Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1995/12/18 00:00

LA BALADA DEL PISTOLERO

Mitad continuación, mitad 'remake', la segunda parte de 'El mariachi' es un 'comic' con mucha violencia de fondo.

LA BALADA DEL PISTOLERO

DIRECTOR: ROBERT RODRIGUEZ
PROTAGONISTAS: ANTONIO BANDERAS,
JOAQUIM DE ALMEIDA, SALMA HAYEC,
QUENTIN TARANTINO, CARLOS GALLARDO.
QUE EL JOVEN DIrector Robert Rodríguez es un burletero del cine negro quedó demostrado en su sorprendente y económica ópera prima, El mariachi, aquella cinta de 7.000 dólares de presupuesto sobre un mariachi al que la mafia confunde con un matón, que causó furor en Estados Unidos hace menos de dos años.
Por eso era de esperar que un mejor presupuesto y el respaldo de los productores de Hollywood aseguraran una segunda parte de antología, con el mismo tono de mofa sobre esos cowboys del siglo XX que ven en un arma el único vehículo de defensa de su virilidad. De hecho, el despliegue técnico de Desperado (título real de la película), los efectos especiales y la calidad del reparto, encabezado por la archiestrella del momento, Antonio Banderas, garantizaron una producción de lujo. El propio Rodríguez conservó sus manías intactas -la cámara lenta, las tomas arriesgadas, los significativos primeros planos- para llevar a la pantalla tal vez la misma idea de El mariachi, pero con mejores recursos.
La historia es la de un hombre (Banderas) que busca desesperadamente vengar la muerte de su amada a manos de un traficante de drogas, en algún pueblo perdido que puede ser México. Armado con un estuche de guitarra que esconde un arsenal que envidiaría Schwarzenegger, este supuesto mariachi provoca la locura furiosa de los matones a sueldo del capo (Almeida). El resultado es una balacera sin pausa, salpicada de sangre por todos lados.
La ambición de Rodríguez quizás rompió el saco y la mezcla desaforada entre burla al cine negro, acción tipo Rambo (con doncella incluida) y reflexión sobre tráfico de drogas, terminó por causar un revoltijo fantasioso que no lleva a ningún lado. La extenuante y gratuita plomacera está cruzada, sin embargo, por una escena digna de recordar. La que protagoniza Quentin Tarantino al entablar un diálogo con el cantinero del bar desde donde se controlan todas las operaciones de narcóticos.

EL OGRO
EL DIRECTOR ALEMAN VOLKER Schlondorff, quien llevó a la pantalla hace varios años la novela de Gunter Grass, El tambor de hojalata, acaba de terminar su más reciente filme. Se trata de la adaptación de la novela de Michel Tournier, El ogro, que interpretará John Malcovich, quien ya había trabajado con el realizador alemán en La muerte de un viajante.
Malcovich hará el papel de un hombre violento y sin escrúpulos en sus negociaciones con los nazis que sin embargo siente una especial ternura por los niños.
El retorno de Schlondorff coincide con la vuelta al plató de otro famoso director, Francis Ford Coppola, quien ha comenzado el rodaje de su comedia fantástica Jack, en la que contará con la participación de actores como Robin Williams, Diane Lane y Bill Cosby.

NUEVE MESES
Una comedia neurótica sobre el pavor que experimentan algunos hombres en el trance de ser padres por primera vez.
DIRECTOR: CHRIS COLUMBUS
PROTAGONISTAS: HUGH GRANT, TOM ARNOLD,
JOAN CUSACK, JULIANNE MOORE Y ROBIN WILLIAMS
DESDE EL PUNto de vista económico, nada mejor para el actor británico Hugh Grant que su reciente escándalo en Nueva York, en vísperas del estreno de la película Nueve meses en Estados Unidos. Escándalo y estreno coincidieron el pasado verano, en una coyuntura que ayudó a disparar la taquilla de una comedia de la cual nadie esperaba mucho, salvo la actuación de quien se ha convertido en toda una estrella en Hollywood a raíz de su exitosa película Cuatro matrimonios y un entierro.
Y la verdad es muy poco lo que se puede rescatar de Nueve meses. La película, dirigida por Chris Columbus con base en una comedia francesa del mismo nombre, narra el dilema de una pareja de novios (Julianne Moore y Hugh Grant) desde el instante en que saben que van a ser padres hasta que, efectivamente, el niño nace. Con el humor como método, el director enfrenta la ilusión femenina de la maternidad con el pavor masculino de arriesgar la libertad en favor de la paternidad responsable. En mitad de estos extremos opuestos una pareja de felices padres servirá de conciliadora ante las expectativas angustiosas de un niño por venir.
Sin embargo la comedia, que en un principio utiliza el humor como canalizador del argumento, va aumentando de tal manera y con recursos tan manidos, que el final es una suerte loca de gritos y escenas histéricas sin ningún sentido con respecto al tono normal de la película. Es una neurosis in crescendo, con elementos hilarantes tan obvios que los actores terminan confundiendo el humor con el ridículo, una circunstancia que sólo era aceptable en un mal café concierto.

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