Jueves, 19 de enero de 2017

| 2005/01/09 00:00

La balsa de piedra

La alegoría ideada por José Saramago es ahora una película de desastres cargada de frases célebres.

La balsa de piedra

Título original: A Jangada de Pedra.
Año de producción: 2002.
Director: George Sluizer.
Actores: Federico Luppi, Icíar Bollaín, Gabino Diego, Ana Padrao, Diogo Infante, Antonia San Juan, Rebeca Tébar. Tal vez la novela tenga sentido: leer una alegoría, dicen, suele ser mejor que verla. Quizás en el libro de José Saramago esa península Ibérica que se desprende de Europa, que navega por el océano Atlántico hasta hacer más corto el camino entre los dos mundos, sea una metáfora contundente, un llamado bien hecho, una ironía lapidaria sobre el planeta en que vivimos. Pero en el cine, en esta adaptación dirigida por un extraño cineasta francés llamado George Sluizer (extraño, digo, porque ha filmado interesantes obras de serie B en varios países), uno llega a sentir vergüenza ajena ante las actuaciones de un par de estrellas abandonadas a su suerte, ante las frases célebres que salen de las bocas de todos los personajes, los costosos efectos especiales que finalmente no consiguen hacer visible la historia, la tesis de fondo que aplasta cualquier hallazgo narrativo. Sí, sólo cinco elegidos, conducidos por un perro llamado Fiel (así se llama, yo no tengo la culpa), entenderán las señales, emprenderán un viaje hacia la esencia de estar vivos y descubrirán que el amor es la única redención posible (la española María Guevaira verá su granja invadida por un hilo azul, el pescador Joaquim Sassa hará volar una piedra sobre el mar, la portuguesa Joana Carda dibujará en el suelo una línea indeleble, el profesor José será seguido por una banda de pájaros y el farmaceuta Pedro Orce sentirá el temblor de la tierra), pero nosotros sólo veremos un lamentable intento de película de desastres y un 'importante' mensaje puesto en escena a la fuerza.

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