Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2006/04/22 00:00

La banda escondida de Norah Jones

Agobiada después de ocho Grammys, la cantante Norah Jones le apuesta a un álbum casi secreto con la banda The Little Willies. SEMANA habló con su guitarrista, Richard Julian.

The Little Willes comenzó cuando Norah Jones y el resto de la banda se reunían como amigos para tocar. Esto sucedió antes de que ella se convirtiera en una gran estrella

Después de dos discos exitosos (Come Away With Me y Feels Like Home), una colaboración con Ray Charles y un total de ocho premios Grammy hasta la fecha, la gente esperaría que el siguiente álbum de Norah Jones fuera otro sofisticado ejercicio de jazz. Sin embargo, ha preferido ocultarse detrás del nombre de una banda campirana: The Little Willies. Allí, en algo cercano al anonimato, canta temas viejos y un par de ocurrencias propias al lado de sus mejores amigos.

Tal vez las disqueras, al notar que la ausencia del nombre de Norah Jones en la portada reduce las ventas, se inventen una calcomanía aclaratoria. Al fin y al cabo, eso hicieron en los años 70 para avisar que Derek and the Dominos era la banda de Eric Clapton, y en los 90 para resaltar a David Bowie dentro del grupo Tin Machine. Por lo pronto, los Little Willies son un secreto bien guardado entre los amantes del ‘sonido retro’. SEMANA habló con el guitarrista, Richard Julian.

SEMANA: ¿Cuántas bandas en el mundo quisieran tener a Norah Jones como su cantante?

RICHARD JULIAN: ¡Eso es imposible de contestar! Lo que puedo decir es que es un placer trabajar con ella. Estoy seguro de que a muchos les encantaría tener a Norah, pero no sería igual a este proyecto porque nosotros comenzamos antes de que le llegara la fama. Comenzamos como amigos que hablan de música, luego nos reuníamos y tocábamos hasta altas horas de la noche... Le llegaron los cinco Grammys a Norah y todo cambió.

SEMANA: Sin embargo esos Grammys fueron de 2003, los Little Willies graban en 2005 y aún se oye esa atmósfera informal, como si fuera una sesión casera.

R.J.: Claro, es la única manera como sabemos hacerlo y la música fluye bien así. Buscábamos un efecto muy natural, que se sintiera como si estuviéramos en la sala de la casa del oyente. Desde luego habrá otros grupos que critiquen nuestro estilo, pero es que definitivamente no somos los Sex Pistols.

SEMANA: Ya que usted menciona a los primeros ‘punk’, hay un guiño hacia un cantante de esa generación: un tema que se titula ‘Lou Reed’.

R.J.: Eso empezó como un chiste privado y se fue desarrollando hasta convertirse en canción. Para nosotros, Lou Reed es un enigma: siempre se viste de negro y no habla con la prensa. Es un tipo muy neoyorquino en todo el sentido de la palabra y nuestra música tiene un sonido más texano. Así que el chiste consistía en imaginarlo en un paisaje con vacas. No sabemos si Lou Reed ya la escuchó.

SEMANA: Cantan sobre vacas y sólo tocan instrumentos acústicos, pero ustedes son citadinos. ¿Se puede sentir nostalgia de lo no vivido?

R.J.: Hace poco leía que lo que llamamos ‘pasado’, ‘presente’ y ‘futuro’ no son una línea, sino un todo. Pero voy a contestarle de una manera menos profunda. La nostalgia está porque nosotros crecimos escuchando esa música. Por ejemplo, mi mamá es del sur y solía cantar los viejos éxitos de country. Norah vivió su infancia en Texas, y así encuentra usted cercanías con la música.

SEMANA: Y cuando mezclan temas viejos con composiciones propias, ¿cómo hacen para que no se note?

R.J.: Aprovecho para decirles que ya salió mi nuevo disco solista y se llama Slow New York. Allí se nota que mi música es totalmente distinta a lo que hago con los Little Willies. Lo que pasa es que componer canciones es un trabajo artesanal; yo puedo decir "quiero escribir de esta manera" y hacer algo más campirano. Es un ejercicio que me encanta.

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