compuesto por las mejores películas de 1994. Del 16 al 22 de enero, se exhibirán las siguientes cintas: Entre el cielo y la tierra, de Oliver Stone (lunes 16); Tierra de sombras, de Richard Attemborough (martes 17); Misterioso asesinato en Mahattan, de Woody Allen (miércoles 18); Lo que queda del día, de James Ivoqry (jueves 19); La edad de la inocencia, de Martin Scorsese (viernes 20); ¡Adiós a mi concubina, de Chen Kaige (sábado 21), y El club de la buena estrella, de Wine Wang (domingo 22).
El ciclo se extenderá hasta el próximo 5 de febrero.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.